Ninguna pandemia nos va a parar

blogeditor · 3 de marzo de 2021

Ninguna pandemia nos va a parar

Hace un año marchamos miles, hace ya un año hicimos paro y se sumaron mujeres que nunca antes lo habían hecho. El hartazgo y la furia nos movía, protestábamos contra la pandemia del feminicidio y la violencia contra mujeres y niñas, mataban a nueve de nosotras diariamente, nos desaparecían, mutilaban, violaban, y agredían de todas las maneras posibles. Salimos a tomar las calles, y la movilización fue inédita, 80 mil mujeres tomamos las calles en la Ciudad de México, algo nunca antes visto en una marcha además de las movilizaciones en otros estados del país. Días después otra pandemia pareció apagar el alarido dado el #8M2020.

Foto: Aline Ross.

Caía sobre nosotras la sombra de la enfermedad que cambió al mundo. Ahora miles de mujeres y niñas quedaron atrapadas con sus violentadores, era el principio de una larga tortura para muchas, era el fin para muchas hermanas. Las cifras del aumento de la violencia doméstica y de las llamadas de auxilio se negaron, opacaron y pasaron desapercibidas para nuestra sociedad frente a la suma creciente de decesos y contagios. La agenda feminista, las muertas diarias y la violencia sistemática quedaron en segundo plano.

Foto: Aline Ross.

La otra pandemia ha sido retadora para la lucha feminista pero vaya que hemos sabido darle la vuelta. Si de algo se nos puede señalar es de persistentes. Cada día voces se suman a la tarea de hacer visible lo que el patriarcado tanto se empecina en enterrar. Y resulta estimulante estar en esta lucha. Pese a lo difícil de los tiempos para ser mujer también es un momento clave, es grandioso ver y formar parte del cambio ineludible que estamos gestando.

Somos el movimiento social más importante del siglo, la verdadera embestida, una legión violeta y una marea verde que a manera de tempestad está arrasando con el sistema patriarcal un paso a la vez. Nosotras somos el motor que logra poner la agenda de las mujeres en la palestra, nosotras unidas y jalando, cargando, compartiendo lo de todas.
Este es un fenómeno a nivel mundial y quien lo obvie o lo subestime está cometiendo un error estructural.

Las mujeres, feministas y no, hemos aprendido a torear las adversidades y a embestirlas con fuerza, la fuerza del “somos muchas y no nos vamos a callar”. El 2020 no fue diferente de otros años salvo que la lucha ha tenido que sortear también la pandemia de Covid-19.

Pese a todo, hay avances trascendentes en leyes como la Olimpia, la recientemente aprobada Ley Ingrid, despenalización del aborto en diferentes estados, el reconocimiento de la identidad de las infancias trans y otros de relevancia para el movimiento. Imaginemos lo que podremos lograr cuando el encierro acabe.

Sabemos que por cada paso que demos habrá 100 paredes que nos levanten, pero una idea no se puede encapsular, una sola idea es más poderosa que la suma de un millón de personas, una sola idea, la de la lucha por nuestros derechos.

Mientras haya quienes odien el feminismo, lo detesten y se burlen de él, este seguirá tomando fuerza pues ese odio solo justifica porqué debe seguir existiendo y creciendo.

Foto: Aline Ross.
Foto: Aline Ross.

Sabemos también que no hay una sola forma de vivir y de entrarle el feminismo, que hay cuestiones que nos separan y temas en los que no hay consensos, temas polarizantes que nos llevan a seguir reflexionando sobre por qué estamos peleando, como por ejemplo la discusión sobre los derechos de las niñas y mujeres trans, que dicho sea de paso considero no deberían cuestionarse, de hecho no debiéramos cuestionar los derechos de ninguna persona, si el feminismo pelea por nuestros derechos sería una contradicción pedirlos pero no querer que otras los tengan. Un feminismo interseccional es necesario y urgente para no hablar desde los propios privilegios y cajones.

En esta ola hay muchos ángulos y aristas a tomar en cuenta, como todo movimiento vivo y nutrido de las ideas y reflexiones de muchas personas hay cambios constantes y flujos que llevan por diferentes caminos, sin embargo, el motor y la fuerza central que nos cohesiona está ahí cada vez más enraizada y sólida, creciente. Así que sí, pese a la pandemia del feminicidio, la de la Covid y las que vengan aquí seguiremos, luchando, alzando la voz y haciendo cosas para que quepan todas las voces, para que no haya violadores en el poder porque SIEMPRE los ha habido, para que se rompan los pactos, para que mujeres como Wendy – y todas las desaparecidas diariamente en todos los estados – regresen a casa, para que funcionarios, académicos, jefes, colegas, empresarios, maestros, productores, youtubers, parejas, esposos, padres, tíos, hermanos, primos, y similares, dejen de acosarnos, abusarnos y violentarnos, para que aquellos hombres que se dicen deconstruidos y curados de su machismo se den cuenta que no se puede eliminar por decreto o moda lo que representan y ejercen por herencia generación tras generación, que requiere de toda una reingeniería social y del trabajo conjunto de las más personas posibles lograrlo.

 

Comienza marzo, el 8m se aproxima, les pido que no suelten a Wendy ella aún nos falta.
En cualquier actividad que planien lleven a Wendy con ustedes #WendyTeVamosAEncontrar #TeBuscamosWendy pic.twitter.com/JB82Dcvafd

— Baruc (@_baruc_) March 1, 2021

Este es un año clave en México para nuestro movimiento, los siguientes meses podremos usar nuestro poder como ciudadanas para seguir logrando avances en nuestra lucha, el reto está en hacer que cada vez más mujeres se suban al barco para llegar juntas al otro lado, a ese lado donde sin importar origen, aspecto, filiación, nivel educativo o ingreso sepamos que vamos unidas porque nos dimos la mano, superamos nuestras diferencias y conseguimos avanzar en la tarea principal que es tirar este sistema patriarcal que oprime personas. Y si de algo estoy segura es de que lo vamos a tirar, este #8M2021 ¡Alcemos la voz!

@LexiaGlobal