México: tocar fondo

blogeditor · 2 de febrero de 2017

México: tocar fondo

Por: Juan Francisco Torres Landa R. (@JuanFTorresLand)

En las circunstancias actuales da gusto saber que como país tenemos la capacidad de unirnos ante la adversidad que representan las acciones del nuevo mandatario estadounidense. Y aunque esa reacción de todos nosotros es loable y plenamente justificable ante la absurda campaña lanzada por el referido personaje, no debemos permitir que se nos olviden los verdaderos problemas que como país debemos atender.

México se encuentra en una encrucijada que no permite distracciones de los verdaderos temas que requieren una atención integral e inaplazable. Las autoridades y la clase política (con dignísimas excepciones) no han generado los resultados necesarios y, en gran medida, son corresponsables de la deplorable situación que se vive hoy en día.

La crisis institucional ha rebasado los límites de la razonabilidad e imaginación. Basta ver los escándalos de los ex gobernadores en Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo, más lo que ya se sabe del gobierno federal, casos en el Estado de México y otros para darse cuenta que no podemos seguir en la misma ruta de tolerancia.

No nos confundamos. No estamos sugiriendo violencia, motines ni similares. Lo que queremos y requerimos es fortalecer instituciones y restablecer plenamente el Estado de Derecho.

En esta redefinición del país, que bien amerita un gran pacto nacional (pero liderado por ciudadanos) que se documente con tiempos, acciones y responsables se deben tocar los temas que son la raíz de las deficiencias actuales.

Por ello, para lograr cambiar las perspectivas y el ánimo en el país, es necesario que propiciemos una transformación real en que los principales actores asuman sus responsabilidades. Algunos de los cambios obvios que se requieren son los siguientes:

  1. Servidores Públicos: Se requiere que quienes estén y entren al servicio en gobierno lo hagan con un verdadero sentido de patriotismo y de sentir el orgullo de dejar un legado de trabajo y resultados que hablen por sí mismos.
  2. Empresarios: Para exigir que las autoridades cumplan, el sector de los negocios en el país no puede seguir siendo parte del problema.
  3. Partidos Políticos: Su misión es la búsqueda de las mejores personas para ocupar puestos de elección popular. Por ello, además de cumplir con la normatividad electoral deben en lo sucesivo ser auditables y sujetos de tributación.
  4. Sindicatos: Igualmente deben eliminarse todos los elementos de opacidad en su conducción. El que defiendan intereses de sus agremiados no les autoriza ser nidos de manejos turbios a costa de los trabajadores.
  5. Magisterio: Debe ser el gremio más consentido entre los servidores públicos por ser el eslabón con la parte más sensible de una meritocracia y real transformación de la base social del país.
  6. Sociedad Civil: Deben todas las organizaciones actuales y futuras ser congruentes en la consecución de sus objetivos y tener absoluta transparencia en sus líneas de acción, manejo de recursos y agenda de actividades.
  7. Ciudadanía: La población en general debemos ser parte integral de una actitud permanente de exigencia y cumplimiento de las obligaciones de las autoridades, para lo cual debemos ser intolerantes a las violaciones legales y evidentemente no ser parte de conductas al margen del Estado de Derecho.

En ese sentido, aunque no con carácter exhaustivo, a continuación listamos varios rubros que no pueden omitirse en este gran ejercicio de redefinición nacional:

  1. Corrupción e impunidad: Quizá el punto más importante es realmente hacer patente en el país cero tolerancia a la corrupción y abusos respectivos, y garantizar la imposición de sanciones a quienes violan la ley.
  2. Cultura de legalidad: Correlativo del anterior es el inculcar en todos nosotros la clara noción y regla de vivir en armonía con la normatividad y siempre guiarnos por una plena vigencia de la ley es lo que más nos conviene.
  3. Reforma educativa: La piedra angular del cambio generacional tiene que ver con el tener un sistema educativo que realmente permita elevar el nivel de preparación de la población en general, misma que permita no sólo aspirar a un futuro promisorio, sino palpablemente ser el elemento clave para una verdadera posibilidad de movilidad social.
  4. Estructura policial: No podemos seguir con una estructura en la que los cuerpos policiales están mal capacitados, mal pagados y totalmente desarticulados. No se trata en muchos casos de tener más efectivos, sino quizá menos, pero bien entrenados y asalariados.
  5. Procuración de justicia: Debemos entrarle de lleno a los cuellos de botella que hoy en día existen muy palpablemente y que no permiten la plena vigencia y oportuno funcionamiento del sistema penal acusatorio.
  6. Sistema penitenciario: Las cárceles en el país requieren una cirugía mayor. Hoy son lugares en los que además de un terrible problema de hacinamiento, tenemos un absoluto desprecio por la ley, pues lejos de propiciar readaptación social (o algo que se le parezca), tenemos centros de operación y reclutamiento delincuencial. Hay que entrarle de lleno al problema y volver a estos espacios lugares donde existan reglas y responsabilidades y evaluaciones para mejorar su capacidad de regresar productivamente a la comunidad social.
  7. Reforma Fiscal: Urge tener un esquema en que la capacidad tributaria no obstaculice, sino propicie el crecimiento sano de la economía. Para ello hay que incentivar la producción, dejar de gravar los primeros niveles de ingreso, y facilitar el cumplimiento (incluyendo atraer al sector informal que ha seguido creciendo a un ritmo muy delicado).
  8. Transparencia Gasto Público: A efecto de evitar el continuo abuso que se suscita en el uso de recursos públicos, se debe subir a una plataforma de Internet una relación y base de datos de cómo se erogan dichos fondos.
  9. Servicio Civil de Carrera: Es muy dañino para el país que la experiencia de servidores públicos con mostrada probidad y buen desempeño se pierda dada la fragilidad de su estructura laboral. Salvo los primeros dos niveles de las dependencias, a todos los demás se les debería privilegiar el que los respectivos funcionarios sean pagados conforme a su desempeño y resultados.
  10. Política de Drogas: Un cambio inaplazable es el de erradicar la prohibición y pasar a un esquema regulatorio en que se recuperen las capacidades de control de la autoridad estatal y de una buena vez se elimine el flujo económico que hoy en día tienen las estructuras delincuenciales.

Son estos temas que unidos a otras prioridades deben hacernos reflexionar profundamente sobre el país que queremos y no perder tiempo alguno en ya implementar los cambios que se requieren. Por esto es que si ya tocamos fondo no hay oportunidad de demorar el cambio que en conjunto implementemos para rescatar la vigencia y plena ejecución del texto constitucional, algo que nos vendría bien ahora aprovechando que se acerca su primer centenario.

 

* Juan Francisco Torres Landa R. es secretario general del Consejo de México Unido Contra la Delincuencia A. C.