blogeditor · 13 de julio de 2016
La reciente Cumbre de Líderes de América del Norte (NALS por sus siglas en inglés) fue un evento histórico en materia de energía y políticas de cambio climático para la relación trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá. Los acuerdos y los objetivos fijados por los tres países representan una política de vanguardia climática sin par y posicionan a los tres países como líderes mundiales en las discusiones sobre generación de energía limpia.
La Cumbre NALS se llevó a cabo el miércoles 29 de junio de 2016 en Ottawa, Canada, y contó con la presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el primer ministro de Canada, Justin Trudeau, y el presidente de México, Enrique Peña Nieto.
El propósito general de la reunión fue la discusión de la prioridades para crear una Norteamérica más integrada, sustentable y competitiva. En la reunión se anunciaron iniciativas para mejorar la competitividad de la región, consolidar la cooperación regional y global, y fortalecer la seguridad y defensa en la región. Además se anunciaron enmiendas al TLCAN para liberalizar reglas de origen y reducir los costos en el comercio de Norteamérica. Las enmiendas se refieren a productos farmacéuticos, cosméticos, caucho, metales, maquinaria industrial y eléctrica, entre otros.
Sin duda, entre los anuncios más destacados se encuentran las iniciativas para aumentar los esfuerzos en relación al cambio climático, energía limpia y el medio ambiente. Las propuestas para este tema están centradas en convertir a los tres países en líderes y ejemplo para el mundo en el seguimiento del Acuerdo de París y en llevar a cabo acciones domésticas ambiciosas para promover una economía limpia y resistente.
En NALS se logró la creación de un acuerdo histórico: “North American Climate, Clean Energy, and Environment Partnership”, que incluye metas ambientales y energéticas puntuales para 2025 entre las que destaca un acuerdo para que el menos el 50% de la electricidad generada en Norteamérica sea limpia. Asimismo, se planea que los sectores de gas y petróleo reduzcan sus emisiones de metano en 40 % – 45 % para el mismo año. Se logró también acordar medidas que van encaminadas a fortalecer los estándares para la eficiencia eléctrica y las emisiones de vehículos, y la eficiencia vehicular mejorando la calidad de la gasolina y reduciendo las emisiones del tubo de escape. Además, se comprometen a adoptar el Protocolo de Montreal para reducir progresivamente el consumo y producción de hidroflourocarburos en 2016.
Los líderes de los tres países no solo se comprometieron a adoptar el Acuerdo de París en 2016, sino a llamar al resto de los países a adoptarlo. Para ello han dicho que trataran de poner en la mesa de manera conjunta los temas ambientales en reuniones del G-20 y en otros foros a los que se presenten.
Algunos argumentan que las propuestas referentes al cambio climático son agresivas pero parecen ser más aspiraciones que operacionales. Si bien es cierto que se acordó la creación de un proceso regular de coordinación trilateral para asegurar la implementación de los compromisos de la Cumbre, y que ya se ha fijado fecha para la primera reunión en otoño de 2016, preocupa que las resoluciones terminen siendo ignoradas ya que ninguno de los tres mandatarios seguirán en el gobierno durante 2025.
Llegar a estos acuerdos es histórico pues deja a la región de América del Norte, al menos retóricamente, como una de las regiones más avanzadas del mundo en materia de lucha en favor de la reducción de emisiones y la generación de una política energética responsable.
En The Mexico Institute esperamos que la retórica de NALS se traduzca en un impacto real en la mejora de la política ambiental de los tres países.