Michelle Bachelet, ¿dónde estás?

blogeditor · 30 de julio de 2020

Michelle Bachelet, ¿dónde estás?

Por tercera ocasión me pregunto en este espacio sobre el cumplimiento del compromiso público que hizo Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en abril de 2019, cuando avisó que el Estado mexicano solicitó formalmente a su oficina, asistencia técnica en materia de derechos humanos relacionados a la operación, transparencia y rendición de cuentas de la Guardia Nacional (GN).

También dijo que “la creación de la GN puede abrir una oportunidad para crear una nueva fuerza policial de naturaleza civil capaz de lidiar con el inconmensurable flagelo del crimen organizado y de las grandes redes de narcotráfico, y hacerlo de forma respetuosa con los principios fundamentales de derechos humanos”.

En mi primer y segundo comentarios analicé lo que a mi parecer es una evidente deficiencia estructural, precisamente en lo que ella se comprometió a apoyar: la rendición de cuentas de la GN, con enfoque de derechos humanos.

Imposible siquiera imaginar que Bachelet no está enterada de las decisiones que el Ejecutivo Federal ha venido tomando, orientadas hacia la militarización de la seguridad ciudadana sin los límites y contrapesos que la Constitución y las leyes nacionales, más los sistema interamericano y universal de derechos humanos han producido. De hecho, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acaba de emitir un comunicado, precisamente para recordar a López Obrador todo esto, a la luz del debilitamiento de lo que la teoría ha categorizado como el gobierno civil de la seguridad.

Sin embargo, no hay noticia alguna de que la Alta Comisionada, de manera directa o a través de su representación en México, en efecto esté avanzando en el cumplimiento del compromiso que ella hizo público en abril de 2019.

Con base en la evidencia que hemos venido sistematizando, creemos que los alcances al día de hoy de la militarización de la Guardia Nacional, de la intervención de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad pública y de la tendencia expansiva del militarismo, es decir, la transferencia a los militares de otras funciones públicas propias de las autoridades civiles, rebasan todo pronóstico, acaso incluso cualquiera que hubiera elaborado la propia Bachelet.

O quizá el asunto va por otro lado y el acuerdo de abril de 2019 fue más una formalidad que otra cosa. De ser el caso, esto solo sumará al apagón progresivo de los contrapesos nacionales e internacionales, de cara a la militarización y el militarismo.

Michelle Bachelet, por acá ya vamos en la tercera llamada.

@ErnestoLPV