Morir es sencillo, lo complicado es mantenerse con vida

blogeditor · 13 de octubre de 2015

Morir es sencillo, lo complicado es mantenerse con vida

De pronto, un buen día te levantas con una gran idea y al tiempo que descubres lo maravilloso que podría llegar a ser el concretarla, hacerla tangible, también lo haces con el fantasma que en estos menesteres a todo mundo se le ha aparecido: la falta de recursos.

Esta cruel circunstancia ha acabado con más sueños creativos que una bomba nuclear ciudades populosas. Por eso, Fondeadora (palabra inspirada la inglesa crowdfunding o algo así como “la multitud que financia”), una asociación civil, decidió emprender la cristalización de su propio sueño, de su propia idea, y fijarse como objetivo ayudar a conectar financieramente a creadores de proyectos que generen valor con la sociedad mexicana a través de su plataforma en la red de Fondeo Colectivo. Y es que el talento es lo que menos se tiene que dejar morir en este mundo, y como es una verdadera lástima que por falta de recursos muchos proyectos creativos ni siquiera vean algo de luz, Fondeadora surge como un camino viable para realizar estos sueños.

[contextly_sidebar id=”6YQHMKQ2MnemDUWBs4PGkjZUynJ08NBn”]Partiendo de que la comunidad cibernética es la que decidirá, a final de cuentas, qué apoya y qué no, la mecánica para echar mano de Fondeadora es, a grandes rasgos, sencilla. Se propone un proyecto, en caso de ser aprobado se sube a la plataforma, se impone una meta financiera y un lapso de tiempo precisos para observar la viabilidad del mismo y sus más cercanas posibilidades de éxito, por lo menos monetariamente hablando, para hacerlo realidad, para sacarlo adelante.

Aunque en un principio el toque social estuvo muy presente (uno de los primeros proyectos ganadores fue el de Paloma, una niña que es la mejor alumna en matemáticas de todo México, que vive en una colonia de pepenadores en Tamaulipas, quien sin esta ayuda económica no habría podido seguir estudiando), lo cierto es que hasta ahora se han subido de todo tipo, incluyendo uno de cultivo local y sustentable de hortalizas utilizando una chinampa, por mencionar uno.

El sueño de Alejandro S. Bach

Lo tenía muy claro desde hace mucho, tanto así que su proyecto de tesis es y sigue siendo su gran proyecto. “Creación de personajes homosexuales para una webserie de cine negro”. ¿La carrera? La de medios audiovisuales impartida en el CAAV-Universidad de Medios Audiovisuales, en Guadalajara.

Para concluir la carrera como se debe, el CAAV pide a sus alumnos un producto, un proyecto terminado que sustente la tesis del próximo graduado. Bang Bang es, en este caso, ese producto, ese piloto, el resultado del proceso creativo y de titulación de Alejandro, originario de Los Mochis. No obstante, si bien esto es un requisito académico, para él es el sueño por el que se está partiendo el alma todos los días justo en estos momentos.

¿Por qué una webserie como Bang Bang?

Quería hacer algo a corto plazo, y escribir y dirigir estas series es algo que me apasiona, sobre todo por el elemento sorpresa que siempre existe en el cine negro, que es su base. Esa es la principal influencia de Bang Bang, el cine negro. Esta webserie, al ser más dinámica, refresca al género. Lo hace más moderno.

Luego de afirmar que Orson Welles, Sherlock Holmes, Los Ángeles de Charlie y los libros de la saga Millenium de Stieg Larsson son su gran influencia, así como todo lo relacionado con el cine negro, Bach se dio a la tarea de construir los personajes típicos del género y darles su propio tono: “la femme faltale”, el detective misterioso con pasado oscuro, el factor sorpresa… los elementos y la estética que están presentes también en él: los grises, los claroscuros y los planos holandeses llevados al contexto de una webserie, esa que a final de cuentas no es más que una al estilo Nexflix. “Todas esas series, las series que sólo puedes ver en internet… ¡son webseries!”

Al parecer, el trabajo y los proyectos para este formato brindan mucha libertad, por lo menos en cuanto a contenidos se refiere. De ahí el aventurarse con este tipo de propuestas.

¿Por qué una historia en donde involucras detectives bisexuales, homosexuales, asesinatos y sangre?

