Contenido Animal Político · 22 de marzo de 2020
El pasado día 20 de marzo, los gobiernos de México y de los Estados Unidos anunciaron un acuerdo para restringir la movilidad fronteriza de personas como medida de previsión ante la expansión del Covid-19, reduciendo los cruces fronterizos que tengan motivos turísticos y recreativos. Todos los demás motivos, como los laborales y de estudio, por ejemplo, se seguirán permitiendo al menos nominalmente.
Sobre este acuerdo vale la pena plantear de entrada que los intercambios fronterizos entre ambos países son de una escala gigantesca. Sin duda, se trata de la frontera con mayor movilidad en el mundo y que funciona cotidianamente con eficacia, a pesar de todos sus aspectos criticables. Para darnos una idea sobre su escala, valoremos que cada día -en promedio- se realizan más de 750 mil eventos de cruce desde México a los Estados Unidos. Cada día a lo largo del año. Es decir, algo así como ¡31 mil cruces por hora! Son cifras verdaderamente impresionantes.
Es de subrayar que está en el mayor interés de Estados Unidos y de México preservar esta estructura de intercambios. Ambos países perderían muchísimo si se afectara, por lo que no hay concesiones graciosas. Es vital para los dos países, para los dos. Si se dañara, sería un precipicio compartido.
Los anteriores datos de la movilidad fronteriza incluyen todo: personas, vehículos particulares, autobuses, trailers, ferrocarriles, vagones. En números, el flujo mayor corresponde a personas. Se realizan más de 500 mil cruces por día, todos los días. Son poblaciones en movimiento de escala mayor: así es la vida cotidiana en la frontera. Con este antecedente ¿qué es lo que entonces se va a restringir?
Nos dicen que turismo y recreación. A ojo de buen cubero, esta es la parte menor entre el conjunto de motivos de movilidad de las personas. Pesan mucho más las actividades comerciales (¨ir de compras¨), a menos que esta actividad sea incluida en ¨turismo y recreación¨. Pesan también muchísimo las relaciones familiares, a menos que también sean incluidas en la recreación, lo cual sería terrible.
Si sobreviven únicamente los flujos derivados del empleo, los económicos y los de estudios, el escenario probable es que se reduzca a la mitad o menos el cruce fronterizo de personas desde México a los Estados Unidos.
Precisamente, cabe hacer notar que las nuevas restricciones fronterizas están dedicadas a los mexicanos y para el flujo de sur a norte. Para nacionales de Estados Unidos, la frontera mexicana seguirá tan abierta como siempre.
Al final de cuentas, el Covid-19 tiene y tendrá efectos severos de reducción de la movilidad fronteriza de personas, pero causados por circunstancias distintas. No serán las nuevas restricciones fronterizas el factor principal. El freno ya proviene de disposiciones locales, como la implementada por el estado de California, que prácticamente ya suspendió sus actividades económicas y sociales al ordenar que todas las personas permanezcan en sus casas, hasta nuevo aviso. Salvo excepciones imprescindibles, todo lo demás se cierra. Al 19 de marzo, en ese estado había 1,006 casos confirmados y 19 fallecimientos a causa del virus; también se habían realizado 23,200 pruebas.
En los próximos días es muy probable que otros estados sigan el ejemplo de California, incluidos los fronterizos con México. Si esto sucede, las recientes restricciones a la movilidad fronteriza serán marginales, en comparación con decisiones locales que privilegien efectivamente la salud de las personas por encima de criterios económicos. La movilidad se reducirá porque se habrá decidido hacer un alto para enfrentar la pandemia.
En México, una iniciativa local equivalente a la californiana es la intentada por el gobierno de Jalisco, al proponer que las personas permanezcan en su casa por 5 días. La propuesta es insuficiente, si bien en la dirección correcta. El plazo debiera ser un mínimo de dos a tres semanas, para tener oportunidad de identificar efectivamente a las personas infectadas por el Covid-19, y poder aplicar tratamientos precisos a enfermos y avanzar estrategias de protección para las personas relacionadas. Evidentemente, también es imprescindible realizar un número enorme de pruebas.
Todo parece indicar que los gobiernos federales de México y de Estados Unidos privilegian lo económico y menos la salud de su población. Así aparece en su reciente arreglo fronterizo y, en general, en otros rubros de sus respectivas políticas nacionales. Vista nuestra imagen en el espejo de Italia, Francia y España, deberíamos detener la maquinaria social y económica un rato.
Una pausa hoy es preferible a seguir ampliando los riesgos de contagio que siguen avanzando de manera exponencial, junto con sus efectos de muerte. Si de cualquier manera será inevitable hacer un alto, la pregunta simplemente es: ¿con cuántas víctimas lo hacemos? ¿con las pocas de hoy o con las muchas de mañana? Si Italia pudiera retroceder en el tiempo, escogería la primera opción: ayer fallecieron 793 personas, en un solo día (21 de marzo). Serán más mañana, lamentablemente.
*Tonatiuh Guillén López fue titular del Instituto Nacional de Migración en el gobierno actual hasta junio de 2019, cuando renunció.