Miguel León-Portilla y sus años en la Compaña de Jesús

blogeditor · 8 de octubre de 2019

Miguel León-Portilla y sus años en la Compaña de Jesús

El 1 de octubre falleció Miguel León-Portilla (1926-2019), el historiador, filósofo y lingüista que, como su maestro el padre Ángel María Garibay, dedicó su vida al estudio, la traducción y la divulgación de la cultura náhuatl.

La preparatoria la realizó en el Instituto de Ciencias, el colegio de los Jesuitas en Guadalajara. Entró después al noviciado de San Cayetano de la Compañía de Jesús en Santiago Tianguistenco, Estado de México, y ahí mismo hizo el juniorado, una etapa de la formación de los jesuitas dedicada a las humanidades.

Todavía como jesuita estudió en la Universidad Loyola, en Los Ángeles, California. “Yo estudié griego y latín con los jesuitas”, dice León-Portilla. Estudios que le ayudaron al dominio de las herramientas filológicas para acercarse al náhuatl.

Su formación en la filosofía escolástica como jesuita fue clave en su posterior trabajo intelectual. El estudio y la enseñanza de la filosofía siempre le interesó. Su texto La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1993) es una obra fundamental.

León-Portilla siempre se reconoció como discípulo del padre Ángel María Garibay y fue sin lugar a dudas su mejor e indiscutible heredero. Él fue quien lo inició en el estudio de las culturas mesoamericanas.

El historiador y filósofo siempre reconoció la importancia que para él tuvieron sus años de jesuita y la formación que le dio la Compañía de Jesús. Tema de conversación con su amigo Pablo Latapí Sarre (1927-2009), su compañero en los años de jesuita, que tiempo después también dejó la Orden. Siempre conservaron su amistad.

En 2002, cuando Léon-Portilla recibió el Doctorado Honoris Causa que otorga el Sistema UIA-ITESO, en su discurso de aceptación dijo de los jesuitas: “Debo a ellos parte muy importante de mi formación moral e intelectual. A muchos de ellos me he acercado, tanto a través de sus obras como en no pocos casos tratándolos como personas. Y añadiré que hace años en esta Universidad he dado clases de historia y antropología”.

Y añadió que “es satisfactorio comprobar que mis amigos jesuitas contemporáneos, en renovado proyecto, prosiguen y enriquecen las labores de sus predecesores: quehaceres religiosos, docencia, investigación en sus colegios y universidades; acercamiento a los pueblos indígenas, así como haciendo aportaciones en las humanidades y ciencias”.

En esa ocasión también habló de los méritos de la formación filosófica e intelectual de los jesuitas que es una preparación abierta y con enfoque universal que los capacita para realizar múltiples actividades. Se refirió también a las aportaciones hechas por la Compañía de Jesús a México desde su llegada en 1572 hasta el presente.

La relación entre la Universidad Iberoamericana (Ibero), dirigida por los jesuitas, y el tlamatini (el sabio) León-Portilla fue estrecha a lo largo de los años que inició en la década de los sesenta cuando empezó a dar clases.

En 2005, Fomento de Investigación y Cultura Superior A. C. (FICSAC), el patronato de la Ibero, le otorgó el Premio Tlamatini, instituido en 1996, por sus importantes contribuciones a la educación en México.

Este 1 de octubre, en la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero (BFXC) de la IBERO se inauguró una exposición-homenaje a Miguel León Portilla, por los 60 años de la primera edición del libro La visión de los vencidos, que estará abierta hasta el próximo 25 de octubre.

La Revista Ibero No 61 (abril-mayo de 2019) con permiso de León-Portilla reprodujo el texto Las lenguas indígenas en el tercer milenio, donde habla de la fuerza, del valor, resistencia y vitalidad de las mismas y del esfuerzo que tenemos que hacer para mantenerlas vivas. En el texto dice:

“Tal vez lo único que éstas requieren para volver a florecer es que, como las plantas a las que otra más grande hace sombra, se les libere de cualquier opresión. Entonces será verdad de nuevo lo que expresó un antiguo cuicapicqui, poeta del mundo náhuatl: No acabarán mis cantos, no morirán mis flores, yo cantor los elevo, así llegarán a la casa del ave de plumas de oro”.

@RubenAguilar