Navidad, ¿dulce qué?

blogeditor · 23 de diciembre de 2013

Navidad, ¿dulce qué?

Compró alimentos para un batallón. “Más vale que sobre, no que falte. Igual siempre critican, que falta sal, que no le inyecté suficiente vino, que el pavo está seco”. Repasó la lista de invitados: el tío José, que cuando toma demás se pone de un pesado; la abuela, que en cuanto acaba de comer se quiere ir a su casa porque le molesta el ruido y ella siempre se duerme temprano, y la cuñada con los sobrinos, ella con esa cara de amargada y los niños que rompen todo, “claro, no es su casa”.

Pero es Navidad: “siempre nos reunimos con la excusa de que la casa es grande”. Se sentó en un sillón a contemplar a su alrededor. Todo lucía tan bonito, todo decorado para la Navidad. A ella le gusta tener todo listo unos días antes “porque después puro brindis por aquí y por allá, y seguro que voy a terminar diciembre con unos kilos demás. No importa, después ya tendré tiempo para anotarme a clase de zumba, aquaerobics, ritmo latino y listo, no confío en la gente que esta época te dice que esto no, que aquello tampoco, tantas cosas ricas y no las vamos a comer, de esta vida es lo que te vas a llevar.

Cuando al fin tenía todo listo, se quedó pensando: “Tanto trabajo ¿para qué? ¿No sería una buena idea irnos a pasarla a una playa los cuatro solos­?”

[contextly_sidebar id=”67bd600d2e5c6caac890538a883d2469″]Antelmo, solo y mirando al cielo sigue tocando su melodía pidiendo una limosna para que en esta Navidad nazca en cada corazón las ganas de defender el petróleo, que quiere ser vendido a las empresas extranjeras, siempre pensando en el bienestar del prójimo y en la defensa de nuestros derechos… esos regalos que sólo los dicta el corazón… “maldita vieja, ¿de verdad cree que sus $2 pesos me van a ayudar en algo? Ya ni para un boleto del metro” -piensa mientras la señora se aleja sintiéndose una buena persona con gran espíritu navideño-.

Envolvió todo en papel azul de copos de nieve, con moñitos rojos y los colocó en un canasto al pie del árbol. “Todo lo compré en el centro que es más barato, pero dan el gatazo, además me acordé de todos”. Mi nacimiento este año sí que me quedó muy bonito, por lo menos las figuritas están del mismo tamaño, excepto el burrito que sólo encontré chiquito y esta más pequeño que el pato, pero que tal me quedó la fachada de la casa, como se estila en la zona. “No vamos a ser menos que esa vecina presumida”.

– ¿Ya recogiste las cartas? Apúrate que tengo el trineo mal estacionado y no tengo monedas para el parquímetro. Hoy en día me piden un milagro en Navidad, ¡milagro su pinche madre! Los niños hoy en día ya no piden pelotas, patines o Max Steels, ¡no! Piden iPods, iPads, Xbox´s o Play Station´s… y si uno les sale con que no hubo más que para un juego de química de Mi alegría, lo primero que hacen es quemarte en facebook.

Nadie le prestaba atención, y como todos los 24 de Diciembre, Lalo entraba en el bar, saludaba a sus amigos, él hace años que no festeja la Navidad, nunca se casó, nunca tuvo hijos, un día le dijeron que Santa no existía, que eran sus papás; la magia se terminó ese día y mientras el espíritu de la Navidad se extiende como un manto sobre el planeta. Y los adultos y los niños, los borrachos y los maestros inconformes, las amas de casa y los perros, se dejan llevar por el ánimo festivo. Lalo pide otro tequila.

Y mientras millones de historias suceden en la gran urbe, el Niño desde su pesebre se pregunta: ¿alguien se acuerda que el que cumple años soy yo?

Hay quienes festejamos cada giro irrefrenable del planeta, por donde también ronda el espíritu que nos hace sonreír cada día pero en donde nada justifica tanta depredación y descuido del medio ambiente.

Sueño con 365 noches buenas de paz y tolerancia…y pues que así sea.

A un día de Navidad, en los pueblos donde el abandono duele y sabe a desidia de los gobiernos, en las metrópolis donde la soledad lastima y convierte en hospicios, ciudades luminosas, les mando un abrazo.

Festejemos la esperanza de ser mejores (ustedes no señores políticos, que ya sabemos de qué pie cojean).

Pásenla rico y hasta la próxima.

 

 

@maricelarosales