Redacción Animal Político · 20 de octubre de 2023
Como cada octubre en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, se busca exhortar a las poblaciones del mundo a atender este problema de salud pública. Para este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) subrayó que el lema sería: “La salud mental es un derecho humano universal”, el cual hace un llamado a mejorar y continuar visibilizando los conocimientos en la materia, sensibilizar e impulsar medidas que promuevan y protejan la salud mental de todas las personas sin distinción alguna.
La salud mental es un elemento esencial en cada uno de los ámbitos donde nos relacionamos y desempeñamos. No obstante, la sociedad y el contexto de cada uno de estos espacios puede impactar de forma positiva o negativa en la salud mental, es decir, esta no sólo se determina por factores individuales sino también sociales y estructurales.
Los espacios laborales pueden tener y/o reproducir factores de riesgo para la salud mental de las personas trabajadoras, por ello es importante recordar y reconocer que los espacios de trabajo tanto privados como públicos pueden ser detonantes de una mala salud mental. Por otro lado, el tema continúa siendo un tabú en muchos espacios de trabajo, porque existen resistencias de empresas y personas directivas en reconocer cómo los aspectos laborales y la salud mental se correlacionan, y que, por tanto, es un tema del que se tienen que hacer responsables.
La salud mental al ser un derecho humano se encuentra relacionado con otros derechos como lo es el derecho al trabajo. Ambos se encuentran protegidos por el Convenio 155 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual señala que todas las personas trabajadoras tienen derecho a un entorno laboral seguro y sano. Por ende, los entornos laborales son determinantes en el cuidado de la salud mental.
En 2022, la OMS publicó el Informe mundial sobre la salud mental: transformar la salud mental para todos, el cual destacó que los espacios laborales son entornos clave y prioritarios que necesitan medidas que incentiven la salud mental de las personas colaboradoras, pues cuestiones como la discriminación, la falta de oportunidades laborales, el acoso y hostigamiento laboral y/o sexual entre otros problemáticas que se dan al interior de las organizaciones se han convertido en catalizadores de una mala salud.
En el caso del mobbing o acoso laboral, el COPRED señala que éste tiene un impacto directo en la salud emocional y mental del personal, ya que las personas que se encuentran expuestas ante esta situación enfrentan repercusiones en la autoestima, su integridad, libertad o seguridad ocasionando la mayoría de las veces humillación, frustración, ofensa, miedo, incomodidad o estrés en la persona a la que se dirige o en quienes lo presencian. Al mismo tiempo, esta práctica interfiere en el rendimiento laboral y/o genera un ambiente negativo en el trabajo.
Las personas que viven acoso laboral y no cuentan con mecanismos de denuncia al interior de sus organizaciones o por falta de información no conocen las instancias a las que pueden denunciar este tipo de violencias laborales optan casi siempre a la renuncia sin obtener una reparación del daño.
De acuerdo con Cecilia Colunga Rodríguez, doctora en ciencias de la salud pública e investigadora en salud ocupacional, el mobbing o acoso laboral ha sido identificado como una de las formas de violencia psicológica más sutil y devastadora en el ámbito de trabajo. Tiene repercusiones severas en los espacios laborales, ya que afecta el medio social donde se desenvuelve el personal, así como el clima organizacional y, con ello, la productividad y el desarrollo económico de las organizaciones.
Es necesario que las empresas e instituciones públicas realicen acciones para prevenir y eliminar las diversas formas de violencia laboral que se manifiestan en los entornos laborales. Algunas de las acciones que se pueden implementar son: realizar un compromiso público de garantizar el derecho a espacios de trabajo sanos y seguros; realizar acciones de capacitación y prevención de la violencia laboral dirigida a todo el personal; crear medidas para mejorar la conciliación entre la vida laboral y personal; así como implementar apoyos y herramientas que puedan ayudar al personal a gestionar emociones recurrentes como el estrés o la ansiedad.
De acuerdo con la OMS, los espacios laborales que promueven y cuidan la salud mental de las personas colaboradoras tienen beneficios como: un entorno más digno e incluyente, oportunidades para las relaciones laborales positivas, fidelización del personal, buen rendimiento laboral, incremento de la productividad e incluso pueden establecer rutinas de trabajo estructuradas para la inclusión de todo el personal al interior de la organización, ya sean del ámbito privado o público.
Por todo lo anterior, la salud mental debe ser reconocida como un derecho humano que tiene que ser garantizado, respetado y promovido en todos los espacios laborales tanto privados como públicos de la Ciudad de México y del resto del país. No hay salud mental si no hay esfuerzo más allá de lo que dicta la ley o los organismos internacionales.
* Selene González Carmona es asesore de vinculación con entes privados de la Secretaría Técnica del @COPRED_CDMX.