Moonrise Kingdom: Un reino bajo la luna

blogeditor · 16 de diciembre de 2012

Moonrise Kingdom: Un reino bajo la luna

Por: Jorge Martínez Micher

Hace casi dos meses, para ser exactos el 18 de octubre, el huracán Sandyazotó buena parte del Atlántico Norte y el Caribe, afectando países como Haití, Cuba y Canadá, aunque fue Estados Unidos el país que recibió la mayor atención mediática. Pese al enorme desplegado de seguridad del alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg y el apoyo de Barack Obama, las imágenes que circularon por todos los medios mostraron que como cualquier otro país, el gigante norteamericano también es vulnerable a las inclemencias del tiempo.

En Moonrise Kingdom: Un reino bajo la luna, no hay una Sandyni un Bloomberg ni un Obama, pero sí una inminente tormenta que amenaza la paz, un capitán que no sabe cómo proceder ante ese tipo de contingencias, un matrimonio de abogados infelices que sólo habla de cuestiones laborales, un campamento de niños scouts con un líder indeciso…y un par de infantes, Sam y Suzy, que se juran amor sin importarles nada más. ¡Ah! Y no, no es la ciudad de Nueva York: es la pequeña e igualmente vulnerable isla ficticia de New Penzance, en la costa de Nueva Inglaterra, un verano de 1965.

Todo este heterogéneo (¿y excéntrico?) grupo de personajes sólo podría ocurrir en la mente de Wes Anderson, aquel director norteamericano que logra con facilidad retratar un  estrafalario tren de la India y una familia disfuncional estadounidense o un fantástico y animado señor zorro. Pero ahora, Anderson y su  Moonrise Kingdom: Un reino bajo la Luna –película inaugural en el Festival de Cannes durante mayo pasado–, vuelven latente aquel recuerdo de los campamentos de verano infantiles, a partir de la historia de un par de niños de doce años que se enamoran y deciden escapar juntos hacia terrenos inexplorados. Tanto los integrantes del campamento Ivanhoe como su familia y la policía deciden ir por ellos, pero una tormenta se avecina a la costa y la paz que caracteriza a la isla se ve alterada en todos los sentidos.

La película cumple con muchos elementos del “sello Anderson”: tanto las tomas como los movimientos de cámara son de frente o a 90 grados y los actores siempre se mueven y terminan en esa posición. Estéticamente bien lograda, con colores ocre propios del verano tardío norteamericano y música de Alexandre Desplat que da tono a cada uno de los rincones del pequeño archipiélago, el director recurre nuevamente a su actor fetiche, Bill Murray, quien comparte créditos con otros grandes como Bruce Willis, Edward Norton, Tilda Swinton y Frances McDormand. El elenco lo complementan los niños debutantes Jared Gilman y Kara Hayward, quienes con su “I love you, but you don’t know what you’re talking about” y su baile en la playa sellado con un beso francés se llevan la película.

Para Wes Anderson, Sam es el niño que nos hubiera gustado ser en aquellas memorias idílicas de los campamentos de verano, mientras que Suzy es la niña del que todo infante se quiere enamorar. A caballo entre la fábula y la tragicomedia con tintes de aventura y amor, Moonrise… y su imaginaria isla New Penzance están inspiradas en el pintor e ilustrador Norman Rockwell –conocido entre otras cosas por su labor para la revista Boy’s Life de los Boy Scouts de América– y ambientadas premeditadamente en la década de los 60 cuando Estados Unidos aún conservaba la inocencia e ingenuidad previa al surgimiento de la contracultura y el movimiento anti-Vietnam.  La película se convierte en un escenario perfecto para que Sam y Suzy puedan construir su propio reino bajo la luna.

Moonrise Kingdom: un reino bajo la luna se exhibe del 7 al  30 de diciembre en la Cineteca Nacional. Para mayor información visita nuestra página web: http://www.cinetecanacional.net/

 

*Jorge Martínez Micher es jefe de publicaciones y redes sociales en la Cineteca Nacional. Tiene amplia experiencia como gestor cultural.