Migración, refugio y las crisis humanitarias en 2016

blogeditor · 5 de febrero de 2016

Migración, refugio y las crisis humanitarias en 2016

El año que comienza augura la continuidad y crisis de la movilidad humana a nivel mundial. En general no queda zona en el mundo que se encuentre excluida de la movilidad humana. En Asia, África, Europa, América y Oceanía los migrantes -así como las personas en busca de asilo y refugio- se hacen visibles en crisis humanitarias que desbordan las capacidades de los estados receptores y ponen en la mira la situación de los países expulsores.

En 2016, las principales crisis humanitarias que han captado la atención se acentuarán, por un lado, ante la falta de soluciones en el corto plazo de los principales conflictos bélicos que provocan la salida de millones de personas y, por otro, el fin de los precios altos en los mercados de materias primas que reinó en los últimos 15 años, lo cual se reflejará en la disminución de la inversión en los países exportadores.

[contextly_sidebar id=”FuxJhbObxJ9oaTnnS5N1B8GA07riQMbo”]En Europa se seguirá debatiendo sobre el futuro de millones personas desplazadas por los conflictos armados en África y Asia que buscan refugio, y se sumarán a los millones de migrantes que se trasladan a buscar oportunidades laborales. En 2015, solamente se trabajó un acuerdo regional para acoger a 160 mil refugiados de los 350 mil que han solicitado asilo. Sin embargo, la Organización Internacional de las Migraciones señaló que llegaron más de un millón de personas a Europa, a través de Turquía. Precisamente Turquía ha recibido 2.5 millones entre 2011 y 2015, la mayor parte alojadas (Turquía no los llama refugiados sino huéspedes) en 25 campos de refugiados, los cuales tienden a buscar salida hacia Europa.

De nuestro lado, la situación no es mejor ni más optimista. Con la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la Ley de Ajuste Cubano de 1966 -que garantiza la residencia legal y naturalización a los cubanos que soliciten refugio- se encuentra en debate. Esta situación ha provocado éxodo hacía diversos países con la intención de llegar a Estados Unidos. En Ecuador se calculan más de 40 mil cubanos que han llegado desde 2008, de los cuales 16 mil se encuentran en forma irregular. En la frontera entre Nicaragua y Costa Rica se encuentran 8 mil personas a la espera de continuar su camino hacia el norte. Mientras que por México no existen datos de la magnitud de este éxodo. Esta situación se suma a las 400 mil personas que se calcula anualmente cruzan México para intentar llegar a los Estados Unidos, que en el trayecto se encuentran en riesgo de graves violaciones a sus derechos humanos y que son vulnerables ante la delincuencia organizada.

Pero no toda la crisis es de sur a norte. También nos enfrentaremos a la crisis del retorno y las deportaciones. En 2015 las detenciones por parte de la Patrulla Fronteriza ascendieron a 337 mil 117 personas, de las cuales 188 mil 122 eran mexicanas. También debe recordarse que entre 2013 y 2015 más de 102 mil menores no acompañados de El Salvador, Guatemala, Honduras y México fueron aprehendidos en la frontera de Estados Unidos, de los que 61 % de los casos siguen sin resolverse. Por otro lado, se calcula que entre 2010 y 2014 ha retornado más de un millón de personas que regresan a radicar en sus lugares de origen.

Este año entrará en vigor la segunda etapa del plan migratorio del presidente Barak Obama presentado en 2014. En su anuncio se presentó la ampliación del programa de 2012 conocido como Acción Diferida (DACA) con la Acción Diferida para la Responsabilidad de los Padres (que se encuentra en revisión en el poder judicial) y que se acompañó de una serie de medidas para reforzar las acciones del gobierno contra la migración no documentada. Esta segunda etapa se traducirá en acciones de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) en contra de personas que ya recibieron una orden de deportación por parte de un juez migratorio. Se estima con ello que más de 100 mil familias podrían ser afectadas.

De esta forma, el presente año se caracterizará por el recrudecimiento de medidas antiinmigrantes que se soportan con el malestar social, que con simplismo xenofóbico apunta hacia los migrantes como causa de problemas como el desempleo y la inseguridad. Las soluciones no podrán encontrarse en medidas parroquiales, sino que debe comenzar a verse como un fenómeno al menos regional con la participación activa de todos los Estados involucrados, sin que ello implique trasladar el costo humanitario a los países de origen o tránsito, siempre con perspectiva basada en derechos humanos.

 

* Daniel Tacher Contreras es Coordinador del Observatorio Binacional Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo, A.C.