Milusos

blogeditor · 5 de junio de 2020

En la comedia es más importante ser honesto que chistoso.

Héctor Suárez

 

Heredero en línea directa del estilo irreverente y directo que Palillo cimentó en la comedia mexicana, maestro de innumerables humoristas de entre los cuales hay que destacar, necesariamente, a Andrés Bustamante El Güiri-Güiri y a Víctor Trujillo, y mago escénico que a lo largo de su carrera extensísima abordó todos los géneros, Héctor Suárez se va dejando tras sí una cauda de éxitos que son a su vez parte insoslayable de la historia del espectáculo mexicano y de la crítica política nacional.

“Yo no soy cómico, ni comediante. Soy actor, un actor que ha tocado mucho la comedia”, se autorretrataba Suárez frente a Fernando Rivera Calderón en una de las últimas entrevistas que el histrión concedió en su carrera, en octubre del año pasado para el “Me canso ganso” de Canal 22. Del gran protagonista que fue labrándose una carrera a partir de mediados de los años sesenta a la celebridad absoluta que hacia mediados de los ochenta construyó una jugada maestra con “Qué nos pasa”, el primer programa de crítica política que con ingenio supo atacar zonas donde la clase política no estaba acostumbrada que la golpearan -menos aún desde la televisión comercial- una característica hacía destacar a Héctor Suárez de entre otros actores experimentados en la comedia: su capacidad de trabajo y su ingenio para conseguir que sus personajes fueran a la par convincentes y entrañables. Extraídos directamente de la realidad coyuntural, el “No hay”, “Destroyer” y “El Flanagan”, entre decenas más, consiguieron retratar aristas de la realidad nacional cuyos dolorosos ángulos se encontraban siempre alejados del reflector masivo, más preocupado en aquel entonces por alumbrar mansamente los siempre deficientes logros de la administración en turno. La historia de cómo Héctor Suárez supo hacer que los guiones de aquellos programas pasaran los filtros de la censura del por entonces poderosísimo PRI debe ser, necesariamente, materia de una crónica que la historia de la comedia contestataria de este país nos debe.

RTC (la Secretaría de Radio, Televisión y Cinematografía de aquel México) lo tuvo siempre en la mira, pendiente de su siguiente película, de su nueva serie de televisión, revisándole los pasos que, más allá del deseo gubernamental por reprimirlos, se distinguieron por ser siempre exitosos comercialmente.

Teatro de vanguardia y experimental, vodevil, comedia de enredos, cine, televisión e incluso circo, de todo hizo Héctor Suárez y de todo aprendió, quizá por ello era considerado un maestro.

“Héctor Suárez, se dice que El Milusos es la película más taquillera de toda la historia del cine mexicano ¿qué piensas tú al respecto? Como protagonista me siento muy orgulloso ya que el tema es interesante e importante, es uno de los tantos problemas que tenemos en nuestro país y esto demuestra que a la gente sí le interesa el cine”, declaraba el intérprete en entrevista para Televisa en 1983. “Vivimos un calvario de seis años y medio para hacer El Milusos”, compartió con Fer Rivera el actor quien treinta y siete años antes se curtía para levantar ante la censura y el acoso económico aquel proyecto. Un profesional, pero sobretodo, uno de esos tercos y valientes que hacen siempre tanta falta en todas las disciplinas. Descanse en paz Héctor Suárez y que la historia brillante que deja tras sí contribuya desde ya a escribir su leyenda.

@elimonpartido