Los multimillonarios y el poder político

Jorge Avila · 8 de mayo de 2026

Los multimillonarios y el poder político

En el mundo hay una clara tendencia a que los multimillonarios intervengan de diversas maneras en el campo de la política, y existen estudios que así lo prueban. En México es evidente que esto también sucede, pero no se conocen investigaciones que lo documenten.

La información que ahora comparto la tomo del texto de Francisco de Zárate, publicado en la sección Negocios de El País (18.04.26), sobre la concentración del dinero en el mundo, los grandes multimillonarios y su implicación en la política.

En las elecciones estadounidenses de 2024, solo 100 familias contribuyeron con uno de cada seis dólares gastados por candidatos, partidos y comités. Ese año invirtieron 2 mil 600 millones de dólares, más del doble de los mil millones invertidos en las elecciones de 2020, y 160 veces más de lo que aportaban antes de que, en 2010, la Corte Suprema de Estados Unidos eliminara los límites a la financiación de campañas.

Según Rebecca Gowland, portavoz en Reino Unido de Patriotic Millionaires —grupo formado por millonarios conscientes de la desigualdad, que hacen campaña para que el gobierno les aumente los impuestos—, en una encuesta que “hicimos en los países del G-20, preguntamos si creían que la riqueza extrema servía para comprar influencia política; casi un 80 % respondió que sí y que no debería ser así”.

Es evidente que la riqueza se concentra cada vez en menos manos y que los mayores patrimonios del mundo transforman su dinero en influencia política para moldear de manera decisiva la sociedad y el sistema democrático.

No se puede ignorar, entre otras realidades, que más de la mitad de los principales medios de comunicación del mundo pertenecen a multimillonarios; además, ocho de las diez mayores empresas de inteligencia artificial son propiedad de multimillonarios, y nueve de las diez redes sociales más importantes también.

El economista Branko Milanovic sostiene que romper el vínculo entre poder económico y poder político es difícil, porque quienes lo ejercen saben que necesitan esa influencia para mantener su posición. Y afirma:

“Pero un plutócrata inteligente haría lo mismo que hicieron los capitalistas después de la Segunda Guerra: enfrentados a la posibilidad del comunismo, aceptaron muchas de las demandas de igualdad para preservar su poder”.

También advierte que:

“Si los grandes plutócratas no moderan su apetito, y su ambición se vuelve demasiado obvia, la reacción contra ellos puede terminar socavando los pilares sobre los que se mantienen”.

Los distintos estudios prueban que la acumulación de riqueza de los multimillonarios no solo pone en peligro el funcionamiento y la legitimidad del sistema democrático —incluido el electoral—, sino que también tiene un efecto desastroso sobre la economía.

Si esa riqueza estuviera mejor distribuida, podría aumentar la actividad económica y el empleo gracias al crecimiento del consumo, entre otros efectos positivos.

En México, quienes desde la academia estudian las campañas y los procesos electorales saben que en el financiamiento a partidos y candidatos intervienen multimillonarios a nivel nacional y millonarios a nivel local. También resulta cada vez más evidente la participación como “donantes” de grupos del crimen organizado.

Sin embargo, no se conocen los montos; solo se sabe que son cantidades extraordinarias y que, en los hechos, una campaña cuesta diez veces más de lo que oficialmente permite el INE, ahora controlado por Palacio Nacional.

Es claro, entonces, que buena parte de los recursos proviene de esos financiadores.

@RubenAguilar