No morir o morirse rapidito

Dulce Ramos · 23 de enero de 2013

No morir o morirse rapidito

El año pasado el diario oficial de Falciano del Massico, un pueblo italiano a 50 kilómetros de Nápoles, perteneciente a la provincia de Caserta, publicó la siguiente orden:

 

Ciudad de Falciano Massico, Italia 05/03/ 2012

Asunto: Prohibido cruzar la frontera de la vida terrenal.

CONSIDERANDO

 – El municipio de Falciano Massico no tiene cementerios en sus activos inmobiliarios;

– Desde la fecha de la autonomía (conseguida en septiembre de 1964) la ciudad de Falciano Massico ha hecho uso del cementerio cercano de “S. Lorenzo “, propiedad de la ciudad de Carinola;

– Que la mayor parte de los entierros organizados por las cofradías locales históricamente han dispuesto de un número suficiente de nichos para las necesidades de la ciudad;

– Tal cementerio  (S. Lorenzo) ha llegado a la saturación.

– La ciudad de Falciano Massico ha firmado un convenio con el ayuntamiento de Carinola para la ampliación de este cementerio, “S. Lorenzo “, pero, aún no ha comenzado la obra.

OBSERVANDO

En la actualidad, los ciudadanos de Falciano están experimentando una gran dificultad, sino imposibilidad, para encontrar nichos en donde enterrar a sus seres queridos.

La falta de entierro de una persona fallecida plantea un grave problema de salud pública de carácter puramente local;

Es necesario adoptar un pedido especial y urgente, asumiendo las facultades que le confiere el artículo. 50, párrafo 5, del Decreto Legislativo 267/2000;

ORDEN

I.-  Con efecto inmediato, y como dentro de las posibilidades de cada uno, se prohíbe a los residentes de la ciudad de Falciano Massico, o a quienes solo pasan por el municipio, cruzar la frontera de la vida terrenal para ir a otra vida.

(Si dudan de mi traducción aquí pueden ver el decreto original)

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En otra parte del mundo (Japón) casi un año después (21 de enero de 2013), el ministro de finanzas japonés, Taro Aso, pide a los suyos exactamente lo contrario:

“Dios no quiera que ustedes se vean obligados a vivir cuando quieran morir. Yo me despertaría sintiéndome mal sabiendo que todo [el tratamiento médico] está pagado por el Gobierno […] El problema no se resolverá a menos que ustedes se den prisa en morir“. De acuerdo con 20minutos, no es la primera vez que Aso cuestiona el deber del Estado para con los ancianos. En 2008, mientras fue primer ministro, pidió a los pensionistas “chochos” que cuidaran mejor de su salud para aliviar las cargas al Estado.

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No morir o morirse rapidito. ¿He ahí el dilema?