Redacción Animal Político · 12 de diciembre de 2022
El 1ro de diciembre se conmemoró, como cada año, el Día Mundial de la Lucha Contra el VIH/SIDA. Un día en el que la ciudadanía, empresas y organizaciones civiles salieron a las calles con veladoras y carteles para recordar a las miles de personas que han muerto y que siguen muriendo por casos muy avanzados de SIDA. También para recordar el desabasto de antirretrovirales, la serofobia y la necesidad de una educación sexual en México preventiva y libre de estigmas.
Hace un par de semanas vi una publicación en Facebook en la que decía que “la cita ideal sería una en la que vas con tu ligue a hacerse pruebas de ITS”, esto con el argumento de que sería una cita diferente, madura, sin prejuicios y en la que ambas partes pueden “mostrar” que tienen una vida sexual libre y responsable. Sin embargo, hay algo que no me convence por completo y es que creo que últimamente tenemos una urgencia de mostrar de manera pública que somos las personas más deconstruidas, aterrizadas, responsables y que, por ende, somos quienes estamos generando una solución a todos los vicios de las generaciones pasadas, cosa que considero debatible.
¿Realmente sería una cita ideal? ¿Qué pasaría si ambas personas tienen un resultado positivo de alguna ITS? Recordé la primera vez que me realicé una prueba rápida de VIH. Estaba lleno de prejuicios e incertidumbre. Con 18 años y sin pareja, estuve esperando a que me dieran los resultados, con un curita en el dedo índice que se despegaba por mi sudor. Todo para que al final me hayan mencionado que serían enviados a mi mail en un lapso de 72 horas. Esa noche ni siquiera pude dormir y no le dije a nadie lo que me estaba pasando. Al día siguiente recibí un mail y mi ansiedad se hizo más grande cuando leí un “NO REACTIVO” porque ni siquiera sabía lo que significaba y tuve que buscar en internet para darme cuenta de que era un resultado negativo.
Sí, es importante hacerse chequeos de salud. También considero que es necesario no sólo en el ámbito sexual. Y cuento mi pequeña experiencia porque a veces pienso que se nos olvida lo confrontante que es la realidad cuando estas situaciones nos mueven el suelo.
Haciendo retrospectiva de mi vida y de todas las experiencias de mis familiares y amistades, veo lo asfixiante que es lidiar cuando, por ejemplo, te dan un diagnóstico de cáncer. Lo frustrante que es ver cómo todos tus ahorros se van en dos consultas médicas. El miedo y la soledad de hacerse estudios clínicos y esperar con angustia los resultados. La incapacidad de comunicarle, incluso a tus personas más cercanas, todo lo que has estado atravesando. Y entonces recibir este tipo de noticias es un arma de doble filo, en la que está bien saber tu estado de salud, pero si es algo lo suficientemente grave, entonces se vuelve una sentencia de muerte que tal vez estaría mejor no saber. ¿Qué tan recomendable sería entonces hacernos un diagnóstico? ¿Sería mejor no saber nuestra salud actual porque, de recibir malas noticias, estaríamos frente a una realidad donde nuestro sistema de salud actual no puede garantizarnos la vida?
Tampoco estoy sugiriendo que no tengamos prevención ni que nos vayamos por un camino que no sea el del autocuidado. Sí, hemos avanzado. Hay cambios en los servicios de salud, la información y la concientización de temas tan específicos como lo son el VIH, cáncer, VPH, ovario poliquístico, depresión, etc., pero esos cambios son tan pequeños y escasos que parecieran no cambiar nada.
De cualquier modo, nunca es mal momento para recordar que las ideas que tenemos para construir una mejor vida no necesitan del autoritarismo o la sensación del “tiene que ser de este modo”. No hay que dejar a un lado la realidad, las emociones que se viven, los conflictos internos, la situación de cada persona, lo contradictoria y compleja que suele ser la experiencia humana.
* Moisés Montiel es productor audiovisual de Nosotrxs (@NosotrxsMX).