Gire · 15 de junio de 2012
Por: Regina Tamés, directora de GIRE
En el segundo debate entre los candidatos y la candidata a la presidencia, estuvo presente el tema del aborto. El tema fue puesto sobre la mesa por Gabriel Quadri, quien exhortó a sus contendientes hacer un pacto con las mujeres de México y un compromiso para “no tratar de criminalizarlas cuando se vean en la penosa necesidad de interrumpir su embarazo”.
Es un tema que varios grupos esperábamos se tocara en el debate. No solamente porque sea un tema de nuestro interés, sino también porque es fundamental para la democracia. Se ha reiterado en muchas ocasiones el hecho de que si las mujeres no pueden tomar decisiones en la esfera más personal como lo es el cuerpo, difícilmente se podría esperar su participación en los espacios públicos y estaríamos frente a una democracia inacabada.
La candidata del PAN señaló que ella está “por la vida” y no quiere que se criminalice a las mujeres. Lo mismo ha señalado el candidato del PRI agregando que es facultad de los estados regular esta materia en sus códigos civiles (se refería en realidad a los penales). El candidato del PRD simplemente señaló que concordaba con la no criminalización.
La vida y la no criminalización, ha sido la constante postura en los últimos meses de estos dos partidos ante la insistencia de que fijen su posición frente al aborto. Aunque no lo señaló en el debate, el candidato del PRD ha dicho que el tema debe ponerse a votación de la población, como si los derechos humanos se pudieran poner a votación de las mayorías.
Algo novedoso que vimos en el debate, es que todos se refieren al aborto como acto de dolor y tristeza. Sin duda habrá mujeres que vivan la interrupción del embarazo como un episodio doloroso en sus vidas, pero cierto es también, que muchas lo viven como un acto de consuelo. Valdría la pena mencionar, para equilibrar, que muchas mujeres que son forzadas a continuar su embarazo, lo pueden vivir de manera trágica. El embarazo debe ser una experiencia libre, voluntaria y gozosa. El Estado debiera asegurarse de generar las condiciones para que esto sea así, sin embargo vemos que la estrategia siempre ha sido lo contrario: penalizar el aborto.
El tema del aborto de una manera u otra siempre se cuela en las contiendas electorales, no solo en México sino en el mundo entero. Es uno de esos temas que incomodan a muchos y otros frecuentemente no saben cómo o qué conviene responder. Por un lado manifestarse a favor del aborto puede hacerles ganar votos con personas progresistas que consideran que las mujeres tienen el derecho a decidir sobre si quieren o no continuar un embarazo y convertirse en madres; mientras que, por el otro, siempre es importante quedar bien con los grupos conservadores, incluida la jerarquía de las iglesias que han condenado el aborto.
En el debate que vimos hace unos días, las posturas son ambiguas y generan confusión a la población. Pareciera que la línea a seguir para no perder votos es manifestarse “a favor de la vida” y de la “no criminalización”. Estas frases vacías carecen de significado y de acciones concretas. No nos dicen cómo van a lograr que las mujeres no sean sujetas a procesos penales, o que terminen en la cárcel. Desde hace algunos años, se empezaron a modificar las penas de cárcel por tratamiento médico (no se sabe todavía a qué tipo de tratamiento se refieren), como supuesta alternativa a la criminalización. Lo cierto es que a las mujeres se les sigue criminalizando pues son acusadas de un delito y están sujetas a proceso penal. Y ni se diga del estigma y los prejuicios sociales que persisten sobre las mujeres que no quieren ser madres.
Escuchar a Josefina Vásquez Mota y a Enrique Peña Nieta hablar de que no quieren criminalizar a las mujeres, es tan incongruente y falso, que hasta genera enojo. Hay que recordar que después de la despenalización del aborto en el Distrito Federal hasta la semana doce de gestación, todos los partidos, pero mayormente el PRI y el PAN, reformaron constituciones locales en estados que gobiernan como un afronta a la despenalización en la ciudad de México. Hoy nuestro país tiene 17 constituciones que (incluyendo Chihuahua que ya contemplaba esta protección desde 1994), protegen la vida desde la concepción. Algunas la protegen de manera absoluta llevando al absurdo de homologar al producto del embarazo con una persona ya nacida, mientras otras, dejan la puerta abierta para las causales legales de aborto. Lo cierto es, que el aborto sigue siendo restrictivo pues aún en aquellos supuestos permitidos por la ley, las mujeres tienen poco acceso a servicios principalmente por negativa de las autoridades y/o por prejuicios.
La frase “estoy por la vida” es confusa, pues es difícil que las personas no estén por la vida (salvo quienes de manera absurda luchan por la pena de muerte – como lo hace el Partido Verde). ¿La vida de quien? ¿De las mujeres que mueren por abortos inseguros? ¿De las mujeres que se mueren por negligencias médicas durante el parto? Pues no, no se refieren a las mujeres ¡se refieren a la vida en gestación! Quizá valdría la pena que alguien les explicara que si no se protege a las mujeres, no se puede proteger la vida en gestación. Aferrarse a la defensa de la vida en gestación, ignorando a las mujeres, resulta discriminatorio a todas luces.
Lo que textualmente significa la no criminalización de las mujeres que abortan, es la despenalización del aborto. Sé que estoy siendo muy optimista y hasta ilusa, pero hasta que no propongan otras soluciones, seguiré pensando esto.