Mundiales mexicanos, y nosotros que no ayudamos

blogeditor · 16 de junio de 2014

Mundiales mexicanos, y nosotros que no ayudamos

Son memorias impresionísticas, capítulos separados de una mitografía aprendida en álbumes y revistas deportivas que se vendían como pan caliente cada cuatro años.

Leíamos sobre la primera participación de México en un Mundial de Futbol, que se remontaba al primer campeonato en Uruguay 1930; sin puntos en Brasil, Suecia y el primer empate, gracias a un gol logrado por Jaime Belmonte, El Héroe de Solna, contra la selección de Gales en 1958 cuando faltaba un minuto para que finalizara el partido. El primer triunfo que llegaría cuatro años más tarde contra Checoslovaquia, tres a uno, en la ciudad de Viña del Mar.

Jaime Belmonte (1934-2009), en uniforme del Irapuato. Foto: Cazagoles
Jaime Belmonte (1934-2009), en uniforme del Irapuato. Foto: Cazagoles

Me gustaban las anécdotas relacionadas con equipos chicos venciendo, contra todos los pronósticos, a escuadras destinadas a ganar: David imponiéndose a Goliat. El gol de Joe Gaetjens (de origen haitiano, cuya familia era enemiga del dictador Papá Doc Duvalier; desaparecido por los Tonton Macoutes, su architemida policía secreta, en 1964) que significó la diferencia en la derrota que el débil equipo de los Estados Unidos propinó a la selección inglesa en el Mundial de 1950; por supuesto, la anotación del uruguayo Alcides Ghiggia que calló a la fanaticada del Maracaná y a toda una nación -que creía tener el campeonato en el bolsillo- durante las finales ese mismo año. Uruguay dos, Brasil uno.

El gol de Ghiggia. Uruguay 2, Brasil 1. Maracanazo

 

También, historias individuales como la de Mané Garrincha: héroe de Brasil en las Copas de Suecia 1958 (junto con un jovencísimo Edson Arantes do Nascimento), y Chile 1962.

Garrincha, Alegría del Pueblo. Documental dirigido por Joaquim Pedro de Andrade.

 

O la gran proeza de la selección de Corea del Norte, cuando eliminó a la de Italia en Inglaterra 1966.

El Juego de sus Vidas. Documental sobre el equipo norcoreano en el Mundial de 1966. Triste efecto colateral: el apuntalamiento ante la opinión pública del mundo, del régimen totalitario de Kim Il-Sung.

 

Recuerdo la crónica del gol de Enrique Borja contra Francia en 1966. Centro del Gansito Aarón Padilla. El radio de transistores metido de contrabando al salón de clases de la primaria, inmueble demolido hace décadas para edificar en su sitio torres inmobiliarias y las oficinas de la Coca cola en México.

Enrique Borja. Vía Urban360
Enrique Borja. Vía Urban360

Fernando Marcos: ‘Borja, no falles¡gol de México!’ Un equipo que tenía todo para pasar a la siguiente ronda, pero se quedó en la orilla.

 

Y a los mismos equipos, 48 años después, pero con victoria de la selección mexicana contra su contraparte francesa en Sudáfrica 2010. El mismo día, casi a la misma hora, derrota contundente de la Justicia, cuando una mayoría de Ministros vota en contra el ejemplar proyecto Guardería ABC de Arturo Zaldívar.

Sudáfrica, donde corrieron sin contemplaciones a un hermano del entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, por su estado inconveniente durante uno de los partidos en el palco donde se encontraban integrantes de la Federación Mexicana de Futbol. Nadie más, nunca, durante ese sexenio de la ignominia fue obligado a renunciar.

Vuelvo al recuerdo del Mundial de Azcárraga y Guillermo Cañedo. Diez días después de la masacre de Tlatelolco, se inauguraron los Juegos Olímpicos de 1968. Apenas veinte meses más tarde, con la presencia de Gustavo Díaz Ordaz, daría inicio la mítica Copa del Mundo de 1970. Punto a favor, como en 1978 en Argentina, para la junta militar que gobernaba Brasil.

Sangre en las manos, y el alma muerta. Gustavo Díaz Ordaz inaugura la novena Copa Mundial de Futbol ‘Jules Rimet’.

 

Crecí escuchando las crónicas de Fernando Luengas y Ángel Fernández, las transmisiones en blanco y negro, y el primer Mundial a todo color con repetición instantánea y la voz del brasileño Paulo Planet Buarque, a quien el padre del actual dueño de Televisa contrató para tal efecto.

Foto: Old School Panini
Foto: Old School Panini

Gordon Banks, arquero de la selección inglesa campeona en 1966, ataja un cabezazo: medio gol -coreado antes de tiempo por la concurrencia- de Pelé en el Estadio Jalisco de Guadalajara.

 

Paradón icónico de Banks vs. Pelé

 

Y otras: la esperanza que se esfumó en el partido de octavos de finales, México contra Italia. La ilusión inicial cuando José Luis González abrió el marcador en la Bombonera de Toluca, antes del 4-1 definitivo impuesto por la superioridad italiana.

Foto: Superk800
Foto: Superk800

El gol de Alemania que mandó el juego, cuando Arturo Yamasaki estaba a punto de pitar el uno a cero favor Italia, a tiempo extra. 

