Niñez en peligro

blogeditor · 10 de febrero de 2020

Niñez en peligro

Existe un discurso inveterado y manido que pregona que las políticas implementadas para combatir el narcotráfico, tienen como fin último que “las drogas no lleguen a los niños”. Cómo olvidar la declaratoria de guerra de Felipe Calderón de aquel diciembre de 2006, con la cual dio inicio a una sanguinaria cruzada interna bajo la premisa de que era para “salvar a nuestros niños y jóvenes de las garras de las drogas y las adicciones”.

Después de 13 años es claro que los resultados fueron contraproducentes y que, por el contrario, hoy la niñez en México se encuentra en serio peligro.

Bajo el modelo de la reducción de la oferta y la demanda de estupefacientes, se implementaron estrategias de seguridad consistentes en la militarización del país, la detención de líderes y de los eslabones más débiles de la cadena del crimen organizado, la erradicación de cultivos e incautación de drogas, entre otras estrategias populistas, punitivas y de corto plazo, que olvidaron por completo abordar la multiplicidad y complejidad de las causas y los efectos de las violencias en el país.

Esta grave omisión tuvo inexorablemente como resultado un aumento en los índices de violencia, inseguridad, corrupción e impunidad, afectando particularmente a ciertos grupos quienes hoy se encuentran en una particular situación de vulnerabilidad, como es la niñez.

Tan solo hace una semana, 4 niños fueron víctimas de un ataque armado en Uruapan, Michoacán, mientras se encontraban en un establecimiento jugando maquinitas. A finales de enero, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional asesinaron con arma de fuego a una pareja de jóvenes en un municipio de Sonora, una de las víctimas aún menor de edad. Hace un mes observamos con asombro fotografías de niños entre 8 y 15 años, con escopetas y fusiles en manos uniéndose a la lucha contra grupos delincuenciales en el municipio de Chilapa de Álvarez en Guerrero. Hace 3 meses atestiguamos a través de medios de comunicación el trágico ataque en contra de una familia en una limítrofe zona de Sonora, en donde 6 niños resultaron víctimas de violencia armada.

Ante este dantesco y patibulario escenario, vale la pena preguntarse ¿en verdad la política de combate al narcotráfico está salvando a niñas, niños y jóvenes de las garras de las drogas? O es acaso lo contrario y las políticas prohibicionistas de corte militar impulsadas por el Estado les está exponiendo más a la violencia, inseguridad y a una aciaga realidad que parece ir recrudeciéndose.

La utilización de niñas, niños y adolescentes en actividades criminales (como en actividades de vigilancia, producción, venta de drogas, explotación sexual, entre otras); la victimización a la que están expuestas y expuestos por las violaciones a sus derechos; la precariedad, el abandono y la falta de oportunidades que viven en territorios asolados por la violencia y los conflictos internos, son alertas que hoy no deberían mantener tan omiso al Estado mexicano. Con urgencia, el actual Gobierno debe replantear la política anti-drogas que tanto daño ha causado a la sociedad mexicana y abordarla desde una perspectiva preventiva, holística y multisectorial.

Por otro lado, ante la falta de mecanismos efectivos y adecuados de queja, denuncia y exigibilidad de los derechos de la niñez en el ámbito nacional, diferentes órganos de las Naciones Unidas han insistido al Estado mexicano a ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a un procedimiento de comunicaciones, como una herramienta de justiciabilidad internacional.

Para construir paz, también es necesario revisar las políticas de drogas actuales desde una perspectiva de niñez. La visión adultocentrista que omite el reconocimiento de niñas, niños y adolescentes como titulares de derechos, ha terminado desprotegiendo y poniendo en serio riesgo a esta población.

Resulta inaceptable seguir afirmando que las políticas de seguridad tienen como objetivo cuidar y proteger a la niñez de nuestro país, sin emprender medidas contundentes y adecuadas para ese fin. En tanto no se contemplen a las niñas y los niños como titulares de derechos; no se prevea su participación en el rediseño de la política de combate a drogas; no se priorice el interés superior de la niñez ni se les permita desarrollar progresivamente el ejercicio autónomo de sus derechos; todo lo que se diga en nombre de la niñez, no es más que populista, falaz y panfletario.

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Apoya la iniciativa de la Red por los Derechos de la Infancia en Mexico (REDIM) #Proyecto26 por una estrategia nacional frente a la violencia armada contra la niñez.

* Olga Guzmán Vergara (@OlGuz) es coordinadora de Incidencia de la @CMDPDH.