blogeditor · 4 de septiembre de 2015
Esta semana el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, renunció a su cargo después de que fuera liberada una orden de aprehensión en su contra, tras varias semanas de una fuerte movilización social.
En abril de 2013, Pérez Molina, general retirado del ejército, fue implicado en las masacres perpetradas contra indígenas en los años 80 por un testigo, en el marco del juicio que se seguía contra el ex dictador José Efraín Ríos Montt, y no pasó nada. Además, durante su gestión hubo tres masacres de indígenas en Guatemala.
La primera fue el 4 de octubre de 2012 en el kilómetro 170 de la carretera Panamericana, en una intersección llamada Cuatro Caminos, en el Departamento de Totonicapán. Murieron siete personas y más de 30 resultaron heridas, todos pertenecientes al pueblo maya k’iché. En esa ocasión, el ejército disparó contra miles de manifestantes provenientes de 48 comunidades del mencionado Departamento, que protestaban por el creciente costo del servicio de energía eléctrica y por algunas medidas de la Reforma educativa, así como por algunas reformas constitucionales.
La movilización se dio –de manera pacífica– después de que habían solicitado en varias ocasiones el diálogo con las autoridades para tratar los temas en cuestión y no habían obtenido respuesta. Como suele suceder en esos casos, el presidente Pérez Molina declaró primero que el ejército no había disparado y posteriormente admitió que sí lo habían hecho pero “al aire”. Esta masacre fue la primera ocurrida en Guatemala después de la firma de los acuerdos de paz en 1996. Hasta la fecha, casi tres años después, no se ha esclarecido este crimen.
[contextly_sidebar id=”ucuOrd8zgHvcdZI099WeekBy2cb0ZTOS”]El 7 de septiembre de 2013, en la comunidad Kaqchikel de San José Nacahuil, municipio de San Pedro Ayampuc, un carro no identificado con hombres armados a bordo, disparó contra la población causando diez muertos y 17 heridos. Pocos minutos antes, una patrulla había recorrido la comunidad registrando a varias personas, casualmente pasando por las mismas calles por donde pasó el vehículo disparando. Nacahuil es una comunidad que se opone fuertemente a una empresa minera en su territorio. La masacre fue atribuida a pandilleros.
En un tercer suceso el 19 de septiembre de 2014, en San Juan Sacatepéquez, otra comunidad indígena (localizada al oeste de la capital guatemalteca), murieron 11 personas en lo que se documentó como un “enfrentamiento entre dos grupos de pobladores”, unos a favor de la construcción de una cementera en su territorio y otros en contra. El primer asesinado fue uno de los líderes de los opositores al proyecto. El gobierno respondió decretando el municipio en estado de excepción.
La orden de captura contra el presidente Pérez Molina es por los delitos de “asociación ilícita, cohecho pasivo y casos especiales de defraudación aduanera”, solamente por eso. De las masacres ni quien se acuerde. Pero bueno, algo es algo. Mientras tanto en México… no pasa nada.