blogeditor · 15 de abril de 2011
It takes an ocean not to break.
(Terrible love – The National)
“¿Qué haces cuando no te quieren como tú quieres?”, le preguntó #Aquel como si nunca hubieran hablado del tema. #Aquel se está enamorando. Con la plática que tuvieron, ella recordó cómo hace no tanto tiempo (de verdad, es cosa de unos tres, cuatro meses) se enamoró de él. También recordó cómo #Aquel le dijo que no estaban en sintonía. Recordó cómo después de dos semanas de no dirigirse la palabra, le escribió para vomitar todo lo que sentía por él:
*Después de cuatro relaciones y de diseccionar a la gente cuando me hablan o cuando callan, he aprendido a leer las señales y a aceptarlas. Repito, lo que leí en #Aquel no sé exactamente qué fue, sólo puedo decir que no era positivo. Sentí rechazo, algo extraño, un cambio que no puedo explicar con palabras. El ambiente se puso turbio.
*Y de pronto me di cuenta que el lago enturbiado me estaba ahogando un poco. ¿Qué hacer? Lo que siempre quieres hacer Marji, hablar, soltar una carga de preguntas y respuestas para saber qué diablo sucede, porque la incertidumbre es, en cualquier tema, un verdadero dolor.
Cuando ella quiso hablar con #Aquel para despejar sus dudas…
*Me topé con el silencio. Su silencio. Un diálogo no es un diálogo si sólo existe un emisor, y cuando eso sucede lo que uno está haciendo es un maldito monólogo.
*Ya lo acepté. No hay ni habrá interlocutor para esto que se supone debería ser un diálogo. Palabras al aire y ya no me importa. Me parece que en este tipo de casos, el objetivo es siempre ser honesto con uno mismo y liberarse de la carga de no aceptar lo que se siente. Me gusta aceptar lo que siento, aprendí a hacerlo, tuve grandes maestros.
*Estoy tranquila. Busqué lo que quise, no lo obtuve y, sin embargo, tengo buenas respuestas. El silencio de pronto puede ser mejor conversador que las propias palabras.
Ella y #Aquel pudieron hablar después de un tiempo. Ella resolvió algunas dudas, lo masacró con toneladas de preguntas y #Aquel, sin reparos, contestó. Sin embargo hay cosas que ella aún no entiende. Es decir, se gustaban (se lo dijeron), tenían grandes conversaciones (aún las tienen), se querían mucho (aún se quieren mucho), etcétera. ¿Dónde fue mal? No sabe del todo, sólo sabe que “en estas cosas del amor, nada tiene por qué ser”.
Entonces, cuando #Aquel le preguntó qué se debe hacer cuando no te quieren como quieres, ella le respondió de manera muy simple: “Hay que racionalizarlo bien”.
Eso significa entender lo mejor posible la situación sin victimizarte y aniquilar con la razón las esperanzas que, de manera ingenua, te hicieron pensar que tú y #Aquel podrían estar juntos.
Ella y #Aquel (el guapo-cara-de-cabrón, como lo bautizó una de sus amigas) decidieron conservarse como buenos amigos, “como debe ser”.
It takes a while to settle down.