Movilidad humana significa diversidad cultural

Redacción Animal Político · 23 de mayo de 2023

“Las tres cuartas partes de los mayores conflictos tienen una dimensión cultural. Superar la división entre las culturas es urgente y necesario para la paz, la estabilidad y el desarrollo. Y es que la cultura, en su rica diversidad, posee un valor intrínseco tanto para el desarrollo como para la cohesión social y la paz”. 1

Estas firmes palabras, expresadas en las Naciones Unidas con motivo de la celebración anual del Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, solo pueden entenderse como un llamamiento a superar las divisiones basadas en las diferencias culturales y a promover la diversidad cultural.

El intercambio que realizan personas con distintos orígenes culturales es el puente que debemos tender hacia un mundo de paz y sostenibilidad. Para ello, en primer lugar, hay que rebatir las voces de quienes ven en la movilidad humana una amenaza para la cultura.

Los discursos xenófobos distinguen entre cultura “extranjera” y “propia”, que supuestamente no deben mezclarse para preservar la identidad cultural. Pretendiendo que la identidad cultural es algo rígido e inmutable, esta concepción de la identidad cultural se utiliza para legitimar patrones de pensamiento que generalizan las atribuciones de comportamiento a los individuos y niegan la posibilidad de coexistencia entre personas de contextos culturales diferentes.

Tal ideología no es otra cosa que un racismo de base cultural en lugar de biológica. Sin embargo, el resultado es el mismo: la exclusión categórica de los grupos que se perciben como diferentes. Contrariamente a esas ideologías, la cultura debe entenderse como algo dinámico, algo que ha estado en constante cambio a lo largo del tiempo.

Lo cierto es que las diferentes culturas siempre se han influido y cambiado mutuamente. Cada elemento cultural ha surgido en algún momento de otro o se ha desarrollado a partir de la mezcla de otros elementos. Uno de los impulsores principales de estos cambios desde siempre ha sido la movilidad humana. El intercambio que pueden realizar personas con diferentes sistemas de conocimiento y prácticas significa la oportunidad de crear algo nuevo a partir de algo que ya existe.

En este sentido, la movilidad humana con respecto a la cultura no es en absoluto una amenaza para las identidades culturales sino, por el contrario, un enriquecimiento para ellas y, volviendo al punto de partida de nuestro argumento, un elemento constitutivo de un futuro de diálogo hacia la paz y la sostenibilidad.

Quienes quieren restringir o incluso impedir la movilidad humana, se están posicionando en contra de esa utopía. Una utopía que sólo es posible en un mundo de libre movilidad humana. Un mundo sin fronteras.

* Paul Schramm es estudiante de Ciencias Políticas y practicante en Sin Fronteras IAP.

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