Manuel J. Molano · 23 de mayo de 2012
No estoy con este título rindiendo pleitesía a Isabel II con motivo de su jubileo de diamante, ni estoy haciendo una declaración de independencia respecto a la voluntad de otros. Estoy hablando de que México haga un fondo de inversión soberana. Es decir: que México (como país) invierta en activos productivos afuera de México.
¿Para qué? Muy simple. Nuestra renta petrolera (alrededor de 3.5% del PIB) tiene un efecto de apreciación artificial del tipo de cambio. Esa apreciación cambiaria le resta posibilidades de competir en el mundo a la planta productiva no petrolera, y tiene un efecto de largo plazo en la tasa de crecimiento de la economía.
Hay otra razón de fondo: la regla de Hartwick. Hay que convertir la riqueza natural de México, si es explotada, en otro tipo de activos, y preservarla así para las generaciones futuras. Lo que estamos haciendo ahorita es que la generación presente se está comiendo la renta petrolera (y minera, y agrícola, entre otras). Brasil la está monetizando en territorio brasileño, y eso le está generando una apreciación monstruosa de su tipo de cambio, que puede desacelerar la economía carioca por un buen rato. Ahí ya se metieron en la trampa del ingreso medio los verde-amarillos y les va a costar trabajo salir.
No es que la renta petrolera no se utilice bien en estos tiempos. Hay usos utilísimos de estos recursos – como poner a viajar en avión privado a los perros de la hija de Romero Deschamps. (¡Bazinga! Diría Sheldon Cooper: caíste, apreciado lector, querida lectora). No estoy diciendo que “Mi Soberana” sea la reinita que se retrata en París con sus “bolsas del súper” Louis Vuitton de 11 mil dólares. Es exactamente al revés: compremos activos productivos con la renta petrolera, no la gastemos en la hija de Romero Deschamps. Es una mujer que en las fotos parece agradable y simpática, pero no creo que debamos darle 3.5% del PIB. Muy inteligente no creo que sea – si sube a Facebook fotos donde presume su opulencia, no puede ser muy brillante.
Hay una razón adicional para hacer un fondo de inversión soberano. Nuestra reserva internacional crece, gracias a una acertada política de libre flotación del peso establecida por Banxico y SHCP. Esto hace que Banxico, como otros bancos centrales del mundo, aumente su tenencia de saldos reales en dólares. Esto le permite a Estados Unidos cobrar impuesto inflacionario en el mundo. ¿Por qué los europeos no han podido diluir su deuda, y los americanos sí? Pues porque estos últimos tienen la moneda patrón del planeta. A partir de 2008 Estados Unidos ha incrementado su oferta monetaria de manera significativa, y con ello está cobrando un impuesto a todo el mundo. Dilma Rousseff, la presidenta de Brasil, está un poco molesta con ese tema. Pero no solamente es culpa de los americanos el creciente desbalance entre el real y el dólar: Dilma tiene parte de la culpa. Si su renta de commodities estuviera invertida afuera de Brasil, como lo ha hecho Noruega, otro gallo le cantaría.
No estoy diciendo que tenemos que invertir toda la reserva internacional en activos fuera de México. Eso sería una locura. La reserva internacional líquida es un seguro muy importante para atajar posibles crisis sistémicas y ataques especulativos en contra de la moneda mexicana. Pero invertir fuera de México un cachito no nos vendría mal. Al menos, la parte equivalente a nuestra renta petrolera.
Si un pedacito de esa reserva internacional se convierte en activos productivos duros afuera de México, le estamos quitando a EUA la posibilidad de cobrarnos impuestos inflacionarios vía nuestra tenencia de su moneda.
La apreciación del tipo de cambio en México no ha sido tan ruda como en Brasil porque nuestro sector de productos básicos no ha tenido un boom tan acentuado como en el país sudamericano. También, es importante considerar que ya tenemos un fondo de inversión soberana que se llama Carlos Slim. El magnate mexicano adquiere activos en todo el mundo, y con ello está ayudando a neutralizar el efecto que tendrían sus utilidades de monetizarse o invertirse en la economía mexicana.
Pero es necesario hacer más. ¿nos hacen falta ingenieros? Compremos participación en universidades internacionales con un buen currículum en ingenierías, y mandemos mexicanos a estudiar allá (pero no a la hija de Romero Deschamps, a menos que nos presente un General Record Examination o GRE de 750 puntos o más en la sección cuantitativa). Elijámoslos por sus méritos académicos y hagamos que regresen a México con un contrato muy simple de obligaciones convertibles. Si decides regresar a México, los recursos entregados son mayoritariamente a fondo perdido, es decir, una beca. Si decides no regresar a México, los recursos que te otorgó el fondo son un préstamo, y tendrás que pagarlo.
¿México no es un vergel para la producción agrícola? ¿Nos falta agua para producir todo el maíz y otros granos que requerimos? Compremos tierra agrícola en Texas, Tennessee, Colombia, Brasil, Sudáfrica. Compremos reservas de agua en Estados Unidos – como lo están haciendo las petroleras dedicadas a la explotación de gas de esquisto (shale gas) y aseguremos nuestra tenencia del recurso en el futuro. Importemos granos producidos afuera de México en nuestras propias tierras con arancel cero y de esa manera estaremos importando agua que no tenemos a México.
La supuesta subvaluación del Yuan no solamente tiene que ver con la no-convertibilidad internacional de esa moneda. También tiene que ver con que China ha estado muy activo comprando activos productivos en el mundo. De seguir su ejemplo, mi soberana gana. Quiero decir, si hacemos un fondo de inversión internacional, mi Nación Soberana, mi México, es el que gana.