¿México racista?

Redacción Animal Político · 21 de marzo de 2023

Las fronteras están diseñadas para definir los lugares que son seguros y los que no lo son, para distinguir el us (nosotros) del them (ellos).

Gloria Anzaldúa, Borderlands. La frontera.

 

Hablar de extranjería en México es un tema sensible, como lo es en otros países que han enfrentado procesos de colonización, pero que en el nuestro se suma a experiencias ampliamente conocidas y que han servido a la construcción del relato nacional. La hispanofobia de los años posteriores a Independencia, por ejemplo, ayudó a concretar el proyecto liberal republicano del siglo XIX y fue retomada por discursos nacionalistas del XX, como el muralismo mexicano.

Pero además de la cuestión nacional, está la raza. En el proceso de inventar la Nación, “Invocar la profundidad de linajes ancestrales y racializar las poblaciones desde el determinismo biológico fueron marcadores de identidad que auxiliaron en el establecimiento de las fronteras mentales y geográficas que separan el ‘nosotros’ nacional de los ‘otros’ extranjeros” (Yankelevich, 2015, p. 9).

En este sentido, y considerando que han pasado más de cien años después de la promulgación de nuestra Constitución vigente (1917), es importante reflexionar en torno a nuestra posición con respecto a la extranjería, a través del análisis de la política migratoria actual. Desde 2008, la migración irregular en México no es un delito, sino una falta administrativa. Contamos con una Ley de Migración, una Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, y en la Ciudad de México incluso existe la Ley de Interculturalidad, que reconoce de manera especial a las personas migrantes y sujetas de protección internacional.

Pero aun así, las personas extranjeras suelen enfrentarse a numerosos retos como la xenofobia. Aunque ésta, entendida como el rechazo al extranjero que opera dentro de un esquema mayor basado en nociones raciales, nos obliga a ver y reconocer el racismo mexicano. En este sentido, en el marco del Día Internacional para Eliminación de la Discriminación Racial, desde Sin Fronteras queremos señalar la necesidad de promover un enfoque antirracista en la política migratoria en México, pero también en el trabajo con comunidades, ya que es a ese nivel donde es posible una integración efectiva.

Es por ello que hacemos un llamado a observar la propuesta de reforma al Artículo 33 Constitucional –el cual, siendo coherentes con los tiempos actuales, lo más adecuado sería derogarlo-, cuyo objetivo es introducir la noción de la Seguridad Nacional a las causales de expulsión sin necesidad de juicio previo, aunque esto podría emplearse de manera indiscriminada y sin rendición de cuentas.

Comencemos reconociendo que México es un país racista y que esto no sólo influye en nuestra política migratoria, sino en la dificultad para que los proyectos de integración para personas migrantes y sujetas de protección internacional se den de manera efectiva, especialmente aquellas en situación de vulnerabilidad y racializadas. No es posible contrarrestar la discriminación racial, lo mismo que no podemos mitigar la xenofobia, sin acabar primero con el racismo. Es tiempo de olvidar el mito del malinchismo y reconocer que las atrocidades que hemos cometido al dejarnos guiar por el racismo y la xenofobia, como la matanza de chinos en Torreón en 1911, son atrocidades que no podemos volver a repetir. Hoy la historia nos convoca y debemos estar a la altura de nuestro presente.

* Tamara Gabriela Aranda Ramos es asistente de Comunicación en Sin Fronteras IAP.

 

Cortina, A. (2017). Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia. Barcelona: Paidós.

Pérez, T. (2003). La construcción de las naciones como problema historiográfico: el caso del mundo hispánico. Historia Mexicana. LIII (2), 275-311.

Yankelevich, P. (2015). Inmigración y racismo. Contribuciones a la historia de los extranjeros en México. México: El Colegio de México.