Redacción Animal Político · 12 de abril de 2023
Desde 2012 por iniciativa de la organismo no gubernamental Consortium for Street Children (CSC), una de las redes internacionales más importantes dedicadas a la protección de los derechos de las y los niños de la calle, se conmemora cada 12 de abril el Día Internacional del niño o niña en situación de calle con el objetivo de concientizar sobre esta problemática. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), existen 100 millones de niñas y niños abandonados en todo el mundo, de los cuales 40 millones habitan en América Latina.
Pese a estos alarmantes números, en nuestro país no existen números claros sobre cuántos niños y niñas están en situación de calle. Por un lado, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) no ha actualizado la cifra que dio a conocer en 2009 en donde indicó que existían, hace 14 años, 94 mil 795 niños y niñas en condición de calle. Mientras que por el otro, el Censo de Población y Vivienda realizado en 2020 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indica que solo 58 menores de 15 años pernoctan en lugares públicos. Así de abismal y confusos los datos disponibles. De entrada ese es un problema en sí mismo, no se puede atender lo que no se conoce. Por ahí se debe comenzar, con generar evidencia suficiente y clara que permita diagnosticar y diseñar la estrategia para atacar el problema.
Pero más allá de eso, la sola condición de calle priva a las personas de ejercer sus derechos y esto es más grave en las niñas y niños que ven comprometido su desarrollo por no tener acceso a una alimentación suficiente y adecuada, no contar con instalaciones sanitarias situación que compromete su salud por falta de higiene y por no acceder a la educación o si la tienen, las condiciones bajo las que viven afectan negativamente su proceso de aprendizaje.
En 2014, con la promulgación de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes se estableció la creación de las procuradurías de protección a nivel federal y estatal (con una descentralización a nivel municipal), para detectar y recibir casos de vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes que hayan sufrido violencia, sean refugiados o solicitantes de asilo, se encuentren en situación de calle o en conflicto con la ley y asegurar la restitución de los derechos que les fueron vulnerados. Una buena idea para atender esta problemática, pero sin un financiamiento claro que asegure los recursos humanos, técnicos y financieros suficientes para llevar a cabo su labor.
Sin duda que tanto las razones como los problemas que tienen a los infantes en situación de calle son diversos y se originaron debido a distintos factores, por ello las soluciones deben provenir de una estrategia integral. Hoy, en el día destinado a conmemorar y reflexionar al respecto, pueden darse los primeros pasos en un largo camino para combatir una situación, que en pleno siglo XXI sigue presente en nuestras sociedades.