Muy educadamente, no me Quadri

Manuel J. Molano · 19 de marzo de 2012

Muy educadamente, no me Quadri
Acudí a un desayuno privado organizado por el CEESP con Gabriel Quadri hace unos días, justo antes de la presentación de las plataformas de campaña. Después de los debidos prolegómenos y eufemismos respecto a la veda electoral (esto no es una plataforma, lo que vamos a oir no son propuestas de campaña, etc) oimos a Gabriel elocuente como es, liberal como nunca y brillante como siempre. Sin duda le cambiará el nivel al debate; el cuate piensa sus propuestas y las pone en la mesa con una lógica irrebatible.
Padrísimo.
Excepto por una sola cosa: no creo en la honestidad, probidad ni liberalismo de la patrona de Gabriel. Así se lo hice saber y me dijo: “a poco crees que se puede reformar la educación sin el magisterio”.
Me dejó atónito. Francamente creo que la respuesta es un rotundo y sonoro “sí”. Mis colegas Pablo Peña y Armando Chacón terminaron un libro que sale en estos días a la luz pública y que explora todo lo que la sociedad (empresas, familias, asociaciones civiles) pueden hacer por la educación. Se llama “Como cambiar Historias”, y yo urgiría a GQ, EEG y a quien sí le interese el tema educativo que lo lean. Lo publica el Fondo de Cultura Económica.
Francamente, esa ficción napoleónica de que la educación es responsabilidad del estado es parte del problema – la responsabilidad de la educación es del individuo y la sociedad, no nada más del estado.
Heckman y otros economistas en esa cuna “neoliberal” que está en Chicago – entre ellos brillantes mexicanos como Oliver Azuara – dicen en un artículo reciente que las familias mexicanas están bajo un gran estrés. Creo que así es – y pasar tanto tiempo transportándonos, trabajando de manera improductiva y lidiando con el leviatán mexicano, nos impide dedicarle tiempo a nuestros hijos. En consecuencia, no les inculcamos, damos ni formamos muchas capacidades importantes para la vida. A lo mejor no se nota mucho en la homogeneidad de la ignorancia, o a lo mejor también obtenemos educación de otras fuentes (como la tele y el internet) y por ello es posible que este problema se resuelva solo en algún momento. Pero a la hora de las matemáticas y la comprensión de lectura se nota grueso la diferencia.
Uruguay le dedica menos recursos por chamaco a la educación que México y obtiene mejores resultados en la prueba PISA. En el tema del gasto educativo, importa más en qué gastamos y cómo gastamos que cuánto gastamos. Lo dice el BID y la OCDE. Lo dice Mexicanos Primero. Lo dice el IMCO. No lo dice el SNTE.
La maestra pareciera estar diciéndole a la sociedad mexicana, tanto en “De Panzazo” como a través del discurso de GQ: entréguenme el poder político y yo arreglo el problema educativo. El problema educativo lo tiene que arreglar el gobierno, y el SNTE no es gobierno.
GQ pinta a una EEG cansada, pero liberal y reformista. Argumenta que su partido surge de la negativa del PRI y otros a echar a andar las reformas laboral, energética y educativa de la era Fox. Pueque. Pero el discurso de la maestra que no varía desde los 70 como se ve en “De Panzazo”, y su cinismo al responder a Carlos Loret de Mola que su inacción en varios frentes es debido a una “estrategia política”, nos hacen pensar que esta política profesional está lejos, bien lejos, de su última batalla.
GQ remató a mi pregunta inquisitiva respecto a las verdaderas motivaciones de la maestra con “yo no estaría en esto si tuviera ese tipo de dudas”. He visto demasiada gente buena que acaba con su reputación simplemente por meterse a la cama con mafiosos. Ojalá no sea este el caso de GQ – pero educadamente, a mí no me Quadri.