blogeditor · 3 de enero de 2021
Aborto en la escuela (Anagrama, 2019) de la estadounidense Kathy Acker (1947 – 1997) es un libro original, complejo y difícil de leer. Unas líneas del mismo texto dan cuenta de la obra:
Andaba por ahí con una pandilla y estaba muerta de miedo. Formábamos parte de la banda de Los Escorpiones. Papá ya no me quería. Y ya está. Andaba desesperada buscando el amor que me había robado. Mis amigos eran como yo. Estaban desesperados, eran producto de familias destrozadas, de la pobreza, y estaban dispuestos a cualquier cosa con tal de escapar de la miseria.
A pesar de las restricciones escolares, hacíamos exactamente lo que nos daba la gana y así se estaba bien. Nos emborrachábamos. Nos drogábamos. Jodíamos. Nos hacíamos el mayor daño sexual que podíamos. El speed, la sobrecarga afectiva, y el dolor aturdían de vez en cuando nuestros cerebros. Demenciaban nuestros aparatos perceptivos.
Sabíamos que no podíamos cambiar la mierda en la que vivíamos, de modo que tratábamos de cambiarnos a nosotros mismos.
Yo me odiaba a mí misma. Hacía lo posible por hacerme daño. No recuerdo con quién jodí la primera vez que jodí, pero no debía de saber nada sobre el control de natalidad porque me quedé preñada. Recuerdo mi aborto. Ciento noventa dólares.
En la novela, Janey, la protagonista, se va de su casa porque su padre, que también es su amante, entabla relación con otra mujer. Acker utiliza todo tipo de recursos para contar la historia, entre ellos dibujos y poemas. En su crítica a la sociedad estadounidense se lanza contra la religión, el gobierno y los biempensantes.
El libro es una mirada caleidoscópica donde hay noches de pesadilla soñadas en Tánger y Nueva York. El de Acker es una obra pionera que se publica en 1984. Es, según la crítica, un clásico moderno del feminismo rock que se anticipó a múltiples preocupaciones ahora muy actuales.
Eloy Fernández Porta escribe un prólogo que revela el conocimiento que tiene del trabajo de Acker y también de su trayectoria personal y artística. Es un texto que contribuye a entender la producción de esta muy peculiar escritora.
Cuando en los años setenta aparecieron las primeras obras de Acker la crítica dijo que era la sucesora de Henry Miller y la primera pornógrafa feminista y también que era la Patti Smith de la literatura pospunk.
Sus obras han sido calificadas de “obscenas”, “iconoclastas” y “perturbadoras”. Aborto en la escuela es su obra más importante y la que terminó de encumbrarla en el mundo de las letras de Estados Unidos.
Aborto en la escuela
Kathy Acker
Editorial Anagrama
Barcelona, 2019
pp. 200
Versión original. Blood and Guts in High School, Grove Atlantic, Nueva York, 1984. Traducción del inglés al español de Antonio Mauri Javier. Primera edición en español 1987.
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Kathy Acker (Nueva York, 1947 – Tijuana, 1997), novelista, ensayista y dramaturga, construyó una obra muy personal y renovadora a base de sintetizar influencias tan diversas como la narrativa de William S. Burroughs, Marguerite Duras o Gertrude Stein, el nouveau roman, la French Theory, el feminismo, la filosofía, el misticismo y la pornografía. Licenciada en Escritura Creativa por la Universidad de San Diego y con estudios de griego y literatura clásica, vivió entre Estados Unidos e Inglaterra y trabajó como secretaria, stripper, performer porno y profesora en la universidad. Entre sus obras destacan Great Expectations (1982), relectura subversiva del clásico de Dickens, la consagratoria Aborto en la escuela (1984), Don Quijote, que fue un sueño (1986) y El imperio de los sinsentidos (1988).