Morena y la perdición de Pokémon Go

blogeditor · 20 de octubre de 2016

Morena y la perdición de Pokémon Go

Por: Saúl Vazquez Torres (@SawieV)

Ésta vez no es el mal manejo en las delegaciones que gobiernan, tampoco las misteriosas maletas de dinero en efectivo de sus altos mandos o su oposición al matrimonio igualitario. Pareciera que es un tema menor, pero el pasado 18 de octubre la bancada de MORENA en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) presentó un exhorto al Secretario de Cultura del Distrito Federal para preguntarle si Pokemon Go cuenta con los permisos necesarios para operar en los edificios protegidos dentro de la ciudad. De primera impresión pareciera que no es más que una ocurrencia legislativa, de esas que aparecen en los diarios un día y al otro se olvidan, sin embargo, no me parece un tema menor ya que muestra perfectamente el cuerpo de pensamiento de Morena en su actuar político.

Sin tapujos, MORENA no es un partido de izquierda, es un partido nacionalista conservador que usa la retórica de la defensa nacional como única causa válida y en esta iniciativa lo muestran. La construcción de enemigos sencillos para el Frente Nacional en Francia son los inmigrantes, para Trump también, en los 90’ para John Maior en Inglaterra fueron las madres solteras que desgarraban el tejido social inglés. Morena recurre a las mismas tácticas, ya sea una difusa e indefinida “mafia en el poder” o en este caso los malvados videojuegos que pervierten a nuestra juventud.

En el punto 7° de su exposición de motivos mencionan:

“Resulta oportuno apuntar algunas reflexiones, apartadas a lo jurídico y relativas al particular. La vacuidad axiológica de una sociedad determinada se puede medir a partir del interés que sus miembros muestran a los asuntos más triviales que en ella se desarrollan. Augusto Zamora lo expresa con las siguientes palabras: “¿Para qué preocuparse del desempleo, las desigualdades, la violencia social, si lo más importante del mundo es caminar como zombis cazando muñecos virtuales? En sociedades privadas de valores, vaciadas de contenido, juegos como el Pokémon Go llenan los espacios ociosos, desolados, del cerebro, así como el espíritu de millones de seres. Incitados a olvidar la realidad, privados de metas e ideales, los videojuegos se erigen en depositarios de la dejadez humana, en trampas donde dilapidar el tiempo finito de vida””.

Para ellos es claro: la crisis económica, la falta de empleos para la juventud, incluso el desgaste de la comunidad es culpa de los videojuegos. Son la raíz del mal. Se parecen mucho a los conservadores de los 90’ que culpaban a Grand Theft Auto de la violencia y tiroteos en Estados Unidos. Claro, porque no es la irresponsable regulación de las armas la culpable de que Estados Unidos sea uno de los países con mayor violencia por armas de fuego a nivel doméstico entre los países que no tienen ningún conflicto armado. El razonamiento de Morena es igual de estúpido y conservador que quienes prefirieron culpar a un videojuego que a la regulación de armas.

La generación de los millenials nos enfrentamos a los peores retos económicos desde la posguerra, es posible que seamos la primera generación en no superar los ingresos medios de nuestros padres, la primera generación que no cuente con fondos para el retiro y la primera en no contar con servicios de salud pública asegurados. ¿Es porque jugamos Pokémon Go? ¿Tiramos mucho tiempo mandando selfies en Snapchat? La verdad es que ese es un sentimiento reconfortante para la adultocracia que vio destrozarse al Estado de Bienestar en los últimos 40 años y no hizo nada para pararlo.

Más aún, no hay evidencia alguna de que los videojuegos causen actitudes violentas y en perjuicio del espacio público como pretenden los legisladores de MORENA. Un estudio de la universidad de Oxford mostró que no hay ningún impedimento para el desarrollo mental de los jóvenes y niños que juegan regularmente videojuegos, incluso aquellos que son considerados violentos (que no es el caso de Pokémon Go) y atribuye la oposición a los mismos a viejos pánicos morales de generaciones anteriores que no comprenden estas tecnologías.

En el punto quinto de su exposición mencionan:

“La posibilidad de que el juego Pokémon Go, ubique a algunos de sus animales ficticios en sitios con valor histórico, artístico o arqueológico, pone en severo riesgo la integridad y conservación del patrimonio cultural, ya que los jugadores podrían dañarlos mientras intentan capturar uno de ellos. Por tal virtud, se hace hincapié en las providencias contempladas en el artículo 2 de la ley en análisis, así como a las sanciones previstas por su diverso 52”.

Me queda claro que los diputados de morena y sus asesores jamás han abierto o jugado Pokémon Go (lo cual lamento); cuando un jugador accede al juego lo primera pantalla que encuentra es esta:

pokemon-go-advertencia

Más aún, es innecesario entrar a propiedad privada, o a cualquier monumento histórico que pueda tener dentro una pokeparada, gimnasio o pokémon. El videojuego da un radio de 20 metros (esos son 1256 m2 de área) para capturar todo lo que haya alrededor de ti. Incluso pokeparadas como la que hay en la estación de policía de Sydney han recordado amablemente esto a los jugadores, mostrando que no se necesita el espacio físico, simplemente la referencia geográfica para jugar a gusto.

Al final, siempre hay una reacción de los conservadores contra las acciones de la juventud. En los 60 era Díaz Ordaz lanzándose en contra del Rock n’ Roll, en los 90’ nos advirtieron de no ir a discotecas por el miedo a que nos robaran nuestros órganos. Hoy el conservadurismo es representado por Morena y su mala oposición a un videojuego. Muy malo ha sido su rol ya en la ALDF y en las delegaciones para que hoy sean también enemigos de la juventud.

 

* Saul Vazquez Torres es estudiante de Relaciones Internacionales en el ITESM Campus Santa Fe y Congresista Nacional del Partido de la Revolución Democrática.