blogeditor · 13 de mayo de 2014
La red es tonta y eso es una buena noticia. Dicen Doc Searls y David Weinberger que “sus diseñadores se aseguraron de que la red más grande e inclusiva de todas sea tan tonta como una caja de piedras. Internet no sabe muchas cosas que una red inteligente, como la telefónica, conoce: identidades, permisos, prioridades. Internet sólo sabe una cosa: este montón de bits necesita ir desde un extremo de la Red hasta otro”.
La neutralidad de la red es la idea de que todo el tráfico en Internet debe ser tratado de manera igualitaria. Los proveedores de servicio de internet no podrán bloquear o degradar la velocidad de los datos bajo ningún concepto, tampoco podrán habilitar líneas rápidas para beneficiar a ciertas compañías.
[contextly_sidebar id=”2ed5c75b432c719f918cdb9b9b646333″]Últimamente hemos escuchado el término por doquier. Por distintas razones el debate está sucediendo en todo el mundo. En abril el Parlamento Europeo debatió y votó reglas sobre la neutralidad de la red que restringen a los operadores el cobro extra por más rapidez en el transporte de datos. En México desde la presentación de la iniciativa de ley secundaria en materia de telecomunicaciones, el tema ha estado en los medios de comunicación pues la iniciativa del Ejecutivo restringe la neutralidad de la red a la “legalidad” de los datos. En los próximo días, en Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) podría adoptar nuevas reglas sobre la neutralidad de la red que, por lo que se conoce, apuesta por un enfoque más comercial.
Pero, ¿exactamente de qué hablamos cuando hablamos de “neutralidad de la red”? El término fue acuñado por el académico de la Universidad de Columbia, Tim Wu. En un artículo publicado en el año 2003, Wu acuñó el término al argumentar sobre la discriminación de datos en banda ancha y defender un sistema darwiniano de innovación en la red. Durante aquellos años, la FCC enfrentaba una batalla legal sobre la protección de un Internet abierto. En el año 2005 la Suprema Corte estadounidense comenzó a poner fin a ese esquema, desde entonces el concepto desarrollado por Wu ha sido arma de batalla para los defensores de un Internet libre.
Aunque el concepto apenas cumplió una década, la idea es tan vieja como el siglo XIX cuando las primeras leyes obligaban a las compañías que ofrecían una infraestructura básica (vías del tren, luz o telégrafos) para operar como carriers comunes. Para nadie es secreto que Internet no es la web, está mejor definido como un acuerdo de confianza que se transporta por tubos y cables. De tal forma que no importa lo que hagamos en Internet, siempre tendremos la posibilidad de hacerlo sin permiso ni discriminación alguna.
La analogía del tren es más o menos útil. Hay unas compañías dueñas de las vías (el backbone) y otras distintas que son dueñas de los trenes y que tienen contacto con el usuario final. No importa si varias compañías son dueñas de distintos tramos de vías, el tren circula hasta su destino final sin problema ni costo adicional para el pasajero. Así sucede en la red (pensando que todos los trenes son iguales).
Desde que se encuentra en disputa constante (hasta ahora únicamente Chile, Brasil y algunos países europeos han legislado al respecto), los defensores de la neutralidad de la red han encontrado diversos argumentos a favor de ésta. Revisemos algunos:
Probablemente en la FCC pierda la idea de crear líneas rápidas para cierto tráfico. En términos generales, las regulaciones (que eventualmente dependerán en México del IFT) deben generar incentivos para ensanchar las capacidades de gestión de tráfico de la red y no para abandonar esa vía y acoplarse a intereses comerciales. Pero no olvidemos que la red es un entorno privado, las compañías y los proveedores de Internet pueden ser en realidad los peores enemigos; por ejemplo, los nuevos tratos de Netflix con Comcast sobre negociar una línea directa que no pase por la gestión global de tráfico nos dan una pista; en estricto sentido no se viola la neutralidad de la red (pues Comcast argumenta que se tratarían todos los datos igual en esas líneas), pero en términos prácticos es lo mismo que la discriminación de información.
Es fundamental pelear en los mejores términos la defensa de la neutralidad de la red si no queremos que soluciones engañosas nos nos dejen ruidosas y pírricas victorias.