Es una idea complicada y muy personal. Cada vez que veía a un personaje gay de la televisión mexicana, e incluso en algunas series, yo no me identificaba con ellos. No me identificaba ni con el estilista, ni con el ser débil… con el cliché. Con un mundo, según esto, completamente homosexual. Así que me dije “seguramente, si me pasa a mí, ¿cuántas personas que somos gays no se están identificando tampoco con este tipo de personajes, que, para mi gusto, están completamente rebasados”? Por eso, para Bang Bang construí personajes homosexuales alejados completamente de esa caricatura, de ese cliché. Así que, para ello, retomé los esquemas de construcción de personajes del cine negro. La sexualidad de estos personajes, aunque son bisexuales y homosexuales, no son el eje principal de la trama, sino una característica más.

¿Por qué hacerlo de esta manera?

Porque el cine negro también está plagado de personajes machines, misóginos e incluso homófobos. Y yo, al meter hasta personajes bisexuales, por ejemplo, quise demostrar que, aún teniendo estas características, estos personajes siguen siendo perfectamente funcionales para el género y, lo más importante, son unos con los que cualquier espectador puede identificarse, más allá de la preferencia sexual en la ficción.

Pamela González, la joven productora, con quien Alejandro compartió algunas clases en el CAAV, se arriesga a decir que lo que se busca con esta webserie es llegar a una mayor cantidad de gente, así sea únicamente por internet. La clave está en no perder de vista a su público meta.

Para ello, cuidaron mucho el enfoque, construyendo tres perfiles de personaje con un pasado que será decisivo en la historia central, como en toda película noir que se respete. Tanto Bach como González saben que se están arriesgando mucho, tal vez demasiado, al plantear personajes cuyo mayor atractivo es su sexualidad diferente en medio de pasajes negros y oscuros en donde, contradictoriamente, ésta busca pasar desapercibida, pues la tesis universitaria, de manera precisa, busca demostrar que la preferencia sexual queda de lado cuando la historia a contar es buena y la calidad del producto final mucho más.

La familia, el abandono, los casos detectivescos y las disyuntivas de la vida serán la tónica de tres detectives privados que luchan por esclarecer oscuros asesinatos sangrientos.

Tres personajes

Demetri es el líder del grupo y con un pasado muy oscuro. Él recibe los casos y los administra.

Bruno es el novato que está empezando en el mundo detectivesco y, al mismo tiempo, el que irá descubriéndose a sí mismo como persona. En algún punto se sentirá atraído por Demetri.

Eduardo es la parte conciliadora de este triangulo a veces conflictivo, a veces terso.

El reto

“Vencer el prejuicio principal, pues nosotros somos muy jóvenes, y a veces la gente no espera un proyecto como este viniendo de gente como nosotros. Lo que sí podemos garantizar es que brindaremos un producto de mucha calidad, ya lo verán, ¡los vamos a sorprender! Por eso, estoy seguro, Bang Bang podrá competir y ser comparada con cualquier serie que actualmente esté pasando por internet”.

Otra peculiaridad de esta serie es que algunos personajes tienen un corte físico robusto: en la comunidad gay se los conoce como “osos”. Hombres fornidos o no tanto, con vello facial o en el cuerpo, de apariencia y actitud muy masculina, con preferencias bisexuales u homosexuales.

Así las cosas, Bach ha llevado un gusto muy personal a su proyecto para demostrar, justamente, que más allá de él, hay una historia de cine negro bien hecha que contar.

El casting se llevó a cabo usando las redes sociales disponibles, las locaciones se consiguieron a cambio de la publicidad misma de los sitios en la webserie, la aparición de marcas y logos, incluso la universidad participó en la logística.

Y es que, a pesar de su evidente juventud, el par de emprendedores ya ha participado en otros cuatro proyectos de este mismo tipo. Rock sobre mi tumba, Querida Aurora, Mientras estés conmigo, y, la que le sigue a Bang Bang, La última vez que estuvimos juntos. La primera estuvo en Fondeadora y logró rebasar el límite de los recursos solicitados. Así que, ya tienen un antecedente de éxito al respecto.

Por todo lo dicho, el cine negro tendrá, pues, una nueva ventana a través de la cual echarle un vistazo, desde una perspectiva muy joven completamente diferente, inesperada y desprejuiciada. ¿Demasiado arriesgado? ¡Quién sabe! En todo caso, el director nos invita a entrar al sitio de Fondeadora, directamente en el link del proyecto, y apoyar en las diversas formas que aparecen. Hay una lista de recompensas que no dejarán ir con las manos vacías a quien aporte.

Bang Bang es una apuesta muy personal, negra, pero fresca y explosiva, rompedora de las molestas etiquetas, a decir de Bach y González, que intenta sacar a flote algunas realidades igual de oscuras, pero con una dinámica distinta y sorpresiva, características cada vez más necesarias, al parecer, en ese grandioso e innovador mundo de la televisión por internet.