Redacción Animal Político · 8 de marzo de 2024
En esta época electoral, las candidatas y candidatos a diferentes puestos de elección popular, principalmente quienes se encuentran en la contienda presidencial, proponen múltiples prioridades. Desde Mexicanos Primero consideramos que una fundamental es que las niñas y mujeres adolescentes estén, aprendan y participen en la escuela, es decir, que su derecho a aprender sea promovido, garantizado y protegido. A la luz del Día Internacional de la Mujer compartimos que el enfoque de género es clave para fortalecer el reconocimiento de la igualdad de derechos para mujeres y hombres en los procesos educativos y una responsabilidad compartida entre las autoridades, integrantes de la comunidad educativa y la sociedad en general.
Diversos factores influyen para que las mujeres no estén en la escuela o que la abandonen; por ejemplo, en 2022 había 1.5 millones de niñas y adolescentes de 5 a 17 años que realizaban trabajo infantil, 73.9 % de ellas hacía quehaceres domésticos (ENTI, 2022). En el mismo año, 7,255 adolescentes menores de 15 años ya se habían convertido en madres (INEGI, 2023) y 337 mujeres de 0 a 17 años fueron víctimas de trata de personas (SESNSP, citado en REDIM, 2023). Estas cifras corroboran la necesidad de situar el enfoque de género en los diferentes ámbitos de nuestra vida; su ausencia tiene repercusiones que complejizan las diferencias sociales, profundizan las desigualdades y limitan la garantía del derecho a aprender.
Además, las niñas y adolescentes que están en la escuela no aprenden lo que les es relevante, pertinente y necesario para su desenvolvimiento en la sociedad. Por ejemplo, en 2022, 10.8 % de las mujeres de 3 a 17 años presentaba rezago educativo, es decir ,1.7 millones de niñas y mujeres adolescentes (REDIM, 2023). En el mismo año, 6.1 % de niñas de 8 a 11 años de localidades rurales no lograban leer ni escribir, mientras que en localidades urbanas el porcentaje fue de 2.7 por ciento (INEGI, 2022).
En este mismo tenor, los resultados de la prueba PISA (2022) muestran el aumento de las brechas en el área de ciencias entre hombres y mujeres de 15 y 16 años en 14 puntos: el resultado promedio de los hombres fue de 417, mientras que el de las mujeres fue de 404 puntos (OCDE, 2023). En matemáticas sucede algo similar, porque el resultado muestra que los hombres superaron a las mujeres en 12 puntos, una disparidad mayor que la del promedio de los países evaluados, que fue de 5 puntos.
Estas variaciones en los puntajes muestran la pertinencia de fortalecer la perspectiva de género desde los niveles iniciales de escolaridad, ya que los bajos resultados en ciencias y matemáticas tienen repercusiones, no sólo en el presente, sino también en el futuro de las niñas y adolescentes. En el mundo, la presencia de mujeres en investigación, ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) representa menos del 25 % de los puestos de trabajo. Uno de los factores que inciden es la carencia de orientación vocacional; así lo señala un estudio realizado por UNICEF, OIT y Movimiento STEM+ (2023) en el que se menciona que más del 70% de estudiantes refirieron no haber recibido orientación vocacional previa al nivel educativo que están cursando.
La ausencia de orientación vocacional, los aspectos socioculturales y económico, así como la falta de formación docente con enfoque de género pueden explicar por qué únicamente 494,753 mujeres estudian algún programa STEM a nivel nacional, menos de la mitad de los hombres que cursan estas carreras (996,519). Aunque en los últimos 10 años la cifra aumentó, de continuar esta tendencia, México tardaría 37 años para que el número de mujeres que estudian estas carreras sea similar al de los hombres hoy (IMCO, 2023). Una proyección del Banco Mundial (2022) indica que si se cerrara la brecha de empleo por género, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita aumentaría un 20 % a largo plazo, lo que incrementaría las oportunidades económicas de las mujeres y de los países.
A lo señalado anteriormente, hay que sumar que las niñas y adolescentes que están en la escuela sufren además de violencia. Por ejemplo, en el año 2021 la escuela fue el cuarto lugar donde se ejerció más violencia en contra de ellas, 6.8 % de niñas entre 10 y 15 años reportó haber sufrido algún tipo de violencia en ese espacio (ENSANUT, 2022) y 32.3 % de las mujeres de 15 años experimentaron algún tipo de violencia a lo largo de su vida como estudiantes (ENDIREH, 2022). Ante este panorama, es fundamental garantizar que las escuelas sean espacios seguros que ofrezcan igualdad de oportunidades.
En Mexicanos Primero consideramos que las propuestas y esfuerzos dirigidos al ámbito educativo son fructíferos si están acompañados de una inversión con enfoque de género. Esto implica asignaciones justas y equitativas de los recursos públicos a nivel nacional, estatal y municipal, acompañadas de una responsabilidad compartida entre integrantes del poder ejecutivo, legislativo y judicial para promover y asegurar condiciones que permitan lograr equidad entre mujeres y hombres. Cumplir con el derecho de niñas y mujeres adolescentes a estar, aprender y participar en ambientes seguros y libres es un derecho por el cual muchas generaciones de mujeres han luchado arduamente. En términos de cumplimento de derechos es hora de sumar y no de restar.
* Katia Carranza y María de la Luz Martínez son investigadoras en Mexicanos Primero (@Mexicanos1o).