Moral es un árbol que da moronas

blogeditor · 4 de octubre de 2019

La Moral es un árbol que da Moras”, inolvidable frase acuñada por el cacique potosino Gonzalo N. Santos, personaje emblemático del cinismo y la corrupción de la clase política que se entronizó en el poder tras la revolución mexicana.

Hoy en proceso de “transformación” con la actual administración ese árbol ya no da moras, ahora da moronas.

Cuando uno tiene hambre hasta las moronas son buenas, por eso se entiende el actual apoyo a una administración que está dando moronas a la gente.

Antes ¡ni eso daban! y por ello es comprensible que para millones de mexicanos lo de hoy pareciera mejor que lo de ayer.

Moronas Simbólicas: Abrir los Pinos a la gente, quitar pensiones a expresidentes, recortar sueldos a funcionarios de “arriba, celebración sencilla e incluyente del Grito en el Zócalo, más lo que se vaya acumulando y ocurriendo.

Moronas simbólicas que nutren el apoyo popular porque no solo de pan vive el hombre, sino de emociones y percepciones. Estos gestos alimentan el hambre y sed de inclusión, respeto y dignidad, aunque también, lamentablemente, la de revancha y desquite.

Son moronas porque debemos aspirar a Más en todos los terrenos, la esfera de las satisfacciones simbólicas no debe ser una excepción. Aquí se abren oportunidades para otros actores y nuevas narrativas que no se conformen con tan poco y por ello busquen construir, inspirar y motivar a los ciudadanos para no resignarnos y luchar por mejorar.

Moronas Tangibles: La ambiciosa dispersión de moronas en forma de transferencias directas de dinero a amplísimos sectores de la población le genera gran apoyo a la actual administración, pues la gente agradece y valora recibir algo tan concreto como dinero en efectivo en lugar de rollos y promesas futuras.

No solo de pan vive el hombre, aunque para vivir sí se necesita pan … y tortillas, chile, calabazas, pollo y por qué no una rica sopa maruchan y/o tiempo aire para poder chatear en el celular, o lo que se le antoje a la gente hacer con ese dinero. Es clasista pensar que solo las elites pueden tener antojos o gastar el dinero en lo que se les de la gana.

Una morona es mejor que nada, por ello estas moronas simbólicas y tangibles son valoradas positivamente. Sin embargo, tras esta filosofía de conducción gubernamental se esconde una sombra muy peligrosa: creer que esas moronas son suficientes y asi quedarnos.

Aceptémoslas como punto de partida, pero rechacémoslas frontalmente si se nos quiere vender como el punto de llegada, el anhelado puerto al que se aspira.

Una gran nación como México no puede tener una visión tan apocada, la “pobreza franciscana” no debiera ser una visión de Estado.

Son moronas, porque los problemas centrales de nuestro país siguen desatendidos y en demasiadas áreas agravándose: inseguridad, violencia, servicios médicos malos e insuficientes, educación pública de bajísima calidad, falta de inversión, descomposición social, autoritarismo, incompetencia, debilitamiento de instituciones autónomas, cancelación de proyectos, improvisación, indiferencia ante el cambio climático, maltrato a minorías, impunidad rampante y un combate a la corrupción con acciones que parecieran ser discrecionales y solo aplicables a algunos y no a todos.

La verdadera derrota moral sería aceptar que la Moral es un árbol que da Moronas y que con eso nos conformemos.

@guidolara