blogeditor · 29 de enero de 2020
Escudado detrás del título del Pacto Mundial sobre Migración, el gobierno de México ha implementado una política migratoria cruel, contraria a nuestras leyes y a distintos acuerdos internacionales suscritos por nuestro país.
¿Qué es el Pacto Mundial Sobre Migración?
Es un acuerdo internacional que busca cumplir con el objetivo 10.7 de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. Este pacto, del que México es impulsor y el primer país firmante, se aprobó en diciembre de 2018 por la Asamblea General de la ONU con una votación de 152 países a favor, 5 en contra, y 12 abstenciones y busca proteger la seguridad, la dignidad, los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas migrantes, independientemente de su estatus migratorio y aprovechar los beneficios de la migración.
Sobre el mismo, la presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa, señaló en junio pasado que la aplicación de las recomendaciones del pacto son clave para que no sucedan tragedias como la de Oscar y Valeria, que perdieron la vida tratando de cruzar el Río Bravo, y recordó a los países firmantes que las personas migrantes son seres humanos a quienes se les deben respetar sus derechos.1
¿Qué dice el Pacto Mundial sobre Migración?
El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular tiene una visión centrada en las personas, promueve el bienestar de las personas migrantes y los miembros de las comunidades de origen, tránsito y destino. Consta de 23 objetivos y compromisos y un mecanismo de seguimiento y examen.
En cuanto a la visión, reconoce que la migración genera prosperidad, innovación y desarrollo sostenible, y que es un rasgo distintivo del mundo globalizado. Establece que debemos garantizar que las personas migrantes estén plenamente informadas de sus derechos y opciones de migración regular y segura y brindar a todas las personas información objetiva sobre los beneficios y desafíos de la migración para contrarrestar las percepciones negativas de las personas migrantes.
El pacto reconoce que “La migración nunca debería se fruto de la desesperación, pero cuando lo es, debemos cooperar para responder a las necesidades de los migrantes que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y asumir los desafíos correspondientes.”2
En cuanto a los objetivos mencionaré brevemente algunos:
El objetivo 3 señala que se debe proporcionar información exacta y oportuna en todas las etapas de la migración. Para cumplirlo, entre otras medidas, se debe dar amplia información a los migrantes recién llegados y orientación jurídica específica para ellos accesibles para la niñez y con perspectiva de género sobre vías de regularización y acceso a la justicia para denunciar violaciones a sus derechos.
El objetivo 5 establece que los estados firmantes deberán aumentar la disponibilidad y flexibilidad de las vías de migración. Se propone elaborar o aprovechar practicas que permitan la admisión y una estancia de duración apropiada por razones humanitarias para migrantes que se vean obligados a abandonar su país mediante visados humanitarios.
El objetivo 13 dispone que la detención de migrantes se debe utilizar sólo como último recurso y buscar otras alternativas. Los países firmantes se comprometieron a velar por que las personas migrantes no sean detenidas arbitrariamente y a que cuenten con acceso a asistencia jurídica gratuita, que tengan información sobre los motivos de la detención y se les respete su derecho a comunicarse con sus representantes legales y sus familiares. En este punto resulta importante hacer notar que las autoridades encargadas de administrar los centros de detención deben actuar de manera compatible con los derechos humanos y la no discriminación y rindan cuentas de las violaciones y abusos que cometan. En este sentido, se deben respetar los derechos de los niños, niñas y adolescentes, su interés superior y asegurar la disponibilidad de alternativas viables a la detención, sin privarles de la libertad.
El objetivo 17 señala que se deben eliminar todas las formas de discriminación y promover un discurso público con base empírica para modificar las percepciones de la migración. Los países se comprometieron a eliminar todas las formas de discriminación y las manifestaciones de racismo y xenofobia. También existe un compromiso para empoderar a las personas migrantes y a las comunidades para denunciar cualquier acto de incitación a la violencia contra los migrantes informándoles de los mecanismos disponibles para defenderse y denunciar los delitos cometidos en su contra, respetar su libertad de expresión y establecer mecanismos para prevenir y detectar la utilización de perfiles raciales, étnicos y religiosos de los migrantes por las autoridades públicas.
Como pudimos observar con la actuación de la Guardia Nacional, estamos muy lejos de cumplir los objetivos del Pacto Mundial de Migración. Desde la sociedad civil organizada hemos documentado que no hay esfuerzos para informar, que se está agrediendo y reprimiendo a las personas que entraron a nuestro país, que no hay acceso a vías de regularización ni suficientes visados por razones humanitarias. Durante 2019 se detuvieron en estaciones migratorias a más de 180 mil personas, de las cuales 10 mil son niños, niñas y adolescentes. Hemos denunciado distintas formas de perfilamiento racial y discriminación por parte de las autoridades migratorias. Existe una práctica sistemática de deportaciones exprés sin respetar el debido proceso, el derecho al asilo y sin verificar si la vida de éstas personas corre peligro al ser devueltas a sus países de origen.
Según el propio pacto, los avances en el cumplimiento e implementación serán evaluados mediante exámenes periódicos y se presentarán en el “Foro de Examen de la Migración Internacional” en la ONU en donde México tendrá que explicar las acciones emprendidas recientemente, y seguramente no recibirá los mismos aplausos que vienen desde la presidencia de nuestro vecino del norte.
* Ana Saiz (@anasaizv) es directora de @Sinfronteras_1.