Modificaciones a la ley antisecuestro

Alejandro Martí · 2 de marzo de 2011

Modificaciones a la ley antisecuestro

Este lunes, entraron en vigor algunas modificaciones a las reformas en materia de secuestro -conocidas como “Ley Antisecuestro”- aprobadas por el poder legislativo. Ahora contamos con una legislación que permite implementar medidas precautorias, además de otorgar mayor certidumbre y derechos a las víctimas.

En esta ocasión el poder legislativo se puso a la altura de las necesidades de la sociedad y escuchó los llamados de urgencia que ésta ha estado realizando. De manera eficiente se aprobaron las modificaciones que habían quedado pendientes en el periodo legislativo anterior.

Tenemos una nueva legislación que tipifica el secuestro exprés, la detención de personas en calidad de rehén y considera penas más altas cuando el responsable del secuestro tiene vínculos de parentesco, amistad, relación laboral, gratitud o confianza, o en caso de pertenecer a alguna institución pública de seguridad o de procuración de justicia.

Los acusados por el delito de secuestro no contarán más con el beneficio de la preliberación o reducción de la condena y deberán enfrentar el juicio sujetos a prisión preventiva. Esto es muy importante porque una penosa realidad del sistema anterior, era que si un secuestrador era aprendido, generalmente salía libre pocas horas después, con la posibilidad de seguir dañando a la sociedad impunemente.

Otro de los grandes temas que acaban de entrar en vigor, es que la autoridad podrá colocar -por un periodo de tiempo de hasta cinco años- dispositivos de “localización y vigilancia” a aquellos secuestradores que ya cumplieron sus sentencias pero que durante la comisión del ilícito hayan causado alguna lesión a la víctima.

El sistema integral de protección a víctimas y testigos es uno de los más grandes logros de la reforma; ahora contamos con una ley que considera a las víctima y a sus familiares. Una persona que sufrió un secuestro requiere del apoyo sicológico no sólo de sus seres queridos, sino también del Estado, así como un proceso de reinserción a la vida en sociedad.

Ahora los ciudadanos debemos hacer nuestra parte, empezando por conocer cuáles son nuestros nuevos derechos y el proceso que se debe seguir. En caso de que seamos víctimas de alguno de estos ilícitos, siempre denunciar.
Nuestra voz y la ley son nuestras armas más poderosas; no utilizarla o no exigir su cumplimiento es faltarle a nuestros hijos y a nuestro país.