Redacción Animal Político · 19 de noviembre de 2023
Las mujeres en México tienen un alto nivel de exclusión del sistema laboral y, además, entre las que trabajan con remuneración, la mayoría padecen inequidad y perciben ingresos que no son suficientes para superar el umbral de la pobreza.
Las mujeres son un importante pilar para la economía nacional, pero afrontan diversos obstáculos y desventajas. Lograr su inclusión y equidad laboral es un reto central que se debe afrontar cuanto antes con estrategias y acciones adecuadas.
En su reciente reporte Ir a la raíz de la pobreza, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza detalla en un capítulo el panorama adverso que enfrentan las mujeres debido a diversos aspectos estructurales que desde hace décadas arrastra el sistema laboral del país (el reporte completo, aquí).
Por su baja tasa de participación laboral de las mujeres, a nivel mundial México ocupa el lugar 132 de una lista de 184 países.
En 2022, sólo el 46 % de las mujeres mayores de 15 años tenían trabajo remunerado, esto coloca a México por debajo de los países desarrollados, de la gran mayoría de los europeos y de 16 de 20 de América Latina y el Caribe.
Esta tasa de participación ubica al país por debajo del promedio mundial: está 8 puntos por debajo del promedio de los países de ingreso medio alto, que son equivalentes a la economía mexicana: 54 %, así como 7 puntos por debajo del conjunto de la OCDE: 53 %, y 5 puntos por debajo del promedio de América Latina: 51 %.
Esto obedece a causas estructurales, sobre todo con la imposición de un rol de género que las obliga a dedicarse de manera desproporcionada a tareas domésticas de cuidado.
Y este panorama no es nuevo; durante 18 años (de 2005 a 2022) la tasa de participación laboral registró apenas una ligera reducción de 4.7 puntos porcentuales.
Dado el crecimiento de la población, la cantidad de mujeres sin participación laboral ha pasado de 23.1 millones en 2005, a 28.4 millones a fines de 2022.

Las mujeres representan en México poco más de la mitad de la población (52 %); sin embargo, tienen un peso desproporcionado en la participación laboral, representan casi tres cuartas partes de la Población No Económicamente Activa (PNEA): 72 %

La desproporción es aún mayor si sólo se considera a personas sin participación laboral por realizar labores domésticas de cuidado.
Las mujeres de 15 a 64 años de edad son el 96 % del total de quienes no pueden salir a buscar trabajo; es decir, son parte de la PNEA no disponible debido a que están dedicadas a labores de cuidado no remuneradas.

Además, dentro del sistema laboral remunerado, más de 2 de cada 3 mujeres que trabajan, 68 %, tienen un ingreso laboral por debajo del umbral de pobreza.
Si sólo se considera a personas que reportan datos de ingreso, ese indicador sube a 77 %. En contraste con los hombres son 54 % y 62 %, respectivamente.
Los recientes datos de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares confirman la brecha de ingresos entre hombres y mujeres. Y la brecha de ingreso es mucho mayor para las mujeres con hijos.

La inclusión económica de las mujeres requiere varias medidas legislativas y de política pública que deben estar entre las prioridades del país.
Acción Ciudadana Frente a la Pobreza se ha sumado a la exigencia de crear un sistema de cuidados, que asuma el valor e interés público del cuidado y que permita a las mujeres trabajar y tener tiempo libre. Es un rol impuesto de género, pues más del 90 % de quienes asumen tareas domésticas de cuidado sin remuneración son mujeres.
El sistema de cuidados requiere construir infraestructura suficiente de servicios, entre los que destacan las estancias infantiles, escuelas de tiempo completo y modalidades de cuidado para personas con discapacidad, para personas enfermas y para personas adultas mayores.
El componente central del sistema de cuidados son las estancias infantiles que, en un enfoque social correcto, son además una vía de garantizar el derecho al interés superior de la infancia, por tanto, deben contar con condiciones de cuidado y seguridad, así como con “programas” que promuevan el Desarrollo Infantil Temprano mediante el juego, los ejercicios físicos, la convivencia y todo el conjunto de actividades que fomentan el desarrollo de las capacidades cognitivas, relacionales y motrices.
La prestación de servicios de cuidado infantil y el desarrollo de la infraestructura debe tener como impulso central la inversión pública; sin embargo, es muy factible combinar también modelos asociativos con base en los principios de la economía social, tipo cooperativas, y otras formas de participación social y privada.
Los subsidios públicos deben posibilitar el desarrollo de la oferta, pero estar siempre destinados a cubrir la demanda de las madres o personas a cargo de las niñas y niños en el hogar.
El cuidado a personas enfermas o personas con discapacidad grave requiere otros modelos, generalmente basados en el hogar. La asignación de subsidios públicos debe partir de la equidad, priorizando a hogares de menores recursos.
Y con respecto al cuidado de personas adultas mayores, favorecerían los servicios como instancias de día, actividades recreativas y acceso a servicios médicos.
Erradicar los altos índices de pobreza que se crean desde el sistema laboral es totalmente factible con medidas centradas en los puntos de mayor rezago, y en este sentido las mujeres no deben ser el eslabón final, sino la punta de lanza en las iniciativas en el cambio de paradigma.
Como organización de la sociedad civil, apartidista, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza estará presente en foros públicos y espacios que se abran para entregar las propuestas a quienes aspiran a ocupar la Presidencia de la República en los comicios del próximo año, así como a las y los candidatos a las gubernaturas de los estados y los espacios legislativos tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores.
Impulsar cambios que no incluyan la inclusión económica de las mujeres en la agenda de prioridades, resultará infructuoso; esta realidad debe cambiar cuanto antes por el bienestar de millones de mexicanas, de sus familias y del país.