Muchos hijos para darle Green Card

blogeditor · 8 de noviembre de 2012

Muchos hijos para darle Green Card

Por: Guido Lara (@guidolara)

Cuatro años más para Obama, republicanos en la lona y la comentocracia estadounidense (no decirle americana es un válido reflejo de chilango anticolonialista) colocando en el centro de las explicaciones la idea de que “demografía mata economía”.

En la lona, el partido de los “blancos” empieza a asumir que la realidad demográfica llegó para quedarse y que en el futuro debe irse despidiendo de la Casa Blanca (¡al paso que vamos, al rato la pintamos “café con leche”!) si no incorpora un discurso y planteamientos políticos que atraigan a la emergente y avasalladora ola hispana.

Comenta mi amigo Nate Silver que 45% del total de los votos para Obama provino de las aún llamadas “minorías” (negros, hispanos, asiáticos).

La elección inaugura una realidad recurrentemente profetizada: los latinos van a inclinar la balanza, ya lo hicieron. Con el 10% del total de los votos y un resultado claramente a favor de Obama (75% vs 25%), el voto latino fue definitorio en estados clave como Nevada, Colorado, Virginia y hasta Florida (¡Texas ahí te vamos!).

Una de cada 6 personas y uno de cada 4 de los nacidos en este siglo tiene origen latino. Potencia demográfica que ha generado ya las condiciones para ser considerado no sólo un atractivo mercado para las marcas de consumo, sino para las coaliciones que aspiren gobernar al país.

Las principales cadenas de televisión y los principales diarios han colocado en el centro de la agenda la discusión sobre las explicaciones de la derrota republicana. La relevancia del electorado latino no escapa a nadie.

La demografía ha ido desvaneciendo el peso relativo de la América blanca, conservadora, rural o suburbana, religiosa y ve como “el nuevo meltingpot” tiene diferente color e ingredientes más “picosos” – abiertos y progresistas.

Atascados en una economía que no acaba de repuntar y con la percepción de un gobierno que ha intervenido de más en la vida política y económica, Obama ha sido re-electo. Por sus  buenos resultados y triunfos indiscutibles (depresión económica superada, reforma de salud con cobertura universal, rescate de la industria automotriz, fin de la guerra en Irak, muerte de Bin Laden, etc.) pero sobre todo por la proverbial capacidad de exclusión de las posturas republicanas (antinmigrante, anti-gay, anti derechos reproductivos, anti negro, anti científico, anti “pobres” –el 47% de Romney-).

No es de esperarse que para aspirar a la Casa Blanca y a mejores posiciones en el Congreso los republicanos pierdan su esencia, pero si tendrán que sacrificar alguno de estos resortes “exclusionistas”. Aquí reside la gran oportunidad para los hispanos pues para un corazoncito republicano será más tolerable un trabajador ilegal que una mujer que aborta, una lesbiana, un gay y alguien que vive de la beneficencia.

Hasta ahora los republicanos saben que han tratado mal a los hispanos, de la misma manera que un fumador empedernido lo hace con su cuerpo. Saben que les hace daño, pero lo siguen haciendo. Sin embargo, ahora que las cosas se están poniendo de vida o muerte es de esperarse un cambio de fondo en la manera en que los republicanos se relacionan con los latinos en su país.

La mesa esta puesta para avances migratorios relevantes para la población hispana de los Estados Unidos (66% de origen mexicano). La enchilada completa de Castañeda, ahora si tiene la mesa totalmente servida. Un bombón para el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto.

*Guido Lara es Presidente y Fundador de LEXIA. A caballo entre la capital del imperio azteca  y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos.