Mujeres migrantes: maternando y lactando

Redacción Animal Político · 7 de agosto de 2023

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomiendan que la lecha materna sea el alimento exclusivo de los recién nacidos hasta los 6 meses de edad. La lactancia exclusiva es la alimentación única y a libre demanda, quiere decir que en el momento en el que el bebé lo solicite se le alimentará, sin combinar con ningún otro tipo de alimento, agua o té. La leche materna proporciona los nutrientes necesarios, hidrata, ayuda a las economías familiares al no generar algún tipo de gasto, genera apegos emocionales entre la madre y el bebé y fortalece el sistema inmunológico, evitando futuras enfermedades.

Ahora bien, ¿qué es lo que ocurre con las mujeres migrantes en estos procesos de lactancia? Aquí surge una primera barreras: el acceso a la salud. Pese a ser un derecho humano, este se ve limitado o simplemente no existe, al negarse la atención sanitaria, tanto en el periodo prenatal como en el postnatal, debido a la situación migratoria. Tampoco se brinda información, asesoramiento, seguimiento ni acompañamiento por parte de profesionales de la salud.

Por otro lado, para muchas mujeres migrantes también existen otras barreras, como aspectos culturales, profesionales, religiosos y lingüísticos, por lo que es importante que se brinde información en su idioma y adaptar la atención a su contexto cultural, para que se sientan cómodas y comprendidas. Sin embargo, es un ejercicio bastante complicado a nivel estructural debido al racismo, la xenofobia, el desconocimiento y discriminación que viven día a día las mujeres en contextos de movilidad.

Las mujeres migrantes enfrentan otros desafíos cuando se trata de amamantar en un nuevo entorno. Uno de ellos, es la falta de redes de apoyo, pues muchas se encuentran solas, por lo tanto, no tienen con quien compartir los cuidados, pero además deben sostener su estancia en el país de acogida, buscar por todos los medios el acceso a la salud para ella y el bebé, enfrentándose a la enorme burocracia y desconocimiento de los derechos humanos del personal del sector salud, tratar de buscar un trabajo que se adapte al maternaje o en su defecto buscar generar emprendimientos que le permitan llevar a cabo los cuidados y atenciones. Por lo tanto, el proceso de la lactancia materna exclusiva y a libre demanda se va complejizando y en muchas ocasiones concluye con el abandono de la lactancia, siendo sujetas ahora de críticas sociales, por no cumplir con la misma.

Otra problemática está relacionada con llevar una alimentación balanceada para poder brindar leche materna de calidad, situación que en los procesos migratorios es complicado. Las dificultades para obtener una alimentación adecuada durante la lactancia debido a la falta de oportunidades antes mencionadas, puede tener consecuencias negativas tanto para la madre como para el bebé, como disminución en la producción de leche, deficiencia en los nutrientes que frena el óptimo desarrollo y salud del bebé, provocando en la madre posibles descompensaciones, anemia y agotamiento físico, que a su vez tienen un impacto considerable en la salud mental de la madre, generando estrés y ansiedad, afectando su bienestar socioemocional.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna (del 1 al 7 de agosto), desde Sin Fronteras I.A.P queremos visibilizar las dificultades que atraviesan las mujeres migrantes que se encuentran en procesos de maternaje y lactancia, e invitamos a la comunidad de acogida, al personal de salud y a personas empleadoras, a que ayuden a derribar estas barreras que les impiden ejercer de manera plena, los cuidados y atenciones de sus bebés, ayudando a las mujeres a sortear cualquier barrera cultural, estructural o logística que puedan ir en contra de su derecho.

* Morayma Pacheco es encargada del Centro de Día de Sin Fronteras I.A.P.