Migración y la virtualidad para acceder al empleo

blogeditor · 24 de marzo de 2021

Migración y la virtualidad para acceder al empleo

Ya se ha cumplido un año de atravesar un momento histórico, la cual activó las formas de cómo sobrevivir en un planeta tan grande, pero que parece muy pequeño para quienes los habitamos, pues todo se volvió caótico por el hecho de convertirnos en seres sociales más aisladas y más dependientes de la virtualidad.

A un año de la pandemia por covid-19, mucho se habla de confrontar el miedo e incertidumbre para sobrellevar todo aquello que involucre un mayor distanciamiento entre personas, pues de manera automática nuestra naturaleza instintiva nos pone en alerta y a la par nuestra forma tan plástica de adaptación, sobre todo social, para adoptar las distintas maneras de sobrevivir al adquirir los elementos más básicos de subsistencia: alimentos, vivienda, medicamentos, transporte, vestido, comunicación entre otros. Hoy en día, está adaptación a las circunstancias son más viables para quienes tienen las distintas facilidades de acceso, hablándose de medios de comunicación, ubicación geográfica, estatus económico, redes de apoyo, idioma, documentos necesarios para realizar trámites para el acceso a derechos, por mencionar algunos; pero ¿qué sucede cuando no se cuenta con este conjunto de variables o te has preguntado qué poblaciones son vulnerables al no contar con al menos una de ellas? Esto es lo que enfrentan las personas migrantes y/o sujetas de protección internacional, al quedar varadas en procesos de regularización y búsqueda de empleo alentados por una pandemia y en consecuencia limitaciones para propiciar su autonomía económica al satisfacer sus necesidades más básicas durante su integración en México.

En este momento el acceso a derechos humanos desde la virtualidad es una realidad más cotidiana y que nos ha hecho revolucionarla a marcha forzada, no sólo por el actual contexto, sino para hacer frente a futuras crisis sanitarias o de otras índoles, que va desde realizar citas electrónicas para trámites oficiales, revalidación de estudios, trámites de regularización migratoria, acceso a programas sociales gubernamentales, procesos de postulación a vacantes de empleo, etc.

Entonces la virtualidad es ya sin duda una herramienta necesaria para propiciar el acceso a derechos humanos, que en teoría, tendría que responder a las necesidades de acceso de una manera más eficiente, pero para quienes cuentan con distintas desventajas sociales esta línea de supervivencia no encaja por completo, y no por una decisión propia o por una especie de selección natural de supervivencia al no adaptarse a una realidad más virtual, sino porque están orillados por las propias condiciones de vida, pues hoy en día es muy cotidiano encontrarse con personas que no cuentan con la solvencia económica suficiente para apropiarse de las herramientas tecnológicas en una realidad más dependiente de la virtualidad.

Desde Sin Fronteras I.A.P. es relevante evidenciar que la población migrante y/o sujetas de protección internacional tiende a sobrellevar procesos con una temporalidad más larga para poder acceder a sus derechos humanos básicos; por ejemplo, el acceso al empleo formal es uno de los más entorpecidos en tiempos de pandemia, pues día con día los procesos de contratación son obstaculizados por la prolongación para obtener documentos migratorios o para la renovación del mismo por las autoridades migratorias; así mismo podemos enterarnos en los distintos medios de comunicación que de acuerdo a las medidas sanitarias aún permanece el cierre o la reapertura paulatina de las distintas actividades económicas y por ende la reactivación lenta en procesos de contratación laboral. Un panorama sumamente complejo.

Por consiguiente, un reto para los y las empleadoras es poder llevar a cabo la contratación de personas que se encuentran en supuestos de regularización migratoria inconclusas por el confinamiento sanitario o por el hecho de no poder retomar el mismo ritmo en los procesos de contratación de forma presencial, recurriendo a la oferta de vacantes por medio de portales de empleo, entrevistas por plataformas de videoconferencias o incluso por aplicaciones de mensajería instantánea. Por ello, este artículo busca llegar a todos y todas aquellas empleadoras interesadas en sumarse para contrarrestar los panoramas más desfavorables de quienes pretenden acceder a formas dignas de empleo, facilitando ofertas de empleo para personas migrantes, tolerancia a los tiempos para la entrega de documentación y erradicar cualquier forma que excluya el derecho humano al empleo; de este modo es importante dimensionar a un empleador como un actor esencial que favorece las condiciones para que las personas migrantes puedan establecerse en la Ciudad de México y en cualquier parte del país de una forma más viable y digna.

En Sin Fronteras I.A.P. partimos de un enfoque donde el acceso a empleo a personas migrantes y/o sujetas de protección internacional tiene un impacto de desarrollo positivo para alcanzar los elementos más básicos de subsistencia en temporalidades más cortas, y sumado a que son actores de otros conocimientos y habilidades que pueden impactar positivamente en cualquier ámbito de actividad económica. Entonces para una promoción y defensa de derechos humanos, como el acceso al empleo, es sumar no solamente esfuerzos de organizaciones de la sociedad civil para contrarrestar una realidad virtual y de pandemia que ha cambiado la manera de propiciar el acceso al empleo, sino contar con aliados solidarios con el interés genuino de involucrarse para favorecer oportunidades de empleo dignas y de competencia, sin anteponer nacionalismos o prejuicios negativos ante seres humanos forzados a salir de su país de origen en busca de las mismas oportunidades que cualquiera consideraría para vivir dignamente.

* Héctor Víquez es encargado de Trabajo Social de @Sinfronteras_1.