El muro que construye Ecuador

blogeditor · 16 de junio de 2017

El muro que construye Ecuador

Por: Guadalupe de la Torre

Desde el momento en que el presidente Donald Trump mencionó sus ideas de construir un muro en la frontera entre Estados Unidos y México, el tema no ha dejado de resonar en la agenda pública. Sin embargo, hoy no es Trump quien trae este tema a la mesa sino el gobierno de Ecuador, quien está construyendo un muro de 4 metros de altura en su frontera con Perú.

Huaquillas es una ciudad fronteriza entre Ecuador y Perú separada por el canal internacional de Zarumilla, pero además es un paso de comunicación entre ambos países. Esta vía era de suma importancia para comerciantes y pescadores de la zona quienes estaban acostumbrados a transitar libremente y a cruzar a diario de un lado al otro.

Evitando el término “muro” e intentando alejarse de las posibles críticas, el gobierno de Ecuador denominó al proyecto Parque Lineal de Huaquillas. Tras la inquietud de sus vecinos peruanos quienes se enteraron de la noticia cuando empezaron las obras, los ecuatorianos intentaron llevar tranquilidad diciendo que la idea es crear una zona comercial, espacios verdes y de recreación y que el fin del mismo es frenar el contrabando. Sin embargo, la respuesta no fue suficiente para el Perú, quien reclamó que tras el acuerdo de paz firmado entre ambos países en 1998, ese espacio debía quedar libre. El lunes, el gobierno de Kuczynski pidió que se paralice la construcción, a través de una nota diplomática de rechazo entregada al embajador ecuatoriano en Lima. Es que las obras, tomaron por sorpresa el gobierno peruano, quien no estaba al tanto de la decisión de Ecuador. Desde el Perú, se cree que el muro impactará negativamente en la integración fronteriza.

La construcción del muro de 4 metros de altura y un kilómetro de extensión no se detiene en la frontera entre Ecuador y Perú. Foto: Fabricio Lapo / Ecuavisa.

La idea del parque lineal suena prometedora, sin embargo, tal como lo afirmaron los ciudadanos del Perú, de su lado no ven más que un muro de cuatro metros de altura que los separa. Los primeros en pronunciarse en contra del muro fueron los comerciantes. El dirigente de la Asociación Pacífico Sur, Abel Jiménez, denunció que el muro afectará la facilidad de intercambiar productos y que más de 10.000 familias ya están siendo afectadas por este hecho.

El parque lineal de Huaquillas y el muro que separará a Ecuador de Perú. Foto: Alcaldía de Huaquillas.

El ministro de defensa peruano, Jorge Nieto, expresó que la actitud del gobierno ecuatoriano es equivocada ya que la zona está fusionada y que tanto los pobladores de un lado como del otro resienten la decisión. El sorpresivo plan ya está en marcha y ya se han comenzado a derribar bodegas y edificaciones que se encontraban al borde del canal.

Tal como lo expresó el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Juan Carlos del Águila, la creación de un muro no conduce al fortalecimiento de buenas relaciones en la zona limítrofe. Además, denunció la actitud poco fraterna de crear un muro en plena frontera, donde los pueblos están completamente integrados.

La creación de este muro, como forma de atacar la problemática del contrabando, no es la adecuada. Los minoristas, quienes ya reportaron una caída en sus ventas desde que comenzaron las obras, aseguraron que el muro no va a frenar el contrabando. Si bien el contrabando es un tema que le preocupa al Perú, se han tomado otras medidas frente a esta problemática. En lugar de construir muros, el gobierno peruano ha dirigido sus esfuerzos a la configuración de un control migratorio más sólido. El análisis presentado por la Superintendencia Nacional de Migraciones a principios de este año demostró un fortalecimiento del control migratorio a partir del uso de nuevas tecnologías, que generaron una modernización del sistema. El año pasado, el Perú implementó el pasaporte biométrico, desarrollado por la francesa Imprimerie Nationale. La implementación del pasaporte, junto con la activación de puertas biométricas, la Tarjeta Andina de Migraciones y el Sistema de Información Anticipada de Pasajeros, han contribuido al fortalecimiento del control migratorio.

En lugar de crear un muro, el Perú se inspiró en las últimas tendencias globales en biometría, convirtiéndose en un referente en la región, tras haber desarrollado alternativas innovadoras que permiten reforzar la seguridad aeroportuaria. Estas medidas, se fueron desarrollando e implementando paulatinamente, para configurar un proyecto a largo plazo y parecen ser más acertadas que la construcción repentina de un muro.

Las imágenes del muro en plena construcción representan una fotografía que no esperábamos ver en América Latina. Mientras los medios debatían si Trump cumpliría o no con sus promesas de campaña y crearía el muro, Ecuador, pasando desapercibido, ya comenzó a construir uno. Ya no hay lugar para especulaciones, ahora vemos un muro gris, irguiéndose sobre una frontera, dividiendo dos países y estropeando las relaciones bilaterales entre Ecuador y el Perú.

El muro es como querer tapar el sol con la mano. Es una forma precaria que representa una solución rápida a un problema que inquieta. El muro está, pero los problemas seguirán estando también. Lo mismo se ha planteado luego que Trump advirtiera la creación del muro con México, los problemas no desaparecerán frente a la creación de una muralla. El narcotráfico encontrará nuevas formas de evadirlo, como así también lo hará el contrabando. La solución física a un problema que trasciende fronteras no es una solución viable. Hoy en día, las medidas deben tomarse basándose en la cooperación y en la coordinación.

La muralla aísla y asusta desde su creación ya que lleva consigo la demolición de casas y de todo aquello que esté en la zona. Pero hoy en día asusta aún más, ya que resulta inevitable vincular este proyecto con el discurso de Donald Trump. El efecto Trump llegando a América Latina no es lo que la región necesita. La idea no debe ser aislar, sino fomentar la integración fronteriza manteniendo la seguridad en la zona. Y para eso se deben implementar medidas que requieren de una mayor planificación, pero que resultan más efectivas e innovadoras que la creación rudimentaria de un muro para evitar afrontar los problemas. Perú ya demostró que la solución está en otro lado. El tráfico ilegal no le teme a un muro. Los que le temen son las personas que han sido desplazadas por el mismo y que tendrán que encontrar ahora un nuevo lugar donde asentarse y una nueva forma de subsistir. Esa incertidumbre, de no saber qué pasará con las 10.000 familias afectadas, puede ser un peligro aún más grande para el contrabando.