Mujeres rurales en la lupa violeta

Redacción Animal Político · 16 de octubre de 2023

Mujeres rurales en la lupa violeta

En los primeros años del siglo XX hubo relevantes movilizaciones mundiales por los derechos políticos y laborales de las mujeres. En México, las mujeres revolucionarias también vindicaron los derechos de las mujeres, a través de clubes e iniciativas feministas; en Europa y otras partes de América se reclamó la igualdad salarial y condiciones de trabajo a través de marchas por las calles de muchas ciudades, paros laborales y movilizaciones para vindicar la igualdad entre mujeres y hombres, como la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (1910).

En 1947 se creó en la ONU la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Desde entonces se formularon tratados internacionales para transformar la condición y posición de las mujeres en el mundo. La Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer (1953) fue seguida por otras convenciones referentes al consentimiento, el registro y la edad mínima para los matrimonios (1957-1962). En 1963 se creó una comisión de la ONU que hizo la declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer, seguida por la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979), el tratado internacional más importante en materia de derechos humanos de las mujeres.

El año 1975 fue el Año Internacional de la Mujer, en el cual se impulsó la visibilización de las problemáticas de las mujeres en el ejercicio de sus derechos. Ese año se realizó en México la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer y se comenzó a conmemorar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer por la Resolución 3010 de la ONU, en conmemoración del día de la tragedia en la fábrica neoyorquina Triangle Shirtwaist (1911), en la que murieron más de cien mujeres debido a un incendio de las instalaciones. Me permito hacer un salto en el tiempo de 60 años, cuando la Asamblea General de la ONU designó el 15 de octubre como el Día Internacional de las Mujeres Rurales, mediante la resolución A/Res/62/136, el 18 de diciembre de 2007.

¿Por qué tenemos que hablar de los derechos humanos de las mujeres, si los derechos humanos son universales? ¿Y por qué conmemorar este día de las Mujeres Rurales? Porque precisamos observar críticamente las problemáticas en el ejercicio de sus derechos, potenciando el compromiso para su erradicación. La universalidad de los derechos humanos no puede ser abstracta porque existen diferentes condiciones, discriminaciones específicas y un ejercicio del poder diferenciado en determinados sectores, que exigen que nos pongamos “lupas críticas color violeta” para diagnosticar, diseñar, implementar y evaluar políticas públicas con perspectiva de género, que transformen de manera concreta las problemáticas que padecen las mujeres y niñas en zonas rurales, para el logro de la igualdad sustantiva.

Si las mujeres hemos padecido discriminaciones y violencias a lo largo de la historia, las mujeres rurales se encuentran en peores condiciones que los hombres del campo, y que las mujeres en zonas urbanas. En el informe de ONU Mujeres (2021) se reporta que 64% tienen un nivel de ingresos bajo. Poseen menos del 15% de las tierras agrícolas, lo cual imposibilita el acceso a recursos y préstamos. El acceso al agua en zonas rurales es de 60%, y las mujeres o niñas tienen la responsabilidad de buscarla. Solo el 2% completan la educación secundaria, y más del 50% de las niñas de familias rurales pobres son propensas a contraer matrimonio antes de los 18 años. En México, 3 de cada 10 personas ejidatarias o comuneras son mujeres (25.9%), y solo el 7.4% de los ejidos ha sido presidido por una mujer (Inmujeres, 2020).

La ONU (2022) reconoce que las mujeres rurales son más del 40-50 % de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo. Son fundamentales en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y la desnutrición, pero padecen discriminaciones que limitan su acceso a la tierra, a créditos, a materiales agrícolas, infraestructura, acceso al agua, al saneamiento y a cadenas de productos cultivados de alto valor. Además, debemos reconocer que aún prevalecen en este ámbito los estereotipos sexistas, así como la naturalización de usos y costumbres que reproducen acríticamente la discriminación y las violencias contra las mujeres.

Hoy es un día esencial a nivel mundial para vindicar la exigencia de modificaciones normativas, acciones gubernamentales, y la transformación de las normas sociales que impulsen el respeto de la dignidad de las mujeres y niñas rurales. Promover su activa participación en ámbitos locales, nacionales y mundiales, para que ejerzan su voz en la vindicación de sus derechos a nivel individual y colectivo, en la intermediación social, así como en el liderazgo en la toma de decisiones en sus familias, en sus comunidades, en diversos ámbitos laborales, y en la representación política.

Se les llama “guardianas de la tierra”, prioricemos sus derechos humanos.

* Dra. Alicia María Ocampo Jiménez es consultora, conferencista y tallerista sobre derechos humanos y políticas públicas con perspectiva de género.