Monstruosidades

blogeditor · 27 de enero de 2012

Monstruosidades

La Ciudadde México afronta varios futuros posibles. Todos, enfrentados.

Afiche, Plan 9 from Outer Space
Estela de Luz calderonista

Hay sitios en el DF, y cada vez son más evidentes y numerosos, que parecen sets de películas chafa de horror. Títulos como Plan 9 from Outer Space, de Ed Wood (WikiYouTube, o variaciones tan socorridas en la cinematografía mexicana: maquetas de cartulina, laboratorios de invasores o científicos trastornados con foquitos, matraces, tubos y abundante hielo seco. Escenografías pintorescas para devotos del camp, pero que son dañinas si asumen proporciones gigantes. Esperpentos impuestos -sin consulta ni remedio, de la noche a la mañana- por autoridades urbanas venales e irresponsables.

Pienso en ‘soluciones’ sólo comparables al mutante protagonista de Robot Monster, clásico del género churril filmada en 1953. Un engendero con cuerpo de gorila y escafandra con antena incluida (sólo había presupuesto para usar ese disfraz hechizo). Híbrido que ha deleitado al público de cine de medianoche durante casi sesenta años, pero que constituye un recurso urbanístico lamentable.

Para el gobierno federal, sólo funciona el ultraje de espacios públicos donde sale sobrando la convivencia, y que se habilitan para ‘lanzar’ un producto comola Estelao Suavicrema de Luz más grande e inútil del mundo.

Aunque sea con dieciséis meses de retraso, y más de mil millones de pesos después. Plataformas luminosas sin significado, orientadas hacia ninguna parte: con todo y lanzallamas, escape de tartajosa  pelicula de ciencia ficción o accesorio para concierto de Kiss.

La obcecada y destructiva voluntad autoritaria del GDF: gestor de Elefantes Blancos, nos obsequia supervías o extensiones del segundo piso digno del emblema japonés Destruyan a los Monstruos. Esperando a que el Juggernaut del momento, amigos de Miguel Mancera u otros candidatos con posibilidades de gobernar a esta ciudad la sigan pisoteando.

La Sra. Isabel Miranda de Wallace, precandidata del PAN,  posee amplios conocimientos del tema. Las masivas estructuras de su empresa Showcase han destrozado bastantes Árboles Patrimoniales y otras Áreas Verdes que hasta hace poco aún sobrevivían contra viento y marea #espectaculera.

¿Le importará el destino de las que restan, si acaso obtienela Jefaturade Gobierno? A Beatriz Paredes tampoco parece importarle mayormente el Medio Ambiente. Si le abrió las puertas de la gloria mediática al oportunismo bien aceitado de Marcelo Ebrard: Alcalde Verde de pacotilla, ¿por qué habría de ser distinto con las y los administradores nuevos o reciclados del botín capitalino?La Ley de Publicidad Exterior tan cacareada por los legisladores locales, sólo ha servido para realzar el síndrome simulatorio que les aqueja. Absoluto divorcio entre su fantasiosa imaginación, y la corrosiva realidad.

La Comisión Federalde Electricidad aporta también su ración de Gibraltar. Nunca estuvo en sus planes reponer el Arbolado o la biomasa exterminada. La autoridad ni siquiera finge preocuparse. La empresa mundial ejemplo de impunidad; coladera de corrupción, yates, Ferraris e intercambios de favores en la asignación de contratos también contribuye decididamente a la creación de un engendro urbano que a todos nos afecta.

Una sociedad adormecida, indiferente o distraída no ayuda a revertir esta tendencia hacia el gigantismo ególatra y ecocida de gobiernos y empresarios dispuestos a ordeñar hasta la última gota de civilidad en las ciudades de México. Incontenibles, la tentación por avasallar el paisaje y las proporciones humanas con trascabos, revolvedoras, ballenas, anuncios y motosierras. Simbólicos y escasos, los recursos válidos con los que cuenta la sociedad para defenderse de este tsunami.

¿Habrá un lugar en la teratología de la Cdde México, para los pobres Árboles mal transplantados: que tapan un ratito el hueco que dejó el ‘rescate’ de camellones, innecesarios pero rentables para exprimir recursos en campañas políticas y alforjas individuales, que deforman nuestra ciudad?

El miserabilismo aplastante como proyecto colectivo ejecutado ‘a chaleco’ por funcionarios que obedecen el mandato del actual patrón de los destinos del Distrito Federal. El camachista, salinista, centro-democrático, demócrata de izquierda, guilianista perredista ebradista Jefe de Gobierno. Líder de alcaldes verdes: refugio de bultos príistas cascajo, que no encontrarían acomodo en ningún otro lugar.

Ciudad modelo para nuestros Midas alrevesados y los que los sucedan, transformando con ahínco el valor acumulado a lo largo de generaciones, en baratijas desechables aún antes de ser inauguradas.

Tiene que seguir repitiéndose. Es tarea de todas y todos reencausar el diseño urbano, hacia un futuro en donde tengamos la posibilidad de ser participantes activos. Asimismo, debemos vigilar y sancionar a tomadores de decisión empeñados en que suframos un grotesco WalpurgisNacht de caricatura.

Debe plantearse colectivamente y desde la visión más amplia posible, el bien común de nuestra casa.

Si no tomamos nosotros la iniciativa, no habrá deus ex machina que rescate a la grandiosa Ciudad de México.

La otra alternativa es padecer -sin mediación alguna- la triste suerte del Robot Monster, versión mexicana.

Robot Monster se puede ver completa, aquí.