La misoginia entre mujeres, ¿un mito?

Redacción Animal Político · 19 de junio de 2023

Había una vez una señora que trabajaba de asistente de RP para una amiga mía. Su esposo no ganaba suficiente y tenía dos hijos, así que mi amiga la invitó -en su momento- a organizar un evento de moda para una empresa picuda. Guapa e inteligente la señora, utilizó (muy hábil) los contactos de mi amiga y eventualmente llegó a la cima de dicha importante empresa. Aplausos, aunque a mi amiga la sacó de su vida y ni las gracias le dio.

La cosa es que una vez “arriba” se mareó y comenzó a tratar mal a mucha gente.

Cada que alguna mujer medianamente atractiva, más joven y/o capaz se le cruzaba en el camino, ella le cerraba el paso. Utilizó la plataforma que la empresa le brindó (para colocar y crecer la marca) pero mucho más, para auto-coronarse la emperatriz de la moda en México; ordeñó importantes recursos de la compañía para organizar magnos eventos e implementó el más arbitrario RSVP, en donde sólo el compadrazgo y la lamida de pata a los muy picudos eran ticket de entrada y/o mesa “de pista” en dichas presentaciones. Fue de este modo que logró comprar su credibilidad como figura de peso en la moda, con los distintos representantes de los más importantes diseñadores de Estados Unidos y Europa. Así fue como se acercó a ellos y, en ciertos casos, hasta se hizo promoción como amiga personal de algunos. Esta señora, de forma poco sensible e inteligente, excluyó de sus fiestas a muchas que se han ganado -a la buena- un lugar de respeto en el mundo de la moda nacional.

Hasta que un buen día la empresa tronó y corrieron a medio mundo.

Incluida nuestra otrora emperatriz.

Ella arremetió en sus redes sociales contra quienes osaron echarla de cabeza y se quejaron de sus prácticas pasadas -tan públicamente como les fue posible- y de su desdén. De cómo se sintieron -varios- traicionados por ella. De su historia fabricada al vapor. Del mal uso que hizo de su poder cuando lo tuvo. De su poco pedigree en la moda nacional y de un millón de (estúpidas) etcéteras.

Hicieron leña con el árbol caído pues.

Lo que jamás sospecharon era que ella se elevaría de entre las cenizas cual ave fénix y se las volvería a ingeniar para obtener otro trabajo que hoy representa -nuevamente- un amplio escaparate dentro de ciertas esferas. Mi respeto a esta persona proviene del hecho de haberse emancipado -en su momento- de un marido que le restaba a ella y a sus hijos. De un señor del cual no tenía ningún apoyo económico. Yo admiro profundamente el arrojo, la determinación, el esfuerzo y la tenacidad que ella ha invertido para lograr todo lo que se ha propuesto. Para mí es una triunfadora en toda la extensión de la palabra en el plano profesional. Mi frustración proviene de que ella no utilice esa fuerza que ha tenido de manera natural para ayudar a otras mujeres que se encuentran en la posición en la que ella -en algún penoso momento de su vida- se encontró. Que dé entrevistas y pláticas hablando de ciertos valores que ella no practica. Que tenga una hija que está absorbiendo una información que no le va a ayudar a ser feliz, pues ese ejemplo le quita herramientas para poder solidarizarse con otras mujeres. Y por último, que no vea más allá de su beneficio personal. Lo más jodido es que sigue ocurriendo y en mi experiencia personal debo admitir que las personas que me han negado oportunidades han sido en su gran mayoría mujeres, ya sea directoras de marcas de alto rango o editoras de revistas, productoras y chavas que, teniendo un poco de poder, me tratan de cerrar el paso sin que puedan ver que la vida es una rueda de la fortuna.

Siempre me ha resultado fascinante la doble moral que tenemos para tratar a nuestro propio género.

Conozco a una chava talentosa e inteligente, que empezó desde muy joven a formar parte de importantes movimientos y estructuras culturales en nuestro país.

La única vez que la he visto en persona fue en la presentación de un libro que su madre escribió.

Su hija se pasó el rato secreteándose con su pareja y esbozando sonrisas de burla durante la presentación, mientras una actriz daba lectura de dicha novela. Luego, terminada la presentación, hizo énfasis en no saludarme. Nunca le he hecho nada y, sin embargo, a pesar de decirse feminista, fue grosera conmigo.

Una artista plástica que ha centrado su obra en defender la igualdad de género; una feminista picuda que lleva sus valores de activismo a su obra me dio una importancia que no merezco y un trato gacho. Igual la admiro e igual seguiré amando a su madre, pero me impacta que seamos así de incongruentes cuando estamos en medio de una lucha importante para que las cosas cambien. Para que caiga el patriarcado y sus abusos. ¿No sería hermoso que comenzáramos con el propio género a partir del ejemplo?

