Redacción Animal Político · 6 de mayo de 2024
Casi todos los días, después de las once de la noche, entre el sonido del silencio y la meditación, entre el brillo de las estrellas y el firmamento, sentado en un banco de madera, se encuentra el señor Julio observando el cielo con su mirada fija y esperanzadora en su momento de quietud, pensando en cómo apoyar a su familia, cómo encontrar un empleo formal o simplemente el sustento para el siguiente día y poder suplir sus necesidades básicas para comprar alimento, para rentar un espacio digno. Él nació en un país de Centroamérica y salió huyendo para salvar su vida y la de los suyos; quiere quedarse viviendo en la ciudad de México, llegó hace ya algunos meses. Sin embargo, no ha logrado integrarse totalmente debido a las múltiples barreras estructurales, sociales, legales que parecen nunca acabar.
Los seres humanos casi por naturaleza estamos derribando fortalezas desde nuestro nacimiento; los retos y desafíos se presentan todos los días de diferentes maneras. Vivimos en sociedades tan inciertas, donde las reglas de juego pueden cambiar rápidamente, de un día para otro. No te puedes dar el lujo de quedarte esperando que las cosas pasen, hay que hacer que las cosas sucedan para las personas en contexto de movilidad humana, que salen de sus países de origen por múltiples causas y generalmente buscando mejorar la calidad de vida de ellas y la de sus familias; sin embargo, cuando quieren quedarse a vivir en México y deciden comenzar de nuevo, las barreras de la integración comienzan a crecer y elevarse, cuando tu color de piel, tu acento y tu forma de hablar es simplemente diferente.
El no tener acceso a derechos económicos, sociales, culturales, ambientales, así como derechos civiles y políticos, son barreras que te limitan como persona para contribuir en la sociedad, cuando ni siquiera tienes la oportunidad que te den una entrevista laboral es mucho más difícil aportar. La inclusión laboral de las personas migrantes, refugiadas y sujetas de protección internacional que viven en México en la realidad no es una prioridad y en los últimos años se ha vuelto más un breve tema de relleno de agenda, que un problema a resolver para cientos de familias que buscan activamente y que necesitan una forma trabajar para poder ayudar a sus familias. Por eso debemos abordar estas barreras a través de políticas públicas de integración e inclusivas y programas de empleo con oportunidades laborales dignas y justas, que sean una solución real y no solo un remiendo de paño nuevo en vestido viejo.
Las personas en contexto de movilidad humana muestran mucha apertura para integrarse a la sociedad mexicana, respetar las leyes, adaptarse al entorno, conocer la cultura y sumar de manera significativa; sin embargo, para lograr una integración total, para crear relaciones y establecer esas conexiones sociales necesitamos sensibilizarnos y participar activamente este proceso bidireccional tanto migrantes como sociedad de acogida, y seguramente daremos pasos firmes para tener un México con cohesión social, inclusivo e incluyente.
Desde Sin Fronteras y la Red de Alianzas Solidarias para el Empleo y Emprendimiento, junto con algunas alianzas solidarias, otorgamos becas, cursos, talleres y oportunidades de capacitación a las personas usuarias para poder potencializar y desarrollar sus habilidades en procesos de emprendimientos y autoempleo. Esta es una de las únicas alternativas a la que están recurriendo algunas de las familias migrantes para ingresar al mercado laboral mexicano y generar unos cuantos pesos para sostenerse económicamente.
Necesitamos una verdadera inclusión, no la de papel, no la de las redes sociales, no la de las campañas publicitarias, no las quedabién ante los medios de comunicación, me refiero a la inclusión que no tiene barreras, la que no ve colores de piel, la que no ve tu aspecto físico, tu forma de vestir, la que no pone límites de lenguaje, esa que en su estado más puro logramos ver en muchas ocasiones con las infancias, la de brindar la mano, la de la integración, la que te da oportunidades, la que te trata como un ser humano, la inclusión real que construye puentes y elimina barreras, la que no tiene fronteras.
Mientras tanto, en medio de la incertidumbre y posibilidades limitadas, el señor Julio sigue fortaleciendo sus habilidades, sigue avanzando sin rendirse ante los desafíos y lo hace con mucha valentía, esperanza y determinación.
* Fernando Baquedano es coordinador de la Red de Alianzas Solidarias para el Empleo y Emprendimiento de Sin Fronteras.