Dulce Ramos · 22 de febrero de 2013
Una visión personal sobre un Estado a la defensiva
Jorge Carrillo Olea
Editorial Grijalbo
México, 2011
pp. 255
El subtítulo del libro, “Una visión personal sobre un Estado a la defensiva”, expresa la tesis central que sostiene el autor, para entender lo que, según él, es lo que ha ocurrido con el Estado, entendido como gobierno, en los últimos 50 años; mantenerse a la defensa. En su versión no existe un proyecto de nación y los distintos gobiernos no han entendido el papel e importancia del concepto de Seguridad Nacional.
Carrillo Olea nació en Jojutla, Morelos, en 1937. A los 16 años ingresó como cadete del Colegio Militar. Es licenciado en administración militar por la Escuela Superior de Guerra y general retirado. Desde 1962 es militante del PRI. De 1970 a 1976 fue jefe de la Sección Segunda del Estado Mayor Presidencial (EMP) en el gobierno del presidente Luis Echeverría. En 1976 se desempeñó como subsecretario de Investigación Fiscal de la SHCP cuando su titular era Mario Ramón Beteta. Entre 1977 y 1982 dirigió los Astilleros Unidos de Veracruz y Mazatlán.
De 1982 a 1988 fue subsecretario de Gobernación en el gobierno del presidente Miguel de la Madrid.En 1989, cuando es presidente Carlos Salinas, funda el CISEN y es su primer director. Fue secretario de la Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados (COMAR) y en la PGR, siendo subprocurador, crea el Centro Nacional de Planeación y Control de Drogas (CENDRO) y en 1993 el Instituto Nacional de Combate a las Drogas (INCD). En 1994 es electo gobernador del Estado de Morelos y antes de terminar su mandato tiene que dejar su cargo en 1998. Desde entonces se desliga de la actividad como servidor público.
El autor da cuenta del trabajo que le tocó realizar como militar y funcionario público en el ámbito federal durante los sexenios de Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari. En la presidencia de Ernesto Zedillo es cuando se desempeña en el cargo de gobernador. Es una mirada de la política y la realidad del país desde el sitio privilegiado que ofrece ser actor o testigo presencial de los acontecimientos que refiere.
De los muchos eventos que narra, en algunos casos con información que no se conocía, me llaman la atención su punto de vista sobre la participación del EMP en los acontecimientos de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas y su visión de los hechos de julio de 1971. Su afirmación de la ausencia de una real labor de inteligencia en el entorno presidencial. El papel que le toca jugar en la vista del presidente Echeverría a la UNAM, el 14 de marzo de 1975. Su manera de acercarse a la “guerra sucia” desatada por el gobierno mexicano en contra de los grupos guerrilleros. Es muy crítico de los gobiernos de Echeverría y López Portillo por su despilfarro de los recursos públicos.
Me resulta también interesante su papel como encargado de la COMAR y la negociación que establece con el Ejército de Guatemala, para que dejen pasar a los indígenas que buscan refugio en México, para huir de la guerra que el gobierno y la guerrilla libran en ese país. Su estrategia para reubicar a las oleadas de migrantes en el sureste de México. Su visión de la acción del gobierno en el terremoto de 1985. El aborde que hace a la desaparición de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y su crítica a Fernando Gutiérrez Barrio.
Da cuenta de su tensa relación con el presidente Zedillo, ya siendo gobernador, y también con su secretario particular Liébano Sáenz. De los dos es muy crítico. Lo es también de Jorge Madrazo, que fuera procurador General de la República, y de Graco Ramírez, ahora gobernador de Morelos, que jugó un papel fundamental en las denuncias que finalmente llevaron a la destitución de Carrillo Olea como gobernador de su estado. Es también crítico del desempeño del Ejército.
Al analizar su gestión como gobernador y los conflictos de seguridad y de narcotráfico en el que se vieron involucrados algunos de sus colaboradores e intenta justiciar lo ocurrido sin ninguna valoración autocrítica. El Epílogo del texto, “Un sistema en agonía”, ofrece una reflexión sobre la idea de que el Estado está a la defensiva y no cuenta con un proyecto de Nación.
Los acontecimientos que se analizan y el juicio de los actores que participan se hacen desde la mirada propia del autor. No se ofrecen documentos o puntos de vista alternativos. Es como él valora las cosas. Aquí está la virtud y límite del texto.
Se ofrece la visión de un actor y testigo relevante donde él siempre tiene la razón y son los otros los que fallan o se equivocan. La información que proporciona siempre resulta interesante, es un aporte para la historia reciente del país, pero su análisis político está condicionado por su subjetividad.