 

El Juego del Siglo: Centro de Jürgen Grabowski, y el agónico gol de Karlheinz Schnellinger a unos segundos del pitazo final. Beckenbauer jugando la prórroga contra Italia, a pesar de su hombro dislocado. Cuatro a tres el marcador definitivo, a favor de la squadra azzurra.

Beckenbauer atendido después de su aparatosa lesión.The Chips Futbol.
Beckenbauer atendido después de su aparatosa lesión. Foto: The Chips Futbol.
De regreso en la cancha. Foto: Colgados por el Futbol.
De regreso en la cancha. Foto: Colgados por el Futbol.

 

Estadio Azteca, martes 17 de junio de 1970. Narración en italiano.

Los goles de Pelé, Jairzinho, Tostao y Carlos Alberto. El del honor, por parte del formidable conjunto italiano, Buoninsegna. Cuatro a uno para Brasil.

 

Estadio Azteca, domingo 21 de junio de 1970. Final del Campeonato Mundial de Futbol México 1970. Centro de Rivelino, y certero cabezazo de Pelé. Brasil uno, Italia cero.

 

El partido completo. Narración en inglés.

 

[contextly_sidebar id=”4ccee62c22a48b8394615f2723d14273″]En estos cuarenta y cuatro años desde México 70, el equipo nacional obtiene logros meritorios. Campeonatos mundiales en categorías juveniles, y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres. Dos subcampeonatos en Copa América, y la Copa Confederaciones de 1999 entre otros, pero -en muchos sentidos- regresamos con particular ahínco, gracias a los esfuerzos de Felipe Calderón y Peña Nieto, a los inicios de una historia fabulada, de manipulación mediática.

Hoy tenemos a un aprendiz de López Mateos, y la misma manipulación televisiva (el de 1970 fue el Mundial que consagró a Azcárraga Milmo. ¿Se animará a hacer lo mismo el magnate futbolero Slim o su familia, para –digamos– el nada remoto 2030?

Un salto de dieciséis años, hasta ese mismo estadio. Nueve meses después del sismo y la pasividad del gobierno en 1985; dos años antes de las telúricas elecciones de 1988, y la inauguración del salinismo.

 

Abucheos a Miguel de la Madrid Hurtado, inauguración de la Copa del Mundo 1986.

 

Dejé de ver tanto futbol en 1978, tras el fiasco de la selección que quedó en el último lugar de la tabla. Cero puntos, humillantes derrotas contra todos los equipos en su grupo (y una intensa campaña previa en televisión, que infló al equipo hasta las nubes: ‘vamos a golear a Túnez; empatamos jugándole de tú a tú a los alemanes, y le ganaremos a Polonia. Creamos en México. Ya verán’). Me perdí la hazaña de Paolo Rossi en la semifinal contra Brasil en España 1982 y la victoria de Italia contra Alemania, porque en esa época no era fácil sintonizar los juegos donde me encontraba. Trabajaba fuera de México en 1986, de la actuación sobresaliente de Maradona y el campeonato para Argentina sólo vi repeticiones; el escándalo de los cachirules exhibió la cloaca futbolística (¿algo habrá cambiado?), en 1990. Observo las cambiantes fortunas del equipo tricolor, y sigo preguntándome -veinte años más tarde- por qué Miguel Mejía Barón se negó a meter a Hugo Sánchez en el juego contra Bulgaria de la Copa EEUU 1994, cuando había posibilidades de vencer a ese equipo en tiempo extra.

De los Mundiales que siguieron, platicaremos más tarde.

[contextly_sidebar id=”3bc51df8303699cda8abfbd65e2804bf”]Es demasiado tiempo transcurrido: bastante memoria y agua bajo el puente, como dicen en inglés. Ojalá dedicara la sociedad mexicana similar atención y seguimiento a las decisiones que perfilan nuestro futuro; que, en estos momentos, se dirimen prácticamente a escondidas.

Los medios no ayudan. Nosotras y nosotros, tampoco.

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El viernes 20, quince días después del quinto aniversario de la Guardería ABC, cumplimos otro capítulo de la impunidad, pero esta vez en el DF: 20 de junio de 2008, seis años de infamia New’s Divine, estúpido operativo policíaco de la Ciudad de Vanguardia en el que fallecieron nueve jóvenes y tres elementos de seguridad. Persiste y se fortalece la cultura de los premios, lealtad mafiosa y protección institucional. Sigue trabajando como si nada, el ex director de la Secretaría de Seguridad Pública del DF Joel Ortega Cuevas (rescatado del olvido político y de la acción de la justicia por el ex procurador local y hoy jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera; actual director del Metro, antes coordinador de exitosa campaña mancerista de 2012). En la misma situación se encuentra el subsecretario de control policial Luis Rosales Gamboa, clave Apolo durante los sucesos del 20 de junio de 2008; posteriormente vocero policíaco y responsable del despacho de Seguridad Pública durante los eventos del primero de diciembre de 2012. Ambos violadores de Derechos Humanos, tal y como lo señaló la recomendación correspondiente de la CDHDF en 2008. Ya se construye un Memorial para las víctimas, pero como en México no pasa nada, seguiremos teniendo a cuadros como ellos (molinares, gándaras, murrietas o pavloviches, versión izquierda ‘progre’) en la administración pública. Pero sólo hasta que exijamos, sin cortapisas, lo contrario.

 

 

@alconsumidor