blogeditor · 27 de mayo de 2013
Transcurrieron casi cinco años para que el Gobierno del Distrito Federal por fin empezara -tímida, tentativamente: por primera vez en mucho tiempo- a asumir su responsabilidad en la recuperación de la Memoria. Cuando menos en ese plano y desde hace algunas semanas, funcionarios de la Secretaría de Obras y de la delegación Gustavo A. Madero trabajan con familiares de víctimas y asociaciones civiles en la elaboración de un sitio que recuerde a las doce personas que murieron en el operativo New’s Divine: nueve jóvenes y tres elementos de la policía.
Como parte de esta propuesta se obtuvo acceso al lugar, y el 14 de mayo pasado ingresó el equipo de jóvenes arquitectos encargados del anteproyecto, junto con ingenieros, representantes delegacionales, del Injuve, la Comisión de Derechos Humanos del DF y algunos papás y mamás que les acompañaron.
El lugar está custodiado por policías, que cuelgan sus pertenencias en la antigua bodega donde guardaron sus mochilas los chavos que quisieron celebrar el fin de cursos aquel trágico viernes interminable de junio, cuyo quinto aniversario se cumple en poco más de tres semanas.
Al día de hoy no existe presupuesto para emprender la obra que ya había sido etiquetada durante la anterior administración, por consiguiente la obtención de fondos es prioritaria.
Los sucesos del 20 de junio de 2008 son y serán el ultraje a los derechos de los jóvenes más grave de la gestión de Marcelo Ebrard. Las condenas dictadas por el Tribunal Superior de Justicia del DF, una burla adicional que señala únicamente a mandos medios e inferiores (sin responsabilizar a los cuadros que idearon esta masacre: ausencias típicas en México).
Los nombres de personajes como Joel Ortega: actual director del Metro; Luis Rosales (subsecretario de Seguridad Pública y jefe provisional de la policía del DF durante la represión del primero de diciembre en el Centro Histórico), o del mismo Ebrard no están considerados en los prontuarios o sentencias. Nunca lo serán, de persistir la cultura de impunidad en México. Seguirán siendo protegidos -y promovidos- por sus amigos y compinches.
Pero existe la posibilidad de que se construya un Memorial que honre a las víctimas de este crimen atroz. Algo que sirva para honrar a los jóvenes, y establezca un precedente que debe repetirse en otros lugares donde el desprecio oficial por la vida y la corrupción cobran víctimas inocentes: Guardería ABC en Hermosillo, Casino Royale en Monterrey…
A invitación expresa de los padres del New’s Divine, me tomé la libertad de registrar con el celular los murales que aún permanecen en su interior. Una galería espectral, con mudos testigos de lo que pasó aquella tarde-noche de horror y pesadilla, y que aún no termina.




















La Justicia sigue pendiente en el caso New’s Divine. No es seguro que se consume la construcción de un espacio que logre el consuelo de las familias agraviadas. Empero: ante el Vacío, la desolación y el absurdo, se abre una rendija de esperanza. Depende como siempre de nosotras y nosotros que ésta, el Umbral o la Puerta cerrada por la estupidez de autoridades hasta ahora impunes, se abra de par en par.