Militares y gobernabilidad en México

blogeditor · 9 de agosto de 2022

Militares y gobernabilidad en México

Anunció López Obrador que avanzará a través de un Acuerdo hacia la transferencia de la Guardia Nacional a la Sedena. La noticia confirma, a mi parecer, que la decisión presidencial a favor de la militarización de la seguridad está por encima del perfil constitucional civil de la GN (Artículo 21. Las instituciones de seguridad pública, incluyendo la Guardia Nacional, serán de carácter civil, disciplinado y profesional); pero además el anuncio obliga a avanzar hacia nuevas interpretaciones que al menos intenten responder hacia dónde van el Presidente y los militares, habida cuenta que la transferencia de funciones y recursos a su favor no parece tener límite alguno (se ha multiplicado por siete el presupuesto para la Sedena de 2018  a la fecha https://www.ejecentral.com.mx/la-portada-fuerzas-armadas-expanden-poderio-militar/).

Miremos hacia la región para construir nuevas hipótesis. El libro Militares y Gobernabilidad, editado por Wolf Grabendorff (https://library.fes.de/pdf-files/bueros/kolumbien/18384.pdf), reunió ensayos sobre el cambio de las relaciones entre el poder público civil y los militares en Argentina, Colombia, Cuba, Chile, Bolivia, Ecuador, El Perú, México, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

En el capítulo ¿Un nuevo papel para los militares? escribe Grabendorff:

“El papel actual de los militares en la gobernabilidad de los países de la región es un problema central que sigue, en la mayoría de los casos, sin encontrar una solución institucional. En este sentido, ‘el uso’ político de los militares como amenaza o como garantes de la seguridad pública sigue siendo uno de los factores más importantes que determinan la gobernabilidad en la mayoría de los países latinoamericanos…

“…las Fuerzas Armadas están asumiendo actualmente más tareas dentro de estructuras estatales civiles generalmente bastante débiles, al tiempo que intentan acentuar su tradicional autonomía institucional. De este modo, en América Latina las Fuerzas Armadas se están convirtiendo cada vez más en el poder de veto dentro de las democracias frágiles y en el poder de facto dentro de los regímenes autoritarios…

“La tendencia de diferentes orientaciones políticas a asegurar la lealtad de los militares haciéndolos participar directamente en el gobierno se ha hecho muy evidente en Cuba y Venezuela, pero ahora también lo es cada vez más en Brasil y México, si bien en diferente medida. Esto deja entrever no solo la debilidad de los respectivos liderazgos políticos, sino también la falta de confianza en la propia población, pues hace evidente que la estabilidad del sistema solo puede ser garantizada internamente mediante la posibilidad de recurrir al potencial de violencia de los militares”.

Traduzco estas reflexiones en las siguientes preguntas para el caso de México: ¿El papel de los militares en la construcción de la gobernabilidad pasa por una “solución institucional” orientada a entregarles indiscriminadamente funciones civiles? Más allá de la seguridad, ¿asistimos al reemplazo militar de “las estructuras civiles generalmente bastante débiles”? ¿Se le está entregando a los militares un poder de veto por encima de las instituciones civiles? ¿La estrategia de López Obrador es una medida de reemplazo asociada a la debilidad de los liderazgos políticos? Por último, ¿estamos ante un anclaje de estabilidad sostenido en la amenaza de la violencia militar?

Cada pregunta tiene implicaciones mayores para nuestra frágil democracia y desde luego puede haber diferentes respuestas, pero de una cosa estoy seguro: en esta ruta la hegemonía militar en la seguridad pública federal es ya un hecho y lo que enfrentamos va más allá, con un proyecto político que cada día compromete más la gobernabilidad en manos militares.

Si esto es así y la llamada clase política, la sociedad y los contrapesos institucionales siguen en el pasmo, ¿de qué estaremos hablando cuando ese poder militar de veto se haya consolidado?