Mi Tarzán, tú Jane

Maricela Rosales · 20 de junio de 2011

Mi Tarzán, tú Jane

 

La jerga social-mediática de Internet se ha convertido en parte del habla general y los políticos no podían ser ajenos a éste fenómeno. Por eso el título del post. Casi la gutural comunicación del Hombre Mono: “Mi Tarzán, Tú Jane” (el twitter, twitter es una licencia sonora que dice de la alegría de un pajarito, curiosamente azul).

Las redes sociales están de moda. Su crecimiento exponencial y éxito son indudables. Su uso racional demuestra que son una poderosa herramienta de comunicación. Entonces “hay que usarlas” y allí se lanza todo el mundo a colgar historias, enviar mensajes instantáneos y a llenar cuanto espacio se pueda para que lo electrónico esté al día y uno “sea moderno”.

No me refiero aquí a quienes desde su curiosa y compulsiva personalidad envían mensajes vía TWITTER acerca de lo que van a comer, lo tristes que se sienten o cuán mala es la película que están viendo. No. Tampoco a quienes convierten su FACEBOOK en una ventana abierta a sus vidas y después se quejan de una invasión de intimidad que ellos mismos -con poca oculta satisfacción personal y complaciente placer masoquista- provocaron. No lo hago con quienes han encontrado en YOUTUBE una manera de enseñar sus momentos “interesantes” y volverse famosos a costa del ridículo medido por miles de visitas.

Quiero tocar un tema que debería ser tomado con el cuidado con el que se tratan las posibilidades de un medio masivo que ya ha demostrado su eficiencia hasta la saciedad. El uso de las redes sociales de Internet (RS) por quienes son usuarios que requieren de ellas para llegar a un público objetivo bien segmentado. Ya miles de empresas a nivel mundial lo están haciendo. Ya muchos personajes políticos también las usan; el ejemplo más vasto y eficiente ha sido el del actual presidente de Estados Unidos. Sobre el manejo de las RS por el equipo de comunicaciones de Barack Obama se ha escrito muchísimo. Hay cantidades de libros y más de un gurú ha hecho su aparición “para decir cómo se hizo” y para contar exactamente cuales son las fórmulas ganadoras, como si en comunicación existieran las fórmulas.

La melodía no es nueva: lo que ha cambiado es alguno de los instrumentos de la orquesta para mejorar la recepción y enriquecer el total escuchado. Lo que no ha variado para nada es la “madre del cordero”. Los medios son eso: medios a través de los cuales pasa la comunicación. La novedad es que ahora contamos con medios interactivos; es decir que hay algunos que son de ida y vuelta, a través de los cuales el receptor puede responder, preguntar, dudar, negar o hasta insultar. Pero eso son los medios y en el caso que nos ocupa, una parte de lo que se usará totalmente en materia de comunicación política. No cabe duda que son importantísimos (porque ofrecen una alternativa diferencial), pero no son los únicos.

Lo que suelen olvidar los políticos que buscan estar a la moda y ser las estrellas de las RS, es que sin una estrategia integral no hay comunicación política posible que valga. Esto que suele parecer un “flop tecnológico” frente a la parafernalia mágica que se compone de smart phones, laptops, netbooks, ipods y una larga lista de adminículos muy útiles pero que a veces complican la vida y convierten al usuario en un personaje de cómic, no lo es.

Las RS son eso, redes de personas que se relacionan entre sí; suelen tener intereses similares y buscan cosas parecidas. Así vemos que son grupos objetivos específicos que se agrupan y que están prestos a escuchar e intervenir en aquello que los convoca. Hasta aquí, nada nuevo: Las redes sociales se llamaban clubs, clanes o, a veces, tribus. Existen desde que el hombre decidió unirse a otros para cazar al mamut de manera eficiente.

Lo verdaderamente interesante de estas redes sociales que se crean gracias a Internet, es que no sólo traspasan fronteras, sino que permiten un acceso nunca antes soñado a quienes siempre quisieron participar de algo y no pudieron. Las RS acortan distancias y unen cabos que luego forman redes y que están a la pesca de todo el material existente seleccionándolo de las más variadas maneras y poniéndolo al alcance fácil de quien lo quiera.

Repito: nada de lo que aquí digo es nuevo. Solamente reflexiono frente a un hecho incontrovertible que se está desatando con mayor fuerza a medida que el tiempo de elecciones se acerca, aunque ya en nuestro país se ha convertido en el pan de cada día.

Los planes estratégicos están en marcha. Los ataques a través de la redes sociales constituyen para muchos de nosotros un especie de juego tecnológico del cual hemos empezado a participar. Existen los bien sabidos salones del equipo de cada partido que durante el día trabajan desatando rumores y troleando a los candidatos.

Veremos quienes ponen la carreta delante de los caballos. Sin un verdadero plan estratégico, la comunicación política no tiene impulso porque es una serie de acciones dispersas sin dirección.

Supongo que en esta ocasión solo me queda agregar que es muy interesante observar el fenómeno mediático, casi salvaje entre la red y las personas, entre Tarzán y Jane.

Entre el amor y el odio.

Disfruten su semana, aquí les dejo este video titulado STAN BY ME, muy conocida letra, interpretada por las personas que comúnmente tocan de forma callejera…alrededor del mundo…Maravillosa la edición que pertenece al documental “Playing For Change: Peace Through Music”. ¡Y nos vemos hasta la próxima!