Narrativas de las violencias

blogeditor · 7 de junio de 2022

Narrativas de las violencias

Toda la clase política presenta las mismas alternativas ante la brutal violencia: militarizar la seguridad pública abandonando a las policías civiles y mantener el control político de la justicia.

La militarización es la respuesta simple a un problema complejo. Al carecer de diagnósticos claros, los distintos gobiernos y buena parte de la sociedad prefieren mano dura, aparentes soluciones que parecen lógicas. Si se trata de violencia criminal, el Estado responderá con más violencia.

No importa quién gobierne. En la presidencia se han alternado PAN, PRI y Morena. A nivel estatal lo ha hecho el abanico completo de partidos. En el congreso tampoco se presentan alternativas. A pesar de que la evidencia está en la mesa, las soluciones siguen siendo las mismas. En buena medida esto ocurre ya que no hay presión social por implementar soluciones distintas, más complejas y de mediano y largo plazo.

Se ha repetido una y otra vez que hemos normalizado la violencia. No, más bien desconocemos las violencias y ello nos lleva a darles la espalda. No hablamos de ellas porque no las entendemos, no tenemos marcos de referencia ni paraguas narrativos. Sin estas narrativas resulta imposible realizar pedagogía social desde el Estado, los medios o la cultura.

Algunos ejemplos. Estados Unidos cuenta con un marco conceptual bien discutido y un paraguas narrativo sobre las masacres perpetradas por el fácil acceso a armas de fuego. Ante cada evento como el ocurrido en Texas en días recientes se desata la indignación social, presión a la clase política y discusión bien fundada en medios. Lo mismo ocurre ante las agresiones policiales contra población afroamericana. En nuestro país se ha ido construyendo este paraguas ante la violencia feminicida. Así se explica la profundidad del debate y la exigencia social ante feminicidios como en el caso de Debanhi Escobar.

Sin embargo, ante las masacres, las miles de fosas clandestinas, las ejecuciones extrajudiciales o desapariciones forzadas carecemos de marcos de entendimiento y paraguas narrativos que nos permitan ir creando una pedagogía social. Es por ello que las narrativas oficiales de “se matan entre ellos”, “víctimas colaterales” o “ya no hay masacres” no se topan con rechazo social masivo. Ante cada hecho de violencia la sociedad no tiene manera de encuadrar dicho evento bajo un paraguas de entendimiento. Lo que se desconoce se rechaza.

No solo se normaliza la violencia a fuerza de repetición, se normaliza por desconocimiento y se prefiere tomar como válida la respuesta simplista y perversa que se genera en el Estado o las series fílmicas del narco.

El reto es la pedagogía social a partir de marcos conceptuales que surjan desde la complejidad de lo local creando paraguas narrativos como se ha venido haciendo ante la violencia de género en nuestro país. Sin esta pedagogía no habrá presión social que exija a la clase política respuestas distintas. Sin paraguas narrativo las violencias continuarán.

@dayan_jacobo