blogeditor · 1 de febrero de 2022
¿Cuándo dejamos de pensar por nosotros mismos? ¿Por qué nos es más sencillo alinearnos y alienarnos con las opiniones de otros en lugar de generar las propias? ¿Qué sentido tiene leer e investigar por nuestra cuenta sobre un tema, si eventualmente saldrá algún meme o infografía que haga un resumen?
“Precio y dónde entregas”, “¿Lo tienes en otro color?”, “¿Haces entregas en el metro?”. Con estas y muchas otras frases humorísticas México recibe la noticia de que Citi se despide del mercado minoritario nacional y pone a la venta a Banamex, como parte de su estrategia de crecimiento.
Después de 21 años brindando servicios financieros al territorio mexicano, Citi anunció su despedida. Y aunque algunos expertos aseguran que su decisión no afectará a los usuarios del grupo bancario, estos abarrotaron las redes sociales con frases, imágenes y comentarios burlescos que dejaban ver su incertidumbre y falta de información sobre el tema.
En plena era digital y con el perfeccionamiento en el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) que nos ha dejado la época pandémica, es casi imposible escapar del metaverso y todas las bondades y atrocidades que ofrece.
Actualmente, la mayoría de las conexiones que logramos con otros tienen de intermediario el uso de una pantalla; y no solo nos referimos a las relaciones entre amigos y familiares, pues esta modalidad de vinculación se extiende a las compañías y productos que consumimos día a día. Es por ello que no resulta extraño que las redes sociales sean el nuevo repartidor de periódicos, pero ¿qué hay detrás del uso de redes sociales como medio casi exclusivo de información?
Facebook, Instagram, Twitter, Tik Tok y WhatsApp son solo algunos ejemplos de plataformas virtuales que permiten el intercambio de mensajes a nivel exprés y masivo, sin filtro e ilimitado. A través de sus callejones se puede acceder e interactuar con cualquier tipo de información, lo que ha provocado que las noticias dejen de ser solo una forma de anunciar lo que sucede alrededor del mundo para convertirse en un escenario en el que las personas puedan opinar, intercambiar puntos de vista e incluso, si es que no se sienten satisfechas con su contenido, modificarlas a libre albedrío.
Ya no se requiere de tener un par de horas libres al día para sentarte a la mesa y leer el periódico para enterarte de lo que está pasando a tu alrededor, solo se necesita un smartphone con acceso a internet y cinco segundos dentro de una red social para enterarte del trending topic del día. La información sintetizada es la reina de la difusión. Los formatos simples, concretos y vistosos son los que mejor se digieren y más se consumen, dejando muy de lado las fuentes confiables y verificadas, y las nano narrativas, con los memes como paradigma, son el mejor ejemplo de ello.
Un meme tiene la capacidad de transmitir información concreta de manera graciosa, y si a ello le sumas el humor mexicano que es internacionalmente reconocido por su ingenio y facilidad de mofarse incluso de las situaciones más sensibles, tendrás como resultado cientos de imágenes graciosas sobre cualquier tema que te interese. Y si tu sentido del humor no se satisfizo con ninguna de las opciones que tus amigos compartieron, siempre tienes la opción de realizar uno tú mismo.
El reto para el banco está en generar mecanismos de comunicación bilateral con sus clientes para contrarrestar la ola de desinformación. Para lograr esto se puede recurrir a la buena práctica que realizaron al inicio de la pandemia (con el programa Queremos que México no se detenga), donde pusieron a disposición de sus clientes diferentes vías de comunicación para aclarar dudas desde una fuente oficial.
En LEXIA, durante todos estos años en los cuales nos hemos acercado al mexicano en todas sus aristas para comprender cómo piensa y por qué hace lo que hace, nos encontramos con que la premisa pareciera ser obvia: no necesitas saber del tema, sólo necesitas ser gracioso; y entonces ¿por qué las personas se limitan a informase a través de los memes si es claro que no son fuentes confiables?
La respuesta la podemos encontrar en la falta de tiempo, la flojera o incluso la ignorancia. Sin embargo, resulta más viable reconocer que los memes, sean verídicos o no, son un pretexto perfecto para hablar con otros sobre temas actuales que suceden en el país; y entonces cuando Salinas Pliego informó sobre su interés en comprar Banamex, solo queda preguntar: ¿las preventas de los conciertos serán en abonos chiquitos?