En el primer caso: ¿Las oportunidades no se las darás jamás a una mujer que consideres bella, inteligente, trabajadora, comprometida, solamente porque tú tienes miedo y quieres ser la única que brille? ¿Por qué hay envidias o competencias tontas?

En el segundo caso: ¿El activismo siempre será más sencillo y más poético cuando se trate de una masa general de mujeres desvalidas que no tienen cara? ¿Si esa igualdad y ese respeto lo pido yo: mujer, personaje público que te aprieta tus peores botones, por la razón que te dé la gana (y que a mí nada me ocupa) entonces no se lo das, simplemente porque no entra en tu molde de lo que es -para ti- una mujer “valiosa”? ¿Da igual si esa mujer es madre de cuatro hijos socialmente conscientes, educados, estudiosos, sensibles y trabajadores? ¿Da igual que ella nunca te haya hecho daño ni a ti ni a los tuyos?

Pues muy bien.

Si tú, lectora, eres de aquellas personas que creen que si compartes el pastel se acaba, te quiero decir que si se acaba te vas a poder preparar uno más grande con esta nueva receta: ayudar a otras mujeres, compartir, dar oportunidades, HACER más que DECIR, proveer luz más que querer tapar la luz de otros, brinda materia prima para que a ti NUNCA te falte nada.

SIEMPRE van a existir seres mejores que tú y que yo en más de un sentido.

Mujeres más jóvenes, más talentosas, más creativas, más interesantes, más buenas y más cultas. Y absolutamente nada de lo que hagas va a impedir que lleguen a donde ellas tienen que llegar.

Lo pueden hacer con tu ayuda o a pesar de ella.

A pesar de ella significa que una vez vieja e irrelevante tú, estés amargada por los triunfos ajenos.

Esta nueva receta que te sugiero te va a saber más rico que cualquiera que hayas saboreado antes en toda tu vida, pues esta versión contiene tres ingredientes que no habías incorporado antes: la gratitud, el respeto y la generosidad.

Un claro ejemplo de una mujer que dedica su vida y sus recursos a ayudar a otras mujeres emprendedoras es Tatiana Ortiz-Monasterio y sus solidarias y especialísimas colaboradoras.

Tatis es una mujer brillante que ha tomado siempre como pauta darle una posición de respeto y desarrollo a otras mujeres privadas de la libertad. Ella y su valioso equipo de mujeres en lo único en que se fijan es en que tengas el nivel de compromiso que se requiere para sacarla del parque, y ella así, sin más, te invita a direccionar tu talento y a crecer como ser humano porque compartes conocimiento, porque ella quiere que ¡TRIUNFES HORRIBLE! Es una persona que redefine el concepto de la mujer actual.

Redefinir el concepto de la mujer actual.

Redefinirte tú, como una mujer actual.

Una mujer generosa, bella, compartida y querida.

Una mujer compasiva, visionaria y determinada.

Si tú, mi precioso cisne negro, llegas a ser una de esas mujeres protegidas y/o patrocinadas por la buena voluntad de otras mujeres en algún momento de tu vida, nunca dejes de AGRADECER para que el efecto dominó no pare.

El común denominador que yo veo en las mujeres que se esmeran en separar, en ser elitistas, en quitarle relevancia al esfuerzo, al carisma, la belleza, la inteligencia o a cualquier tipo de mérito de otras mujeres; a esas personas a las que les gana la tentación de hacer sentir mal a los demás juzgándolas, segregando, compitiendo o invisibilizando, es nada menos que por una profunda insatisfacción personal. La insatisfacción es un dolor que no se cura ni con amor ni reconocimiento ni premios ni riqueza económica o puestos de poder. La ÚNICA forma en que se cura esa insatisfacción que sientes es COMPARTIENDO, CONTRIBUYENDO, SUMANDO.

Lo juro.

Lo sé, porque cuando yo lo descubrí me cambió hasta el olor del cuerpo.

Así pues, propongo que prediquemos y eduquemos al sistema que nos oprime, con el ejemplo.

Propongo con todo mi amor y mi respeto que seamos eso que aspiramos.

Nos escuchamos pronto en Martha Cristiana Al Aire de Lunes a Viernes de 10.30 a 11.30 AM, por el 105.3 FM o por internet en www.lanuevaradio.com.mx para que opinemos y choclosiemos’ juntes -en Agustín Lara- de mil y un temas más de la mano de Mike Ángeles y Manuelo Flores.