Morris para Reforma Política, NO para candidato

blogeditor · 11 de julio de 2013

Morris para Reforma Política, NO para candidato

Por: Erik Del Angel Landeros

En las elecciones del pasado 7 de julio, el abstencionismo fue uno de los protagonistas, oscilando entre el 60% y el 40% de los padrones. Fenómeno ya recurrente en los comicios nacionales. Los votos nulos, en blanco y por candidatos no registrados también se hicieron presentes, aunque en diversas proporciones dependiendo la elección local.

El voto en blanco y el abstencionismo son síntomas, en gran medida, del rechazo ciudadano al sistema político prevaleciente. Los políticos prefieren voltear a otro lado cuando se menciona el voto en blanco, los partidos con mayor estructura y adeptos celebran en silencio estos “votos”, ya que normalmente son sufragios de oposición que no llegan a sus contrarios, simplemente mueren en la boleta. Por su parte, los partidos de oposición llaman a no anular el voto porque significa hacerle el juego al partido en el poder. De ahí en fuera, no hay mayor efecto del voto en blanco sobre los políticos y legalmente no tiene ninguna trascendencia en los procesos electorales.

El abstencionismo tampoco tiene una implicación jurídica ni políticamente vinculante. Se llama a ejercer el derecho y obligación de votar, se acuñan frases como: “si no votas no te quejes”, pero el sistema político no se hace cargo de las causas del abstencionismo, que son las mismas que las del voto en blanco: falta de representatividad, desinterés en la política, falta de opciones electorales, violencia electoral, ausencia de opciones viables, y principalmente un gran desprestigio de la política, los políticos y los partidos.

La campaña del candigato Morris representó un movimiento de protesta ciudadana en las elecciones para la alcaldía de Xalapa. La protesta radicaba en anular el voto, optando por plasmar Morris en la boleta. Esta campaña rápidamente acaparó la atención nacional y se convirtió en la insignia de descontento de otros mexicanos en las elecciones restantes.

En Xalapa, con más del 70% de avance en el PREP, el PRI se alzó claramente con el triunfo con un 34% del voto, seguido por el PAN y Movimiento Ciudadano con el 25% y 19% del voto, respectivamente. Los votos para candidatos no registrados rondaban el 3% y los votos nulos el 6%, en total cerca del 9%. Parece ser que, al menos en la mitad de este 9% de los votos apareció la cara o la frase de Morris. El mismo Facebook del Candigato se alegraba por sus resultados obtenidos: “Votos para Morris en unos casos como NR y otros como Nulos. Al 60% sumando estos dos rubros más de 7,000 votos. Miauuuu”. Estas cifras indicarían que Morris estuvo por encima de partidos como el Verde o el PT.

Según este avance del PREP, el PAN quedó a 9 puntos del PRI, mientras que MC a 15 puntos del Revolucionario Institucional, partido en el gobierno municipal y estatal. Si al PAN se le agregaran los 9 puntos que suman los nulos y los no registrados empataría al PRI. Pero ese 9% de los votos, que suponemos son de descontento y principalmente de castigo para el partido en el gobierno, no llegó a la oposición, sólo sirvió para las estadísticas y para el festejo felino. Entonces ¿a quién favoreció realmente el voto en blanco o el voto Morris?

No es fortuito que el PRI sea el partido menos interesado en la reforma política y electoral, la cual debe incluir la segunda vuelta, candidaturas independientes, referéndum y plebiscito. En esta reforma también se deben crear caminos institucionales y jurídicos para que el voto en blanco y la abstención tengan repercusiones en las elecciones, como la anulación-reposición de la elección, con postulación de nuevos candidatos e incluso sanciones económicas para los ciudadanos que no voten.

Los efectos de esta nueva reglamentación, tendría otro tipo de implicaciones no formales, por ejemplo: puede ser un aliciente para que la ciudadanía no anule su voto, pero también obligaría a los partidos a construir de otra forma sus campañas, de una forma más inteligente y eficaz, en la cual el spot no tenga tanto peso, en la que se toquen temas de fondo, se postulen mejores cuadros políticos, incluso ciudadanos.

Las campañas de voto en blanco, como la de Morris, sólo ayudan al partido en el poder cuando hay elecciones, es decir, operan en contra de las causas que provocan su creación. La presencia de Morris sería oportuna en los periodos de sesiones de los congresos, más que en el de elecciones. Estos movimientos creativos para anular el voto deben convertirse en movimientos de presión ante los congresos para exigir una profunda reforma electoral, la reforma Morris.

 

* Erik Del Angel Landeros estudió Relaciones Internacionales en la UNAM. Maestro de Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto Mora. Diplomado Líderes Progresistas por la Fundación Friedrich Ebert. Su tesis de Maestría obtuvo el reconocimiento Genaro Estrada 2012. Fue Consejero Universitario estudiantil de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM [email protected].