blogeditor · 11 de febrero de 2014
Por: Yamil Nares y Sayury Carrillo
Las relaciones de pareja implican compartir muchas cosas: amor, afecto, familias, amistades, proyectos de vida. Y el número de parejas que comparten también la responsabilidad de la manutención del hogar va en aumento.
Sin embargo, la salida de las mujeres de casa para ir a trabajar no ha estado acompañada de un cambio en la división sexual del trabajo tradicional; es decir, prevalece considerar a los hombres como los proveedores principales de los bienes económicos y las mujeres como las responsables de las tareas domésticas (de realizarlas ellas mismas o administrar su ejecución con personal contratado en casa).
Para el 2000, en México 31% de las mujeres con un conyuge desempeñaban alguna actividad económica como actividad principal, además por supuesto de realizar los quehaceres domésticos.
¿Qué efecto tiene el trabajo femenino en la relación entre marido y mujer?
Existen varios estudios sobre la correspondencia entre el crecimiento del trabajo femenino fuera del hogar y la tasa de disolución de la primera unión. Aunque todavía no hay conclusiones contundentes, algunos resultados sugieren que el empleo de las esposas incrementa el riesgo para el divorcio.
Aunado a esto, es regla general que las mujeres ganen menos respecto a lo que reciben los hombres, pero ¿qué pasaría si fuera al revés? ¿Qué pasaría si la mujer ganara más que el esposo?
[contextly_sidebar id=”05dd694cf859b972eb262b59c302a25a”]En La Ventana Indiscreta nos lanzamos a averiguar cómo estamos los mexicanos respecto a este tema escabroso. En una encuesta nacional preguntamos si las personas estaban de acuerdo o en desacuerdo que para un matrimonio es mejor si el esposo gana más dinero que la esposa.
Pues resulta que los mexicanos seguimos una línea tradicionalista en cuanto a la convivencia marital y el dinero: 56% de nuestros entrevistados está de acuerdo con que es mejor para el matrimonio si el esposo gana más, contra 24% que dijo estar en desacuerdo. Llama la atención que 23% tiene una opinión neutral (que no está ni acuerdo ni desacuerdo), pues sugiere que 2 de cada 10 personas no logran articular una postura al respecto.
¿Cuáles son las características de quienes tiene una visión tradicional?
Los hombres y las personas que cuentan con ingresos familiares bajos (de $1,501 a $6,000) tienden a estar muy o algo de acuerdo con que es mejor para el matrimonio que el esposo gane más.
En cambio, quienes tienden a rechazar esta noción son las mujeres y las personas con ingresos familiares medios (más de $6,000).
Y como en este blog la indiscreción nos alcanza para indagar sobre estos temas más allá de nuestras fronteras, investigamos y vimos que en Estados Unidos los norteamericanos muestran una situación diferente a la de los mexicanos.
Primero, las mujeres son casi la mitad de la mano de obra en Estados Unidos y en cuanto a ingresos, en 27% de los hogares la mujer tiene un salario superior al de su marido.
Ahora, ¿cuáles son las opiniones al respecto?
En otro estudio realizado por Pew Research en 2013, 63% de los norteamericanos entrevistados respondió estar en desacuerdo con que es mejor para un matrimonio si el esposo gana más dinero que su esposa. En contraste, 28% respondió estar de acuerdo.
Entre los norteamericanos que rechazan que es mejor para un matrimonio si el esposo gana más, vemos las siguientes características:
En cambio, el grupo de adultos de más de 65 años muestra diferencias en su interior: el 37% está a favor de que el matriminio se ve beneficiado si el marido gana más y el 51% no está de acuerdo con esto.
Al parecer nuestros vecinos resultan más progresistas que nosotros a la hora de pensar en salarios y la pareja. Además, esto aumenta através de los años, pues de 1997 al 2013 el porcentaje de personas de acuerdo con que “es mejor que el marido gane más dinero” disminuyó 12%.
Esto no significa que los norteamericanos no muestren situaciones de desigualdad entre sexos, los hombres ganan casi 25% más que lasmujeres en actividades similares. Pero al menos, nos muestra una tendencia un poco más favorable.
Los estudios que integran preguntas sobre ingresos y matrimonio nos ayudan a observar si las concepciones culturales tradicionales persisten o no en las sociedades. Sabiendo lo anterior podemos reflexionar sobre lo que hace falta a nivel social e individual para avanzar en la generación de igualidad de condiciones entre los sexos, y también, para crear relaciones satisfactorias para hombres y mujeres a partir de esa igualdad.
Para ustedes, ¿es una bendición o maldición que las mujeres ganen más que sus esposos?