Gol de migrante, deuda de derechos: el Mundial 2026 y el derecho pendiente a la seguridad social

Joel Aguirre · 7 de julio de 2026

Gol de migrante, deuda de derechos: el Mundial 2026 y el derecho pendiente a la seguridad social

Por Jessica Rodríguez Balderas*

El lunes 29 de junio Marruecos eliminó a Países Bajos en penales y avanzó a los cuartos de final en el Mundial 2026. El triunfo de Marruecos alegró a muchas personas, el partido que tuvo lugar en El Gigante de Acero se sintió casi como un triunfo mexicano, un triunfo que supo a gloria después del famoso “no era penal”. Pero el dato verdaderamente revelador sobre el equipo marroquí no está en el marcador, sino en algo que ocurrió en su debut y que el mundo del futbol tardó en notar.

El 13 de junio la selección de Marruecos se convirtió en la primera de la historia de la Copa del Mundo en jugar con un 11 inicial integrado por futbolistas completamente nacidos fuera de sus fronteras. Todos con ascendencia marroquí, todos criados en la diáspora que sus padres, madres, abuelos y abuelas construyeron al emigrar a Europa. Hijos de trabajadores migrantes que, en muchos casos, cruzaron el Mediterráneo buscando empleo, seguridad y oportunidades para el futuro.

Marruecos es solo uno de muchos equipos. En este mundial, 289 futbolistas de los 1,248 convocados representan los colores de una selección diferente a la de su lugar de nacimiento. El torneo más visto de la historia es también un espejo de los flujos migratorios y la globalización. Pero el futbol les da a estos hijos de la migración algo que sus padres trabajadores muy raramente tienen: visibilidad, contratos y seguridad social. Para la inmensa mayoría de las personas migrantes la historia es otra.

La seguridad social: el derecho que se pierde en la frontera

El artículo 22 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce que toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social. Sin embargo, hay un momento en el que este derecho se fragiliza y llega a desaparecer, y es el momento en que una persona cruza una frontera para trabajar. El problema es estructural, los sistemas de seguridad social fueron diseñados para poblaciones sedentarias, vinculadas a un empleador formal, a una cotización continua, a una dirección fija. La persona migrante que cambia de país, que trabaja en la informalidad, que no puede acreditar residencia, queda sistemáticamente fuera del sistema.

Los migrantes en situación irregular están desproporcionadamente representados en las brechas de cobertura legal. Es decir, quienes más necesitan la protección del Estado son quienes menos posibilidades tienen de acceder a ella. Trabajan, pagan impuestos indirectos, sostienen economías enteras. Sin embargo, cuando se enferman, cuando envejecen o cuando sufren un accidente laboral, el sistema frecuentemente no los cobija ni da las herramientas para que puedan gozar al derecho de la seguridad social.

Folarin Balogun y la contradicción

El caso más ilustrativo de esta contradicción lo ofrece uno de los países anfitriones. Folarin Balogun es el máximo goleador de la selección de Estados Unidos en este torneo. Nació en Brooklyn, de padres nigerianos, a los pocos meses de vida se mudó a Londres, donde fue descubierto a los ocho años por un cazatalentos e ingresó a la academia del Arsenal. Tuvo la posibilidad de representar a tres países, Nigeria, por el origen de sus padres, Inglaterra, porque vivió allí desde bebé, o Estados Unidos, el país donde nació, siendo este último el país que eligió.

Balogun obtuvo la ciudadanía por nacimiento, un derecho que el presidente Donald Trump ha intentado suprimir mediante orden ejecutiva. Bajo las condiciones que el mandatario busca imponer, Bolagun no podría haber obtenido la ciudadanía ni darle los goles que Estados Unidos tiene en este mundial; ninguno de sus padres era ciudadano ni residente permanente, su madre estaba en territorio estadounidense de forma temporal.

Pero la paradoja va más allá. Los trabajadores mexicanos en Estados Unidos subvencionan la seguridad social y el seguro de desempleo de sus ciudadanos con más de 100,000 millones de dólares anuales. Cotizan al sistema pero no acceden a él. Estados Unidos es el único país de la OCDE que no garantiza cobertura universal de salud a su población, la atención médica es un privilegio condicionado al empleo formal, a la ciudadanía y a la capacidad de pago.

El mismo país que aplaude a Balogun depende económicamente de personas a quienes niega sistemáticamente los derechos que él sí tiene. La diáspora que produce goleadores no tiene seguro médico.

Qué existe, qué funciona y qué falta

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas (CESCR-ONU) se ha pronunciado sobre este reto e invita a los gobiernos a crear mecanismos que permitan la conservación de sus derechos sin importar si comenzaron a cotizar en un país y emigraron a otro a continuar laborando. Esto ha impulsado que varios gobiernos creen mecanismos de coordinación en materia de seguridad social, en donde aquellas personas que migran de manera regular conserven los derechos de seguridad social que adquirieron en un país aunque laboren ya en otro.

El Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social (CMISS) es el instrumento internacional a nivel iberoamericano que protege los derechos de trabajadores migrantes en el ámbito de las prestaciones económicas, mediante la coordinación de las legislaciones nacionales en materia de pensiones, como garantía de la seguridad económica en la vejez, la incapacidad o la muerte. Su principio es simple: los años cotizados en distintos países se suman para efectos de pensión, de modo que una persona que trabajó diez años en México, ocho en España y cinco en Argentina no pierda todos esos derechos al retirarse. Hasta la fecha ha sido suscrito por 16 países y se encuentra funcionando en 13 de ellos. A este convenio se le suman otros de la región latinoamericana como lo son el Andino de Seguridad Social, el Acuerdo sobre Seguridad Social de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y el Acuerdo Multilateral de Seguridad Social del Mercado Común del Sur (Mercosur).

El balón sigue rodando y la deuda con los migrantes comntinúa pendiente

El Mundial 2026 se juega en una región en donde los flujos migratorios son muy altos. Para muchas de las personas en movilidad la seguridad social sigue sin llegar. El tener acceso a ella puede marcar la diferencia entre envejecer con dignidad o en pobreza, en tener atención médica o en tener deudas enormes para gozar de este derecho. Se tienen instrumentos útiles pero no son suficientes. 

Es fundamental ampliar la cobertura, contar con mayores mecanismos de colaboración y hacerlos operativos, extender la portabilidad de derechos y que esta no dependa de la situación migratoria, que esta pueda realmente garantizarse como lo que es, un derecho humano; una protección frente a la enfermedad, la vejez y la pobreza que acompaña a la persona, no al pasaporte.

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*Jessica Rodríguez Balderas es directora ejecutiva de Investigación y Proyectos en la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS). Con más de una década de experiencia en cooperación internacional ha colaborado con gobiernos, sector privado y sociedad civil. Es maestra en Desarrollo Sostenible y candidata a maestra en Política Pública y Género. Su trabajo se centra en seguridad social e igualdad de género en América Latina y el Caribe. Escribe sobre política social desde una perspectiva feminista y de derechos.